Maestros roneros, una tradición en Santiago de Cuba

Categoría: Especiales
Escrito por MARÍA DE LAS MERCEDES RODRÍGUEZ PUZO
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tanoActualmente Santiago de Cuba cuenta con tres Maestros del Ron Cubano: José Pablo Navarro Campa, Julio Enrique Ayán Ryal y Tranquilino Palencia Estruch, y aspiran a ser Maestras las ingenieras María Caridad Portuondo González y Noemí del Toro del Toro. Sierra Maestra descubre la pasión por esta profesión en uno de ellos.

Más conocido por Tano, Tranquilino tiene 68 años de edad y es Ingeniero Químico. “Tras graduarme de la Universidad de Oriente laboré durante 10 años en el Níquel y luego regresé a mi tierra natal que tanto amo. Llegué aquí a la Empresa de Bebidas y Licores (EMBELI) en 1983, donde estuve en el Departamento de Control de Calidad. Pasé a ser Vice-director técnico-productivo y comenzó mi desarrollo en los conocimientos de la tecnología del ron, fue la que más me gustó, amén de que trabajé en otras como la de la cerveza.

“En mi familia no hay una trayectoria de roneros ni de personas que les guste tomar, ni yo tampoco soy un tomador consuetudinario. Al contrario, siempre abogo porque se tome con responsabilidad y beber sea un hecho social que siempre ayuda a las relaciones humanas y a tender nueves puentes de amistad o reparar algunos que hayan tenido averías.

“Me gustó el ron en su tecnología porque contiene ciencia, técnica y también muchos misterios, que quizás fueron los que me inclinaron más hacia este mundo, misterios que colindan con el arte, todos ellos unidos provocan un ron diferente, liado a la historia de la villa, de su gente, al rico ajiaco cultural santiaguero. Me dediqué a profundizar en lo conocido y a hacer lo que otros me enseñaron.

¿Cómo llegó a ser Maestro del Ron Cubano?

“En 1993 la Ronera Santiago de Cuba se independizó de la EMBELI. De ahí vino el movimiento de maestros roneros y en el 2003 fui nombrado Maestro del Ron Cubano. El maestro ronero en primer lugar es una persona que ama mucho el ron, lo defiende con pasión, una pasión basada en la ciencia. Primero debe dominar la tecnología que viene desde la caña de azúcar, saber cuál es la melaza y la miel final que mejor nos conviene para fermentar, conocer la destilación controlada, y el proceso de añejamiento que para nosotros es muy importante.

Sobre el misterio de los barriles de añejamiento, claves en la confección del ron ligero, ¿qué nos puede decir?

“Tenemos en Santiago de Cuba decenas de miles de barriles en estado de añejamiento, una gran fortaleza. Los barriles de roble blanco están trabajando las 24 horas del día, el año entero. Poseemos barriles muy antiguos, algunos con más de 90 años en uso, son cofres valiosos que cuidamos con tesón porque añejan nuestras joyas.

“Quizás en el mundo desechan barriles antiguos, nosotros no. Pensamos que no se deben desechar, ellos llevan al ron en su etapa final a un estado de estabilidad y homogenización increíbles. Contamos con un taller de tonelería donde verdaderos artesanos reparan los barriles para recuperarlos al máximo.”

¿Existe alguna posibilidad de que los trabajadores al probar el alcohol diariamente como parte de su jornada laboral desarrollen el alcoholismo o enfermedades relacionadas con su consumo?

“Nuestra plantilla es de casi 250 trabajadores y ninguno es alcohólico. Cuando yo empecé aquí, hace 32 años, había algunos casos y era doloroso verlos. Entonces los directivos nos dimos a la tarea de educar a nuestros compañeros y llevarlos por el camino de la responsabilidad en el tomar.

“Desde la antigua EMBELI se laboraba en esto, preparar a los trabajadores desde lo práctico y lo psicológico en estar cerca de la bebida y no volverse adictos, y sí se puede lograr. Enseñamos que la bebida se ha hecho para el disfrute, no para hacer daño. Tomar en exceso es un suicidio, un sacrilegio a la salud de las personas y a la salud familiar.”

Guardianes de antiguos encantos y misterios son los Maestros del Ron Cubano, quienes logran un equilibrio armónico entre los componentes con destaque para las notas añejas y aromas típicos de Cuba en cada trago de alcohol. A ellos debemos las últimas producciones que mantienen al ron ligero como nuestra bebida más exportada y conocida a nivel mundial.

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