¡Murió Peter Pan… qué tristeza!

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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ANTONIO GUILLÉN FIGUEREDO

Santiago de Cuba, mayo 7.- Quizás muchos se extrañen de no ver al popular Peter Pan en su cruce habitual por las calles de esta ciudad pintoresca como él; a lo mejor extrañan también el diálogo siempre jaranero, incisivo y ocurrente de este personaje, en sus estancias en el Parque Céspedes o el Boulevard (la Plaza de Dolores), en el centro histórico de Santiago de Cuba.


Se acordarán igualmente, de sus incursiones en los Encuentros de Figuras Populares en el Parquecito Serrano, en la calle Enramadas... Pero lamentablemente ya no lo verán más, porque hace un mes y días Antonio Guillén Figueredo, mejor: Peter Pan, dejó de existir físicamente, cuando le faltaban pocas semanas para cumplir 68 años.
Sus saludos peculiares; su afirmación de “hacer un time” en el parque o en alguna esquina santiaguera ya son cosa de la historia de alguien muy peculiar por sus dotes artísticas, por su carisma, por su amor a la rumba...
Guillén Figueredo nació en esta ciudad el 10 de mayo de 1950 y falleció aquí también, el pasado 31 de marzo de 2018. Ahora, luego de la despedida, habitantes del reparto Flores donde él vivía; los rumberos de la comunidad y muchos de sus amigos, a modo de homenaje lo recuerdan en reuniones.
Y es que Peter Pan, como él mismo se hacía llamar, interpretó de la mejor forma, la cotidianidad popular, especialmente en uno de los barrios más populosos de la ciudad.
Él concentró la mayor parte de su trabajo artístico en los grupos de aficionados, aunque incursionó en otros profesionales. En el ámbito artístico, Antonio tuvo sus inicios en el lejano año 1969, con “Los muchachos de ahora”, que dirigía Gustavo Danger López, grupo de guaguancó de la barriada de Mejiquito.

PETER PAN
Del barrio, en Primera de Asunción, reparto Flores, se nutrió El Peter para conocer más y mejor la rumba, y lógico, creció su popularidad. El grupo de Gustavo devino “Los Jóvenes del Progreso”, y luego “Cubanacán”, conjunto con el que Antonio participó en varios festivales auspiciado por la Central de Trabajadores de Cuba, para agenciarse en estos premios y reconocimientos.
Personaje Popular por derecho propio, recibió la atención de las autoridades de la ciudad ante su estado de salud delicado. Para ese momento quedaban solo en el recuerdo, los momentos de esplendor: 1975, en “Abolengo”, que dirigía el reconocido bailarín Juan Bautista Castillo, entonces integrante del Folclórico de Oriente a donde lleva a Peter Pan; con “Abolengo”, viaja a la República Democrática Alemana, al Festival de Aficionados de Dresde, donde pone en alto el nombre de Cuba; 1976, en La Habana, trabaja como cantante en el show del “Parisién” y allí mismo es profesor de canto; luego sería el cabaret Roof Garden, del hotel Casa Granda, con Okán Batá, y el cabaret San Pedro del Mar... Fue fundador del cabaret Tropicana Santiago.
Antonio también incursionó en el quehacer teatral al trabajar en el estreno de la obra “Gallego, te vendo un barco”, del grupo de Teatro Experimental que dirigía Reynaldo López.
Y en el son, otra de las manifestaciones de Guillén Figueredo, mostró cuánta sagacidad encerraba como artista al incursionar en “Rumbasón”.
Peter Pan ya es historia; pertenece a la tradición, a la cultura popular santiaguera, a ese ambiente costumbrista de la ciudad que lo acunó y lo quiso con el mismo sentimiento de sus compañeros, amigos, vecinos, familiares, del barrio de Flores. Él será recordado siempre, aunque quedó por conocer porqué asumió el nombre del personaje central del famoso cuento de James Matthew Barrie, estrenado en Londres el 27 de diciembre de 1904... sobre un niño que nunca crece.

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