El ruido impacta negativamente en la vida del ser humano: en las noches no permite conciliar el sueño, cuando es permanente puede ocasionar sordera, trastornos físicos y psicológicos en el organismo y algunos estudios han corroborado que puede ser dañino para la mujer embarazada, por solo citar algunos ejemplos.
Tan negativa puede ser su incidencia para la salud de las personas que un equipo de investigadores del Departamento de Ingeniería Civil de la facultad de Construcciones de la Universidad de Oriente (UO), confecciona desde hace varios años, el mapa acústico del centro histórico de la ciudad de Santiago de Cuba, a partir del ruido que produce el transporte automotor, el cual según la Organización de Naciones Unidas provoca el 80% del ruido en la sociedad.
Sobre este novedoso tema, Sierra Maestra intercambió recientemente, en el marco de la II Convención Internacional de Ciencias Sociales y Ambientales de la UO, con Alejandro Fajardo Segarra, profesor auxiliar de la Facultad de Construcciones, que mucho tiene que ver con este importante aporte que lega la prestigiosa institución docente a la provincia.
Profesor ¿en qué consiste el mapa acústico?
Es un mapa del centro histórico en el que quedan claros los niveles de ruido que ocasiona el transporte automotor en cada punto de esa área de la ciudad a partir de franjas de colores por rangos de decibeles.
¿Cómo ha sido posible confeccionar este mapa?
Para eso hemos medido los niveles de ruido equivalente en 13 de las principales arterias y en 108 intersecciones del centro histórico. Ahora estamos estudiando la periferia con la avenida Jesús Menéndez, pero hemos investigado a partir del Parque Céspedes, las calles Aguilera, Heredia, Corona, San Pedro, San Félix, San Francisco, Reloj, la Plaza de Marte, entre otras, y con esos resultados hemos ido esbozando nuestro mapa.
¿De qué forma se realizan estas mediciones y qué requisitos se tienen en cuenta a la hora de hacerlas?
El mapa lo hemos elaborado a partir del método de las mediciones porque es el más exacto y confiable. Estas se realizan poniendo un equipo llamado sonómetro a un metro de la vía, el cual capta directamente de la fuente los valores emitidos por esta.
Además, como el trabajo tiene como fundamento el transporte automotor, lo primero que hemos tenido en cuenta es el horario pico porque el ruido se mide en la situación más desfavorable, que en este caso es cuando pasan más vehículos.
¿Con qué objetivos se inició la realización de este mapa?
En 1988 se hizo una versión del mapa acústico por parte de la doctora Graciela Gómez del Departamento de Arquitectura de la UO y ahora lo que estamos es actualizando aquel, e incluso siendo un poco más ambiciosos pues continuaremos estudiando la periferia, dígase el paseo Martí, la avenida de los Libertadores y la 24 de febrero (Trocha), para posteriormente ir avanzando hacia Ferreiro que es otro eje complicado desde este punto de vista.
Esperamos que este aporte le sirva a mucha gente, sobre todo al personal de Tránsito, porque nuestro objetivo es identificar las zonas de mayor ruido automotor, para en base a ello proponer medidas organizativas principalmente para que las instancias decisoras, analizadas las causas que producen este malestar, accionen con el fin de evitar el conflicto vehículo-peatón.
¿De acuerdo al mapa acústico que han ido elaborando cuáles son las principales lecturas que se pueden realizar?
Primeramente, hay que explicar que existe en Cuba una norma –la 26 del 2012-, que establece los niveles de ruido permisibles para las distintas zonas urbanas. No es lo mismo un área industrial que una residencial, de hospital o de escuelas, en estas últimas la norma es más exigente, y debe de estar a un determinado valor que generalmente oscila en 55 decibeles.
Ya en una zona como la estudiada recientemente –avenida Jesús Menéndez-, en la que hay transporte urbano, comercios, actividades culturales, servicios que se le ofertan a la población, se permite hasta 68 decibeles. Y existen valores superiores, para zonas industriales porque allí por lógica el ruido debe ser mayor.
Sin embargo, los resultados de nuestra indagación evidencian que en los 108 puntos estudiados todas las mediciones arrojan valores por encima de los 68 decibeles establecidos como límite para el centro histórico y aun cuando el mapa acústico no se elabora por los valores máximos de ruido sino por los equivalentes, que vienen siendo la media que le llega a las personas que viven, laboran o transitan por el lugar, algunas mediciones han estado por encima de los 90 decibeles.
¿De acuerdo a lo que ha podido constatar cuáles son los factores que tienen mayor incidencia en el alza de los valores del ruido propiciado por el transporte automotor?
Son muchos, pues lejos de los vehículos tratar de disminuir el ruido lo que están buscando es incrementarlo. Ahora, por ejemplo, se están poniendo mucho los resonadores a los Ladas y otros carros que lo que hacen es aumentar este malestar. Una tendencia que desde mi punto de vista con una simple prohibición podría eliminarse.
A esto se suma el aumento de las motos como medio de transporte, las cuales no tienen mucha protección contra el ruido y atentan contra la solución de este problema.
Asimismo, un automóvil a velocidades altas genera menos ruido que cuando va a velocidades bajas; sin embargo, en el centro histórico esto es imposible de conseguir. En primer lugar, la ley 109 del Tránsito limita la velocidad en las ciudades a 50 km/h y en el caso de nuestra urbe, hay que rodar por debajo de ese rango porque las aceras son muy estrechas y muchos peatones transitan por la vía.
Otro hándicap es la circulación de medios pesados, pero igualmente es inevitable que por arterias como Aguilera, Santo Tomás y otras, suban ómnibus, camiones o camionetas, los cuales por su tamaño cuando se estacionan generan más conflicto.
¿Entonces qué recomendaciones podrían desprenderse de estos estudios para los organismos y estructuras decisoras?
Como hemos podido ver, eliminar las causas que generan el alza del ruido automotor es muy complicado, por lo que, como dije antes, generalmente proponemos medidas organizativas para disminuir el conflicto vehículo-peatón y más ruido.
Entonces sugerimos medidas como no autorizar el estacionamiento en algunas calles que son estrechas y de dos vías, poner bien los pares, regular mejor las luces de los semáforos, o sea dónde tienen que estar más tiempo puesta la luz verde o roja, para que el transito sea más fluido, etc.
Este es un estudio que todavía está en curso, ¿cuáles son las perspectivas inmediatas para continuar desarrollándolo?
Primeramente, concluir lo que nos resta del centro histórico y empezar las investigaciones que tenemos planificadas más allá de esta zona.
Por otra parte, en un momento estuvimos estudiando las vibraciones generadas por el ruido automotor en la Plaza de Marte y comprobamos que son bastantes. La idea es continuarlas evaluando para detectar cuales son sus niveles de intensidad y que efecto podrían tener sobre las construcciones de las distintas áreas de la ciudad porque, aunque no parezca, el ruido produce vibraciones y estas modifican elementos en las estructuras.
Comentarios
Ivabelle Arroyo.
El ruido, especialmente el "claxon criminal" elimina la salud, especialmente de los niños, el antro acústico produce CEGUERA, SORDERA, ALZHEIMER, PARKINSON, INSOMNIO, enfermedades cardiovasculares, neurológicas, etc, etc, (OMS).
El lumpen se ha adueñado de las ciudades, sin que haya solución, no se respeta al vecindario, a la Policía de Tránsito, Hospitales, Escuelas, Colegios.
El conductor anormal nos está quitando la vida.
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