“Yo soy un poco hijo de este Festival”, dijo Pancho Amat sobre el “Pepe Sánchez”

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
Visto: 1527

panchoamat“Yo soy un poco hijo de este Festival; venía cuando comencé en el grupo Manguaré y me sentaba en la Casa de la Trova, en la calle Heredia, a oír a los patriarcas de la trova que fueron quienes me enseñaron, en buena medida, a tocar al estilo santiaguero.”

Con estas palabras inició Leonel Francisco Amat… mejor: Pancho Amat como el mundo lo conoce, una suerte de brevísima introducción a las canciones que él y su  formidable Cabildo del Son les ofrecerían al público de Mayarí Arriba, en el cine Los Andes, hasta donde se extendió el Festival Internacional de la Trova Pepe Sánchez que tiene lugar en la urbe santiaguera.  

Luego una por una, las canciones fueron enardeciendo a la gente, ante una mezcla de buenas voces, ritmo, percusión y bajo, guitarra y un tres supremo que Pancho como siempre, hizo “hablar y cantar”. Entonces no solo fueron palmadas rítmicas y público de pie sino que hasta algunas parejas osadas “echaron un pie” en un pasillo del cine.  

Amat es una personalidad en estas fiestas de la música tradicional y también en cualquier escenario de Cuba o el extranjero. Porque a este hombre nacido en Güira de Melena, el 22 de abril de 1950, lo consideran el mejor tresero del mundo, al lograr “vincular su instrumento con los conceptos de música clásica, jazz y aires trovadorescos”.

Desde sus primeras actuaciones con Manguaré, Pancho ya anunciaba su clase. De aquella época recuerdo que el grupo tenía también, como una reliquia, un pequeño instrumento de cuerdas, llamado charango, cuya caja de resonancia era el caparazón del armadillo, muy usado en Perú, Bolivia y Argentina. El fuerte de Manguaré era, precisamente, la música sudamericana y creo que  los integrantes del conjunto fueron primero a esa región del continente a entrenarse.    

Pero el tres ya había “enamorado” a Leonel Francisco y tanto lo aprendió y lo tocó, y tanto talento puso en este hasta alcanzar el virtuosismo que es parte del artista hace años.

El 56. Festival de la Trova dedicó al tres parte de su evento teórico, con la consabida intervención de Pancho; el espacio fue concluido en Mayarí Arriba y antes de la clausura y las actuaciones en “Los Andes”, en la quietud y solemnidad del Mausoleo a los Héroes y Mártires del II Frente Oriental Frank País, conversamos con Amat, y claro, el tema no podía ser otro que su instrumento.     

“Yo creo que este es el momento en que el tres tiene más salud en nuestro país. Cuando empecé hace más de 40 años atrás… por los 70 y ya como profesional, tenía que mirar un poco hacia atrás, porque a la gente de mi generación no le interesaba tocar el tres, y quienes lo hacían tampoco lo hacían tan bien.

“Tuve que afianzarme en la tradición; le debo mucho a este evento (Festival de la Trova Pepe Sánchez) al que venía todos los años y me iba a la calle Heredia, a la Casa de la Trova a ver a los grandes trovadores… Esa fue una de mis grandes escuelas.

“De aquella fecha a hoy día se han multiplicado los intérpretes, en una nueva generación interesada en el instrumento; ya tenemos planes de estudio en la escuela y fuera de esta, también. De manera oral como siempre se estudió el instrumento.

“De los treseros establecidos yo tengo que decir que todos tienen una disposición muy alta por llevar sus conocimientos a las nuevas generaciones; servir como polea de transmisión de lo que ellos bebieron alguna vez de la tradición.

“Y así, nuestro tres que nació por estos campos fundamentalmente de la región oriental, ya hace mucho rato que se extendió a toda Cuba desde principios del siglo XX, y tengo que decir que en cualquier lugar del mundo donde voy, hay tresistas  que incluso vienen buscando clases, y lo único que hago es ampliarle los conocimientos, porque ya vienen con “herramientas”, ya tocan el tres y tocan el son cubano.

“Y me da una alegría inmensa desde dos puntos de vista: uno, que un instrumento como el tres, que tiñe los colores de nuestra bandera… que le da color por su cubanía, esté tan vivo entre los jóvenes; y el otro, que tantos seres humanos en otras partes del mundo sean tan felices cuando oyen tocar este instrumento; que nosotros los cubanos hayamos creado un espacio de satisfacción espiritual para el resto del mundo a través de este instrumento auténticamente nacional.

¿Es cierto que el tres traspasa ya la línea de lo eminentemente tradicional?

“Sí, cómo no: el tres ha extendido su alcance y se usa ya en las orquestas de baile, se ha llevado a la música de concierto, al territorio del jazz, a toda la música bailable; se ha reafirmado en la música campesina de décima improvisada que siempre lo utilizó; está en todos los modelos del son.

“Porque si bien este tres nace en el son, este tiene la virtud de poder  influir todo lo que está a su alrededor, y también dejarse ‘contaminar’ positivamente de los demás géneros.

“Por eso, si el ‘el son es lo más sublime para el alma divertir’ es porque este género tiene la posibilidad de ser un ente vivo y ser constante por esa capacidad que tiene de irse ajustando a los momentos históricos. Y ahí ha estado presente el tres.”

Hay que agradecer la consagración de Pancho Amat, el director del Cabildo del Son, el Premio Nacional de Música en 2010, el hombre que ha puesto su talento al servicio del instrumento y del son cubano… Todo lo precedente justifica porqué hay que reverenciar al Rey del Tres. 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar