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La pasión de Ligia

Categoría: Especiales
Escrito por Indira Ferrer Alonso / Foto: Guibert
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Dr

Lo que me llevó a ella fue el interés por un proyecto con el que durante 20 años ha contribuido a reducir los daños causados por el estrés en trabajadores cubanos de diversos sectores; pero en el camino de sus experiencias encontré la historia de una mujer incansable, que ha vivido para su profesión, y sigue haciéndolo con el entusiasmo de quien se sabe útil y necesaria.


“Estoy vieja y enferma, ya cumplí 70 años... sigo aquí porque esto me llena de vida”, eso fue lo primero que dijo tras el saludo, y quizás sin proponérselo respondió una interrogante que comenzó a darme vueltas cuando la vi: por qué una mujer que pudo jubilarse hace 15 años sigue ejerciendo la medicina y la docencia.
Ligia Bridón Romero, especialista y Máster en Medicina del Trabajo, es actualmente profesora consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba y labora en el Hospital Clínico Quirúrgico Dr. Juan Bruno Zayas; pero hace 45 años era una doctora recién graduada dispuesta a aprender todo lo posible en el empeño de ayudar a las personas con ciencia y corazón.
Eso fue lo que la impulsó a elegir la Medicina del Trabajo, una especialidad que le permitió consagrarse a la atención de personas aquejadas por enfermedades y accidentes causados por la actividad laboral, así como a educar para prevenir o aminorar las consecuencias de estos.
“Un sueño con Celia Sánchez me llevó a averiguar de qué se trataba la medicina del trabajo, y me enamoré de esa especialidad, en la cual he logrado todo lo que me he propuesto.

Ligia la doctora
“Me hice especialista en el Instituto de Medicina del Trabajo, en La Habana, en 1980; de ahí me fui a trabajar a la Ciudad Industrial de Cienfuegos y años después me mudé a Guantánamo, donde viví casi dos décadas”, recordó.
En esa ciudad del extremo oriental de Cuba, la doctora Ligia laboró por 18 años en el Hospital General Agostinho Neto y se hizo profesora consultante de la universidad médica local. Allí recibió, por su trayectoria, la condición de Personalidad relevante de la Medicina Cubana, que confiere el Ministerio de Salud Pública, además de que nació uno de sus proyectos científicos más notables: Arte y estrés.
Sobre esa iniciativa, que contribuye a reducir el riesgo de enfermar por situaciones estresantes, la especialista comentó:
“Hace 20 años que comencé a desarrollar este proyecto, en el que se mezclan la ciencia y el arte para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles, cuya aparición puede estar estrechamente relacionada con el estrés.
“Arte y estrés se basa en la cromoterapia, una técnica con la que puede complementarse el tratamiento de algunas enfermedades. Se sabe que los colores tienen vibraciones y estas afectan al subconsciente mediante la proyección de rayos cromáticos; de ahí que en la medicina alternativa se empleen los colores para contribuir a mejorar el estado físico y psicológico de las personas. Esta terapia se combina con la medicina convencional y por lo general, da muy buenos resultados.”
Como parte de este trabajo, la doctora ha decorado varias paredes del hospital donde labora con figuras que simbolizan la paz, la esperanza de vivir 120 años, la solidaridad y la hermandad latinoamericana, en las que predominan colores como el amarillo (alegría), el azul (sedante) y el verde (alivia la ansiedad y la depresión, y calma). Asimismo, tiene trabajos en el hogar de ancianos América Labadí y pretende realizar algo similar en el hospital guantanamero “Agostinho Neto”.
Ligia es una mujer incansable; en los últimos años ha impartido conferencias sobre cómo manejar el estrés en empresas santiagueras como la filial santiaguera de la Unión Nacional Eléctrica, en Divep (Santiago de Cuba, Camagüey y Cienfuegos), en Aguas Santiago, y en la Universidad de Ciencias Médicas de Guantánamo.
Además realiza periódicamente encuentros con personas que esperan para atenderse en las consultas externas de diversas especialidades en el “Clínico”. En esas ocasiones, la doctora hace con pacientes y acompañantes ejercicios de relajación y da consejos sobre cómo manejar situaciones de sufrimiento y estrés, que casi siempre sobrevienen cuando se diagnostica una enfermedad.
A sus 70 años, Ligia no piensa en retirarse:
“Esta profesión es lo que me impulsa; mi trabajo me da vida, me da satisfacción, y quiero hacerlo lo mejor posible hasta mi último día. Creo que puedo ser útil, enseñar lo que sé y ayudar a quienes lo necesiten. Es verdad que la edad me pone zancadillas y a veces tengo que hacer un esfuerzo y sobreponerme a mis enfermedades, pero si algo tengo muy claro es que no quiero jubilarme. La medicina es mi pasión.”

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