Argelia Fragoso le regaló a Santiago de Cuba su pasión por enseñar

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
Visto: 1962

argeliafragosaLa observé con detenimiento durante dos horas. Y a pesar de no comprender técnicamente todo lo que decía pues el periodismo dista un tanto de la música, percibí que a Argelia Fragoso le encanta enseñar; que disfruta trasmitir al auditorio, ese monumental caudal de conocimientos que atesora. Es una excelente maestra en todos los sentidos.

Y si a lo precedente se unen luego tanta amabilidad ese hablar como un susurro y sin pizca de arrogancia, el comunicador se siente a sus anchas. Luego de más de 120 minutos ininterrumpidos de clases en los que orientó, cantó, tocó piano, explicó los modos de colocar la lengua y los labios para que la voz “no salga nasal” o cómo usar el aire… no el que sale sino el que entra para cantar mejor, ni lo pensó un instante para aceptar la conversación.

Fragoso llegó a Santiago de Cuba el 9 de abril para marcharse el 14 por la mañana. La agenda no dejó resquicio: clases magistrales a estudiantes y a profesionales; visitas al Santuario de El Cobre para cantarle a la Virgen de la Caridad; homenaje a los próceres en el “Santa Ifigenia”, visita al Museo de la Música, encuentro con la prensa, concierto en la “Dolores” con la Sinfónica Juvenil del “Esteban Salas”… imposible pedir más.    

“Vengo ahora mismo de hacer  talleres de canto popular, en mi espacio habitual del Museo de la Música el tercer miércoles de cada mes: Entre Nosotros, que es Argelia con el piano. E invito a alumnos, a recién graduados, a jóvenes que no tienen ahora posibilidad de presentarse al público los llevo allí y les regalo mi público; la institución acogió con entusiasmo esa propuesta. Normalmente, en el Encuentro de Voces Populares siempre se hace este taller, con más aristas: conferencias sobre la actuación, la canción en el teatro, cosas que aporten cultura a quienes participan. Muchas veces se hace una clase de maquillaje, de vestuario, sobre cómo se debe presentar el artista, y termino yo con una clase magistral de canto popular.

Pero como ha habido mucho interés que se continúe este trabajo, que viene de un primer taller de canto popular hace cuatro años en el Conservatorio Amadeo Roldán: Estuve tres meses trabajando con los alumnos y eso creó una expectativa muy buena, pues al principio se hacía para estudiantes de dirección coral, los de teórica coral; eso fue la primera semana, mas a partir de ahí comenzaron a apuntarse alumnos de viento-madera, viento-metal, de cuerdas, de percusión… Al ver aquello comencé a montar repertorios con los mismos alumnos en una agrupación acompañante, para respaldar a los mismos cantantes del taller, hice un coro gigante con los alumnos… fue una experiencia muy bonita. Y a partir de ahí al menos en Cuba se indicaron estos talleres, especialmente para los jóvenes pues he dicho que son los que más nos deben preocupar porque son quienes deben formarse en nuestra cultura, en nuestras raíces, que deben apropiarse del concepto de autenticidad y de identidad que yo siento que hemos perdido y hay que rescatar. Para preservar lo nuestro y abrirnos al mundo con otra capacidad de ver el arte del mundo desde nuestra cultura. Y en ese espacio del taller en el Museo, en la Habana Vieja, se lucha por eso, y asisten estudiantes y profesionales de la música, y gente de la calle interesada en estos temas.

Dijo, que estos encuentros llevados a otros lugares del país abren una posibilidad para que los jóvenes encuentren el camino a través de la enseñanza, de los videos que se exhibe, de los argumentos que ella les expresa, de invitarlos a reflexionar, a buscar por ellos mismos y en su realidad, a nutrirse en los medios de comunicación que se han abierto.

“Pero primero hay que conocer las raíces, buscar los autores, las canciones, y labrarse entonces su propia manera de hacer. Eso tiene que hacerlo uno desde joven, como lo hice yo y otros músicos. El cubano ha sido siempre muy abierto: generar al mundo; de  aprender del mundo. Y pienso que en ese sentido hemos perdido un poco. Hemos mirado más hacia afuera que hacia adentro y nos hemos perdido esto último. Y esa es mi batalla, esa es mi lucha. Y por lo menos si estas clases abren esa posibilidad yo creo que vamos ganando mucho. Ya después queda la ayuda de los medios de difusión masivos. Uno solo no puede hacer la tarea.”

Para responder sobre el porqué no proliferan hoy los cuartetos y los tríos vocales, Argelia señaló que al perderse un tanto la tradición, los referentes, no hay manera de seguir produciendo el gusto por esas formaciones que han ido quedando. Hay épocas en que relucen una serie de manifestaciones artísticas, el mundo va cambiando, hay otras influencias y surgen cosas nuevas.

“Pero lo triste de aquí es que sale lo nuevo sin basamento y lo viejo no existe, la raíz. Y ya no es referente para nadie solo para los que conocemos. Por eso hay que incentivar ese gusto por lo nuestro y en el mismo momento en que ese gusto por lo nuestro renazca, se desarrolle, se fortalezca vamos a mirar hacia  a ese legado histórico cultural grande que tenemos.”  

Sobre el futuro del movimiento coral en Santiago y sobre el Festival Internacional de Coros fundado por el inolvidable maestro Electo Silva, Argelia dijo:

“El movimiento coral aquí es muy fuerte. A pesar de que en la música hay algunos huracanes que nos dejan secuela, yo confío mucho en este movimiento y en las tradiciones que aquí se atesoran; y también, por el material humano y artístico para preservar ese movimiento coral que inició Electo con el Orfeón, el Madrigalista, y otras agrupaciones vocales, que han mantenido ese arraigo a la creación coral. Creo que como en ningún otro lugar se mantienen esas tradiciones y no se deben dejar caer; hay que apoyarlas, hay que incentivar a esos coros y que el Festival siempre sea un estímulo para revitalizar el gusto, la tradición y la raíz del canto coral que desde Esteban Salas está tan presente en Santiago y que yo siento que tiene todavía un grana asidero en esta tierra.”

Inquirida sobre sus mejores recuerdos del “Franz Liszt” en Alemania señaló:

“Son muchos. Primero el encuentro con una cultura diferente, asimilarla desde el punto de vista musical y humano; el aprendizaje de un idioma; de otra manera de entender la música, y de tener la certeza de haber pisado el césped por donde probablemente pasó Mozart, Hayden… una experiencia tremenda. Y lo más importante:  haber aprendido mucho de la dirección coral, de los profesores de la escuela, de la tradición de una escuela como la de Weimar; fui afortunada en poder atesorar toda esa sabiduría, vivirla, y regresar a Cuba con ese bagaje, no perder esa cultural y tenerla como base; seguir sintiéndome orgullosa de ser cubana, y que por mí muchos alemanes hayan conocido una cultura tan bella como la cubana, a Sindo Garay, a la lírica cubana.”

-- Vicente Garrido, Armando Manzanero, Los Panchos…

-- Una parte muy importante en mi vida. Siempre hablo de las personas que quiero mucho y ahí está el maestro Vicente Garrido. Siento orgullo cuando digo que fue un maestro y un amigo. Aprendí mucho de su concepto musical, de sus canciones, de su armonía, de su ética, de su estética… un hombre con una dulzura muy especial, un compositor que ha marcado no solo la música mexicana sino hispanoamericana. Y decir que una personalidad sea mi amigo y haya sido importante en mi carrera es un honor tremendo.

-- Hace 20 años no venía a Santiago…

-- Pero tenía referencias de quienes la han visitado y he comprobado que está bella, muy limpia, muy linda, siempre tan solidaria.

-- Hace 30 años le cantó Perla Marina a la Virgen de la Caridad. Ahora qué le hará…

-- No lo sé aún pero será algo que nos lleve más a ella, a su legado, a su pensamiento, bien cercano a mi alma

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