Chicho, exponente del buen humor criollo

Categoría: Especiales
Escrito por IDALMIS GARBEY TALLAR Y MARÍA DE LAS MERCEDES RODRíGUEZ PUZO/Foto: Donada por el entrevistado
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chichoEl humor parece ser un componente en la genética de los cubanos. Acostumbrados a reírnos de cualquier cosa, incluso de las propias desgracias, construimos y compartimos chistes sin pelos en la lengua, incluso la comicidad trasciende del lenguaje oral al impreso y hallamos como exponentes a dos clásicos del humorismo gráfico, DEDETÉ y Palante. Y si hablamos de ambos debemos mencionar a Román Emilio Pérez López.

Quizás el nombre no le diga mucho, pero si menciono el mote familiar que lo distingue desde niño y se convirtió en su pseudónimo, Chicho, pueda usted identificar a este santiaguero con un talento singular. Vamos más allá, obras suyas adornan las paredes del Iris Jazz Club, el bar Matamoros (en el Callejón del Carmen), la Casa de la Trova y la Casa del Caribe.

Hoy con 60 años de edad y más de 40 de vida artística, cuenta sus inicios como caricaturista…

“A mí me gustaba mucho dibujar, desde niño, y a los 13 o 14 años tuve la oportunidad de matricular en un curso de Dibujo Comercial Artístico por correspondencia que impartió la revista Bohemia. Recién inaugurada, Tele Rebelde abrió un curso de Dibujo Animado que duraba seis meses y ofrecía solo 25 plazas en calle 17 y Avenida Manduley, en el reparto Vista Alegre. Los elegidos conformarían la plantilla de los estudios de animación de la televisión en Santiago de Cuba, era para mayores de 18, yo tenía 15 y mentí respecto a mi edad. Caí en el grupo y al ser el más chiquito me bautizaron como “la mascota”.

“Iba a la escuela secundaria en las tardes y trabajaba hipotéticamente allí por las mañanas, pues no contaba con edad laboral. A finales de 1970 me llegó el aviso para el Servicio Militar Obligatorio y pasé tres años, al salir trabajé como pintor de brocha gorda en el INDER regional. El 1ro de noviembre de 1974 comencé en Dibujos Animados haciendo menciones didácticas, duraban de cinco a siete minutos, sobre la educación formal, protección e higiene del trabajo, la puntualidad; igual animaba canciones infantiles como Hormiguita Retozona.

“Me propuse superarme y asistí en las noches a la Escuela de Artes Plásticas José Joaquín Tejada, también matriculé en un curso de Información Cultural por encuentros en la Universidad de Oriente. Colaboraba con mis caricaturas para el periódico Sierra Maestra, DEDETÉ y Palante hasta 1990, cuando el Período Especial y la carencia de materiales conllevaron al fin de las colaboraciones.

“Entonces cerraron el departamento de Dibujos Animados y me mandaron para la televisión, luego estuve tres veranos en el poligráfico reubicado, allí era diseñador y ambientador de la Casa de Artesanías El Bazar. La poligrafía se puso en función de la decoración. Como no había papeles ni tinta, para que los obreros no se quedaran en el aire muchos cogieron talleres de cerámica, repujado en bronce, cerámica fría, escultura, fue una etapa fuerte. En 1994 la televisión me volvió a llamar como diseñador grafico, estuve hasta el 2011 cuando pedí mi baja.”

¿Por qué entre tantas manifestaciones del arte eligió la caricatura?

“Estando en el curso de Dibujo Comercial empecé a meterme en el dibujo humorístico y a buscarle la quinta pata al gato de lo absurdo, en la caricatura todo lo que uno anima lleva la chispa de lo jocoso, de lo travieso. Aquí vendían una maquinita de afeitar eléctrica, me vino a la mente que los automóviles tienen tubo de escape, le puse uno a la maquinilla y echaba humo.

“Asimismo en aquel tiempo se usaba la barba en forma de candado, pinté a un individuo con un candado y una ranura con forma de llave, fueron mis primeras obras publicadas en DEDETÉ. Para mí el humor gráfico está en la calle, todos los temas me atraen: la historieta erótica, la costumbrista, de humor blanco, pero me fascinan el humor político y la caricatura personal.”

En la vida de cualquier artista hay momentos de crisis o acontecen incidentes con personas que no entienden su humor o les disgustan ciertas caricaturas, ¿desea compartir alguna experiencia de este tipo?

“Durante el Período Especial no podía colaborar en los espacios antes mencionados, pero hacía caricaturas para los concursos nacionales e internacionales, por ejemplo los Salones 30 de Noviembre. Realicé una serie de fongos, alimento muy común entonces, que llamó mucho la atención. Se destacó una caricatura en particular, a modo de parodia de la película La Quimera de Oro, representaba una mesa con un candil y un plato vacío, un individuo sucio con cañones y la camiseta raída, que está melancólico y ve en la sombra de su mano un fongo, el hambre revuelve sus instintos asesinos.

“También hice el Zongo Vengador, que cogió un premio en San Antonio de Los Baños, se trataba de un fongo vestido de zorro en un pedestal que decía Monumento al Zongo Vengador y le salía un globo a la estatua “A que me mantengo, ah, a que me mantengo” por la canción popular; obtuvo Premio en una Humoranga, un concurso nacional hacia 1996.

“En la sátira política obtuve disímiles reconocimientos y he participado en varios salones internacionales de humorismo gráfico en Bélgica, Japón, España, Italia, mi obra presente, no yo, por mi obra me conocen. Igual hay unas cuantas piezas en colecciones privadas en diferentes países.

“No me han llegado quejas, sin embargo, tuve una experiencia bien gratificante. Contaba con una colección completa de caricaturas dedicadas a Fidel Castro, en el año 2002 me invitaron a presentarla en el recinto ferial capitalino ExpoCuba con motivo del cumpleaños del Comandante. Doné dos y una la enviaron al Comité Central, en enero de 2003 me llamaron por teléfono para preguntarme cuándo iba a La Habana, coordiné para la Bienal en marzo. En una pequeña actividad con los trabajadores de ExpoCuba me entregaron una Carta del Consejo de Estado, agradeciéndome por mi obra.”

El pasado 12 de junio estuvo entre los organizadores y creadores de la exposición gráfica colectiva “Humor a 500”, abierta en la Galería de Arte Universal y dedicada al medio milenio de la fundación de la villa santiaguera. En ésta presentaron piezas un número notable de jóvenes artistas, ¿qué le dice a las nuevas generaciones?

“Les exhorto que se preocupen por estudiar, si van a coger la carrera de arte que lo hagan con fundamento, interés y seriedad para que sean buenos creadores. La carestía de materiales no debe ser causa de desánimo ni freno para la superación, uno debe buscar sus propios materiales, así sea un cartón. Me hace falta un lápiz, una regla, los pido prestados, yo también buscaba mis recursos. Los jóvenes deben meterse de a lleno en lo que les gusta.”

El acercamiento al humorista ya está en las páginas del Sierra Maestra, el que desee apreciar y descubrir mejor su arte puede acercarse a cualesquiera de los sitios donde exhibe sus piezas, las que a mi juicio son un claro exponente del buen humor criollo.

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