Con ellos el baño es más seguro

Categoría: Especiales
Visto: 2301

salvavidas cubaPor estos días las playas se convierten en una de las principales atracciones para la familia, y Buey Cabón, por su cercanía a Santiago de Cuba, es de las más concurridas en este suroriental territorio.

Allí desde tempranas horas de la mañana llegan todo tipo de vehículos con bañistas de distintos sitios de la provincia, el país y hasta de diversas latitudes del mundo.

Algunos, prestos a disfrutar de la agradable brisa marina o de los encantos paisajísticos del balneario, otros –los de espíritu más aventurero–, a broncearse bajo el cálido sol, construir ingeniosos castillos de arena, nadar o edificar elevadas torres humanas.

Sin embargo, para que todas estas formas de diversión sean más seguras, los siete días de la semana, desde las ocho de la mañana y hasta las seis de la tarde, Janier Novo Eirín y Conrado Berroa Grimón, cumpliendo con su deber de salvavidas, se encargan de prevenir cualquier contratiempo en el área de baño.

“Nosotros velamos porque las personas permanezcan dentro de los límites permisibles, que no realicen clavados en zonas cercanas a la múcara, que se mantengan alejados de la bandera que señala un canal aquí existente el cual puede arrastrar a cualquier bañista a mar abierto, que los niños no entren al agua comiendo Anoncillos u otro tipo de alimento peligroso para su vida y, por su puesto, si ocurre algún infortunio socorremos a quien este implicado”, explica Novo Eirín.

Como es de suponer tanta responsabilidad también requiere de mucha preparación, pues estos hombres no solo deben tener la fortaleza mental para transmitir serenidad a quien vive el desespero de estarse ahogando sino que les asiste la obligación de dominar técnicas específicas de rescate y salvamento y poseer la fortaleza física que les permita proteger su vida y la de otra persona.

“Llevamos cuatro años trabajando como salvavidas, pero ante atravesamos una exigente etapa de estudio y preparación donde aprendimos entre otras cosas a bucear, nadar cortas y largas distancias en el mar, la forma de actuar ante las distintas situaciones que se nos presenten y a brindar los primeros auxilios”, manifiesta Berroa Grimón.

“No obstante –añade su compañero Janier– anualmente nos sometemos a exámenes en los que debemos nadar 100 metros en aguas abiertas en no más de un minuto y 25 segundos, así como un kilómetro, en el tiempo que fije el ente evaluador“.

Por fortuna estos dos valerosos hombres no han tenido que lamentar la perdida de vidas humanas en su zona de vigilia pero sí recuerdan con tristeza la ocasión que fueron convidados a buscar a dos pescadores desaparecidos en el litoral.

“Ellos pescaban en la múcara y cayeron al mar, las olas los estrellaron contra estas y se ahogaron. Encontramos sus cuerpos a 14 metros de profundidad. Fue una experiencia terrible que no quisiéramos repetir, es por eso que somos tan precavidos en el área de la playa”, enfatizan.

Ambos conocen el valor de proteger a los demás y no se reservan sus conocimientos para sí mismos. Actualmente preparan a Wilfredo del Toro Odio y Miguel Ufat Grimón, pobladores de la zona interesados en sumarse a las filas de los salvavidas. Los dos se foguean cada día al lado de los curtidos Javier y Conrado para en un futuro cercano cursar la escuela que los avale como tal.

Si usted estimado lector, es de los que frecuenta la playa Buey Cabón, de seguro verá a estos nobles hombres en su puesto de salvavidas, dando sus habituales recorridos por la orilla o alertando con sus silbatos a los imprudentes. No infrinja las normas, acate sus recomendaciones y valore su presencia, porque con ellos el baño es más seguro.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar