Las experiencias de Alina: una mujer dedicada a la Educación

Categoría: Especiales
Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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Alina

Alina Fuentes Fernández es una profesora santiaguera que dedicó más de 20 años de su vida a la Educación de Jóvenes y Adultos, durante un lustro se desempeñó como jefa de esta enseñanza en el municipio Santiago de Cuba.

Hace poco más de un año que Alina decidió jubilarse, pero aún se mantiene muy vinculada con su profesión. Ella nos cuenta sus experiencias.
“La Educación de Adultos se distingue por su heterogeneidad: tenemos tanto trabajadores como personas desvinculadas; incluso jóvenes que por mucho tiempo han estado alejados de las aulas y que se incorporan a la enseñanza y a la superación como una vía más de lograr incorporarse también a las tareas de la Revolución.
“En Santiago de Cuba, esta educación es bastante masiva, o sea, muy aceptada por las personas dada la calidad con que salen los estudiantes que se han graduado a través de todos estos años, y por el colectivo de trabajadores que está altamente preparado.
“Creo que a nivel del país, la nuestra es una de las pocas provincias que tiene un colectivo de profesores fijo en esta enseñanza, del cual alrededor del 80% tienen la categoría de máster y dos son doctores, lo que es muy favorable y brinda mayor calidad.
“De la misma forma que en los centros penitenciarios, donde los colectivos de trabajadores de “Adultos” que allí radican son colectivos viejos, con gran conocimiento de su labor sobre todo con la persona que está interna, y que poseen una serie de características específicas que difieren del resto de los alumnos. Por tanto cuentan con un alto nivel de responsabilidad.
“Es decir que lo que nosotros hemos tratado de potenciar es el conocimiento de la psicología del adulto, para trabajar con este de manera que todo el que llegue a esta educación salga realmente preparado, y si no, que por lo menos encuentre un colectivo de estudiantes y profesores que le ayuden a encaminar su vida”.
Alina, se refirió además a los logros que ella percibe en esta enseñanza, los que se relacionan con la unificación de los docentes, así como la cantidad de profesionales y de estudiantes que han salido graduados, de los centros santiagueros y que actualmente se desempeñan en distintos oficios y profesiones.
Al igual que el nivel de preparación alcanzada por los maestros de manera uniforme para que incidan en los estudiantes de la misma forma. Sobre los retos que tiene esta educación, Alina argumentó:
“En Santiago de Cuba hay retos bien fuertes, creo que preparar un nuevo claustro, porque el que hay está muy envejecido; preparar jóvenes que conozcan y dominen la Educación de Adultos como se quiere, para que puedan sustituir a los profesores con mayor cantidad de años que poco a poco se irán jubilando como yo, y que además hace falta que tengan conocimiento de lo que es la Educación de Adultos.
“Al igual que en los cuadros de dirección, porque hay directores envejecidos; nadie quiere prácticamente asumir la dirección y ese tipo de cargos en esta enseñanza y hay que fortalecer la preparación sobre todo en la reserva de los cuadros”.
Finalmente, dijo emocionada: “Estar en “Adultos” tantos años fue maravilloso; me sentí magníficamente en esta educación, porque es muy bonita y para respetar. Las personas a veces piensan que cualquiera puede trabajar en la enseñanza de Adultos, pero hay que tener muchos conocimientos, porque en ocasiones hay que impartir varios programas a la vez.
“Pero además, se trabaja con el sub-escolarizado, que no es solamente el que está en la modalidad de Secundaria Obrera Campesina (SOC), sino el que está en Educación Obrero Campesina (EOC) y es el iletrado también que tienes que alfabetizar.
“Así que prácticamente uno trabaja con todos los niveles, y por ese motivo es preciso tener un nivel de preparación superior al del resto de los docentes, y eso es lo que todo el mundo no entiende.
“Como mujer cubana, agradezco a la Revolución por formarme y luego darme la oportunidad de formar a otros y ayudar en su superación como personas, como profesionales y como revolucionarios. Debo mi vida a Fidel y a la Educación de Adultos”.

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