Síndrome “mano – boca – pies” exige extremar medidas higiénicas
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- Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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Calificada como una dolencia viral común, frecuente y muy contagiosa, el síndrome de mano – boca – pies, es una enfermedad que suele manifestarse con fiebre no muy alta y lesiones como úlceras o ampollas en la piel de la boca, las manos y los pies, de ahí su nombre común.
Según expresó el Lic. Juan Carlos Fernández Soler, especialista en el área de Higiene y Epidemiología y máster en enfermedades infecciosas, este padecimiento tiene una tendencia a aparecer fundamentalmente en el verano y el otoño.
Por lo general afecta a los bebés y a los niños menores de cinco años, aunque los mayores de esa edad y los adultos también la pueden contraer. Es causada por un enterovirus llamado Coxsackie.
“Como parte del cuadro clínico lo más característico son las lesiones, que además pueden ser llevadas por la mano del niño a la región de la ingle y perianal”, argumentó el especialista.
Es por eso que las autoridades sanitarias de Santiago de Cuba llaman a extremar las medidas higiénicas en los infantes, principales víctimas de la enfermedad; y a que madres, padres y familiares estén atentos y acudan al médico ante la aparición de algún síntoma en sus pequeños.
“Luego de ir al médico, se debe aislar el niño de los demás miembros de la familia, y si este se encuentra en un centro de estudios o círculo infantil, es preciso suspenderlo para evitar que otros puedan contraer dicha enfermedad, por la facilidad del contagio que presenta.
“También a nivel de la vivienda, es imprescindible que la familia separe vasos, cucharas, y otros utensilios individuales para estos pequeños, y garantice su desinfección permanente. Para eso recomendamos lavarlos con detergente, y con una solución de hipoclorito de sodio al 1%.
“Hervir el agua de consumo y añadirle las tres o cuatro gotas de este producto, contribuye a contrarrestar todo el proceso viral que puede estar ocurriendo por la vía digestiva a través de la boca como puerta de entrada.
“Otra de las medidas importantes es que a las heces fecales, una vez dispuestas por los infectados, se le debe añadir también una solución de cloro para matar el virus que puede haber sido arrastrado. Sabemos que esta es una enfermedad que atraviesa el sistema digestivo completo y el virus incubado sale por el ano en las heces.
“Del mismo modo, al pañal y la ropa interior, también al lavarlos se le debe añadir el hipoclorito y mantenerlo en esta solución acuosa por un período de 30 a 45 minutos para eliminar la presencia del virus que pudiera quedar impregnado en estas prendas”, dijo el Lic. Juan Carlos Fernández.
Además, hay que evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca sin lavarse las manos, el contacto cercano, dar besos y abrazos, compartir vasos o cubiertos con las personas que tengan el padecimiento; pues este se trasmite a través de las goticas de saliva, por la vía respiratoria y el contacto interpersonal.
Es realidad, no es una enfermedad que tenga un cuadro severo, pero si la familia se descuida en la prevención, pueden existir algunas complicaciones como la piodermitis agravada (lesiones en todo el cuerpo), daños de la esfera renal y/o respiratoria, y otras problemáticas que pueden aparecer en la vía digestiva.
“Estas complicaciones no son frecuentes, pero es importante que las madres las tengan en cuenta y acudan rápidamente al médico para que este haga una valoración inmediata del estado de salud de su pequeño y le haga las indicaciones necesarias para su cuidado.
“Por lo general no existe un tratamiento específico para este virus, por lo que todo se basa en las medidas hacia el control higiénico, sanitario y de sostén, que la familia y el facultativo recomienden. Este virus tiene un período de incubación entre cuatro y seis días, y su duración es de aproximadamente una semana; aunque cuando se complica puede exceder este tiempo", explicó Fernández.
Si esto ocurre, la literatura expone que suelen detectarse lesiones entre los glúteos, rash generalizado, así como onicomatosis (desprendimiento de las uñas en manos y pies), luego de uno o dos meses del cuadro agudo de la enfermedad.


