Yoko, King, Fanto, Félix... no son nombres que se nos antojan mencionar; así se llaman algunos de los canes que trabajan en la Aduana de Santiago de Cuba para impedir la entrada al territorio nacional de armas, municiones, explosivos, drogas u otras sustancias que atenten contra la seguridad nacional.
El, el próximo ocho de julio la Técnica Canina aduanera arriba a su trigésimo quinto aniversario de creada en Cuba y aunque en Santiago cuente apenas seis años de historia, ya canes y técnicos demuestran oficio y resultado en su labor diaria.
“En un día habitual lo primero que hacen los especialistas cuando llegan es cambiarse de ropa y atender a los canes para que hagan sus necesidades fisiológicas y luego desayunen”, comentó a Sierra Maestra el Primer Oficial, Raúl Calzado Guzmán, Jefe de la Técnica Canina de la Aduana en el territorio.
“Seguidamente los que tienen actividades operativas se van a sus tareas y los que no, se quedan en el área, cada uno de los caninos tiene un técnico y responden solo a esa voz de mando.”
Es increíble verlos estáticos ante una orden que no es la de su patrón, aun cuando las palabras de mando son las mismas, es como si uno fuera parte del otro; estos perros demuestran inteligencia propia de humanos en su comportamiento y obediencia.
“Es una preparación rigurosa. Tenemos un compañero encargado de preparar nuestras unidades cinófilas”, agregó Calzado Guzmán, como para sacarnos del asombro.
El entrenamiento de los cachorros inicia con ponerles nombre y que ellos obedezcan al llamado, además se les incorpora el uso de los collares. Luego viene el proceso de socialización y así cada can se va adaptando a su compañero humano, una vez que se les adapta inicia la formación general en la que buscan olores propios.
“Nuestros cachorros pasan la escuela donde se adiestran en el reconocimiento de olores y responden automáticamente a una serie de reflejos que se les van grabando -añadió el primer oficial- los canes aprenden a identificar los olores cuando los gratificamos y ya ese nuevo olor se le incorpora a su información junto a los otros anteriormente aprendidos”.
En la Unidad de la Técnica canina aduanera de Santiago de Cuba se cuenta hoy con 12 canes, algunos son Springer Spaniel, otros Cocker Spaniel y Labrador, todos con comprobadas cualidades y entrenamiento para realizar la detección de sustancias prohibidas que de cruzar esa primera línea, afectarían el correcto desarrollo de nuestra sociedad.
“Los canes tienen hasta ocho años para el trabajo operativo, pues ya a esa edad comienzan a perder reflejos y se desencadena el proceso para la jubilación” acotó Calzado Guzmán, quien agregó que todos los canes tienen que estar certificados para trabajar en puertos y aeropuertos.
Ahora Félix, un cachorro de 10 meses constituye la expresión del futuro, pues junto con su técnico Alexis Durán León, fue convalidado en la escuela nacional por sus excelentes resultados, en tanto King y Yoko se jubilan se jubilan dejando el futuro garantizado.
Así llega la Técnica Canina de la Aduana de la República de Cuba a su cumpleaños, un buen momento para hacer un alto en el trayecto, sin descuidar la frontera, para recibir de nuestro pueblo la felicitación y el deseo de éxitos futuros, en especial a los santiagueros, quienes son fieles herederos de 35 años de trabajo de los canes centinelas.