La vida hecha canción
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- Categoría: Especiales
- Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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Por sus más de 200 canciones; por sus textos tan románticos y su “pilón” abrasador; porque fue un gigante en los casi 30 años que dirigió el Carnaval más abarcador de Cuba; por sus Tambores; por su prestigio en la sociedad y al frente de la familia; por el respeto que imponen sus reflexiones sobre cualquier tópico, dichas de esa manera tan dulce y al mismo tiempo tan firme; porque ama entrañablemente a su Patria y en especial a Santiago de Cuba multiplica su dimensión el Premio Nacional de Música’2016 para Enrique Bonne Castillo.
“A mi padre… auténtico creador del ritmo pilón… creador de canciones que han sido interpretadas por grandes artistas… le ha sido otorgado con mucha justeza el Premio Nacional de Música en Cuba. Estoy muy feliz por eso; por seguir teniéndolo junto a mi madre; estoy muy orgulloso de él y quiero significar que yo hace mucho le entregué el Premio Mundial al Mejor Padre, al Mejor Amigo y al Cubano más fiel. Gracias, papá, por existir para todos nosotros.”
Estas palabras le salieron del corazón a Angelito Bonne. Así también lo han expresado infinidad de cubanas y cubanos, que sienten un orgullo especial por ser coterráneos de esa gloria de la cultura, que a punto de cumplir 91 años conserva la habilidad innata de hacer de la vida y la cotidianidad… una canción.
Muchos le seguimos llamando Enriquito, como para detenerlo en el tiempo y tenerlo siempre con nosotros creativo, risueño, juvenil al extremo de que en él, hasta la minerva se antoja adorno.
Angelito se robó el protagonismo con todo el derecho del mundo. Pero también, quienes en Cuba, el Caribe, América u otro continente hayan bailado con los temas de este autor… o se hayan enamorado al influjo de “Dame la mano y caminemos” o “Quiero a alguien como tú”, igualmente se sentirán impulsados a tan siquiera susurrarle: Gracias, maestro, por regalarnos una partecita de su vida hecha canción. ¿Y qué dijo él en su casa en el reparto Sueño, a media cuadra de la Avenida de Céspedes, en Santiago de Cuba?
“Es un reconocimiento que es mayor en la medida en que sé que se lo merecen también otros cubanos, entregados como yo a la música.
“Estoy muy orgulloso, porque mi obra ha servido para satisfacer, para alegrar el sentimiento de muchas personas, especialmente de muchos cubanos”, agregó.
El mismo día en que se dio a conocer el éxito del compositor santiaguero, Rodulfo Vaillant, presidente del Comité Provincial de la UNEAC en esta ciudad señaló:
“Para nosotros es un gran orgullo y satisfacción que él reciba este Premio Nacional, fundamentalmente porque junto con Enriquito se está distinguiendo a la mejor y más auténtica música cubana.”
Dos santiagueros ostentan la alta calificación del ICM: Electo Silva Gaínza, director del Orfeón Santiago, y ahora Bonne, director de “Los tambores de Enrique Bonne”.
El flamante Premio Nacional de Música nació en San Luis, antigua provincia de Oriente, el 15 de junio de 1926, del matrimonio de José Bonne Moirano, trabajador del antiguo central Rafael Reyes, y de Engracia Castillo Griñant, profesora de piano. Antes de radicarse la familia en Santiago de Cuba vivió, además, en Palma Soriano.
En 1950 inicia su labor autoral y un año después el cantante René del Mar y su conjunto, en Santiago de Cuba, le graban su primera canción: el chachachá “Italian Boy”, tema que también le graba la Orquesta Hermanos Castro, en La Habana, y en 1953, la popular orquesta de Mariano Mercerón le hace el “Chachachá de la Reina, en la voz de Pacho Alonso, y ese mismo número lo graban también Felipe Dulzaides y su grupo.
La década del 50 es muy productiva para Enriquito pues funda con Medardo Arroyo “Publicidad Moderna”, y además, se gradúa como locutor y labora como tal en Radio Turquino y en la Cadena Oriental de Radio.
Pero junto con el triunfo de la Revolución, en 1959, Bonne se consagra al pentagrama y graba varios temas. Realmente está consolidando una carrera autoral que ya no se detendrá jamás. Y precisamente el jueves pasado, en representación de la dirección nacional de la Asociación Cubana de de Derecho de Autores Musicales (ACDAM), un grupo de compositores y Rodulfo Vaillant, por la UNEAC, fueron a su casa del reparto Sueño a felicitarlo por el Premio y por una obra tan prolífica.
Como en una sucesión cinematográfica, se habló de la niñez del autor en San Luis, luego en Palma Soriano; los episodios frente al piano y a la madre, maestra del instrumento; después en el instituto santiaguero, con su ingenio tempranero, montando una orquesta en la que los instrumentos los cambió por voces (como hoy hace Sampling); se rememoraron las primeras composiciones a cargo de figuras reconocidas de la farándula santiaguera y más tarde, en el monte, ayudando a que del sonido acompasado del mazo al caer sobre los granos de café secado al sol y colocados en el pilón (tres golpes y un movimiento circular, como se hace en el campo) naciera el ritmo Pilón que con el tiempo movió multitudes de bailadores.
Así se fue forjando esta leyenda de la música cubana, inspirada siempre en las calles, en la gente y en sus vivencias. A él quizás no se lo hayan dicho nunca pero en su personalidad se resumen las cualidades que lo hacen un emblema del más auténtico santiaguero. Y Cuba lo sabe.
En Bonne, como hombre bueno, siempre ha prevalecido el sentimiento de gratitud hacia Santiago de Cuba. Y esta urbe pintoresca, bullanguera, musical… también le agradece mucho a él. En fin, con el paso de los años han sido tantas cosas buenas las que se trasmitieron la ciudad y el artista, que hoy ambos constituyen una joya única, de incalculable valor.
PARA SOÑAR Y RECORDAR
Más de 200 canciones, muchísimas de estas enormemente populares, constituyen uno de los avales del compositor. Pacho Alonso, Fernando Álvarez… donde estén sentirán orgullo por haber hecho sus temas. Igual ocurre con otras figuras y agrupaciones cubanas y extranjeras.
Por ejemplo, Pacho le cantó “No quiero piedra en mi camino”, “Que me digan feo”, “Se tambalea”, “Dame la mano y caminemos”, “A cualquiera se le muere un tío”, “Pepe cabecita”, “Billy the kid”… la orquesta Aragón: “Si me faltara el carnaval” y “Yo no me lo robé, vigilante”; la orquesta Estrellas Cubanas: “Niña hipócrita”, “El que haya pecado que tenga cuidado”… Fernando Álvarez inmortalizó “Quiero a alguien como tú” y “Poco a poco”; Luis García: “Perdone usted”; Rosita Fornés: “Raro poder”; Elena Burke: “Te lo dije, te lo dije”; Ramón Calzadilla: “Romanza carabalí”; Ángel Bonne (su hijo): “Usted volverá a pasar”
NO SOLO EN LA COMPOSICIÓN…
Además su labor autoral, Bonne Castillo atesora un trabajo admirable en la consolidación de la cultura cubana:
. Crea el grupo “Los Tambores de Enrique…” y actúa en diversos territorios cubanos, especialmente en los carnavales de Guantánamo, Santiago de Cuba, San Luis, Holguín, Banes, Camagüey, Santa Clara, Varadero, La Habana…, también, en Festivales del Caribe y espectáculos en la televisión y en respaldo a figuras como Ramón Calzadilla, Elena Burke, Farah María, Rosita Fornés… junto a Rafael Somavilla y Adolfo Guzmán; con el Ballet Experimental de Alberto Alonso con Cristy Domínguez, Tomás Morales, Gladys González…
. El autor y sus Tambores visitaron Colombia y allí se presentaron con Van Van e Ismael Miranda, de Puerto Rico
. Cuando se inaugura Tele Rebelde en Santiago de Cuba, Bonne dirige la programación musical y luego es Jefe de la Programación General
. Durante casi 30 años integra la Comisión del Carnaval y se encarga de la música, y también de las presentaciones artísticas en grandes eventos gubernamentales
. Por su consagración al trabajo y su postura en defensa de la Revolución ha recibido, entre otros galardones: la Distinción por la Cultura Nacional, las medallas Jesús Menéndez de la CTC y Alejo Carpentier, las placas José María Heredia, el Sello de Laureado…
. Es Miembro de Mérito de la UNEAC; ha sido varias veces jurado en certámenes prestigiosos
. Es Presidente de Honor del Consejo Técnico Artístico del Centro Provincial de la Música, miembro del Consejo Nacional de la UNEAC y del Consejo Asesor de Cultura en la provincia de Santiago de Cuba
“ESE MOLDE YA NO EXISTE”
Una de las personas que más ha disfrutado el Premio Nacional de Música de Enrique es Gonzalo González, de los estudios de grabaciones “Siboney”, de la EGREM en esta ciudad.
Con unos términos muy peculiares, Gonzalo habló de quien considera un padre.
“Ese molde con el que hicieron a Bonne después se rompió. Él es único; él es preocupación, modestia, sencillez; es muy humano. Es de esas personas siempre atenta: si hay un enfermo se aparece en el Hospital o llama por teléfono para saber. Yo lo miro como es, como habla, y me parece un Lord.”
Y es cierto. Por eso tanta gente lo quiere y lo respeta. Se crece ante las dificultades; ha impuesto un estilo con sus “Tambores…”.

