Educación de Jóvenes y Adultos: una obra de la Revolución
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- Categoría: Especiales
- Escrito por Odette Elena Ramos Colás / Foto: Internet
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Niños, adolescentes, jóvenes y adultos, tienen asegurado en Cuba el derecho al estudio en las mismas condiciones de gratuidad y con facilidades específicas que la ley regula; esta es una de las más grandes obras de la Revolución, promovidas por Fidel Castro.
Específicamente la Educación de Adultos, ha contribuido a que la población joven y con mayor experiencia, de los distintos sectores de la sociedad reciban la base de conocimientos necesarios, y desarrollen hábitos y habilidades que le permitan su capacitación y superación profesional, componentes esenciales en su formación para una participación activa en el desarrollo político, económico y social del país.
Fue al final de la Campaña de Alfabetización en diciembre de 1961, que nuestro Comandante en Jefe le otorgara a la Educación de Adultos una importante significación para continuar la superación del pueblo. Por eso en febrero de 1962 se crea esta enseñanza en el país y se comienza la batalla por el sexto grado que se denominó Educación Obrero Campesina (EOC).
En 1963 se le da seguimiento y se organiza el curso secundario que se llamó “Batalla por el noveno grado” institucionalizado como Secundaria Obrero Campesina (SOC). Esta gran tarea social siguió adelante cuando en el año 1969 se crea la Facultad Obrero Campesina (FOC) y su nivel de ingreso equivale al nivel medio superior o bachiller.
Pero la educación de adultos, también incluye el estudio de diferentes idiomas a través de centros que tienen como función social proporcionar el conocimiento de un idioma extranjero como medio de comunicación social, instrumento de trabajo y autopreparación de los trabajadores, además de la preparación del personal para el cumplimiento de misiones.
Otra modalidad de esta educación resultó el Curso de Superación Integral para Jóvenes, promoviendo el estudio como fuente de empleo implementado en 2001. Este programa posibilitó tener título de bachiller y el ingreso a la Educación Superior a esos jóvenes a través de las sedes universitarias municipales.
Por otro lado, la atención a la población penal es otra de las formas que adquiere la Educación de Adultos, la cual se ha ido construyendo sobre bases firmes con la creación de un nuevo modelo de institución penitenciaria más humano, donde el recluso tiene derechos y deberes dirigidos a su reeducación y rehabilitación para su reinserción social.
Además, se incorporan a la concepción de preparación en esta enseñanza, jóvenes que se licencian del servicio militar activo y hayan sido beneficiados con la Orden 18, de manera que puedan alcanzar el éxito en los exámenes de ingreso a la Universidad; prioridad atendida por el Ministerio de Educación de conjunto con el Ministerio de las Fuerzas Armadas.
Con mucho amor y esperanzas, la educación de Adultos ha compartido igualmente sus modestas experiencias sobre alfabetización con pueblos hermanos. Los cerca de 10 millones de ciudadanos del mundo que abandonaron las tinieblas del analfabetismo; y los muchos hombres y mujeres que en 30 países lo van logrando actualmente también han contado con la contribución de los métodos “Yo sí puedo”, “Yo sí puedo seguir”, y la ayuda desinteresada de los docentes cubanos.
Estas son algunas de las tareas de alta connotación social que en estos 55 años la Educación de Adultos ha asumido con la conducción visionaria de Fidel. Estas han contribuido a resolver aspectos importantes del desarrollo socioeconómico de nuestro pueblo, y se les suman la tarea “Álvaro Reynoso” del entonces Ministerio del Azúcar (MINAZ), la “Celia Sánchez” del MININT, el entrenamiento de jóvenes con vistas a su entrada a la Educación Superior, y los cursos alternativos comunitarios de idiomas para niños entre 7 y 17 años de edad.
Hoy la provincia de Santiago de Cuba cuenta con 34 centros para la Educación de Jóvenes y Adultos, de los cuales 15 se encuentran en el municipio cabecera. En los últimos años las matrículas han sufrido un cambio significativo en las edades de las personas que se incorporan en esta enseñanza.
Cada vez son más los jóvenes entre las edades de 17 a 29 años que necesitan continuar superándose en los niveles medio básico y medio superior, dando respuesta a sus nuevos intereses y necesidades cognitivas.

