Todos los intentos por localizarlo en la Capital fallaron. Los habaneros son espléndidos con los homenajeados, y se los llevan aquí, allá…, de forma tal que Reinaldo García Blanco no estuvo nunca donde lo llamábamos por teléfono, tan pronto conocimos que había ganado el Premio Casa de las Américas'2017 en poesía y que lo recibía en La Habana.
Cuando regresó a Santiago de Cuba, la oferta que le hice, también telefónicamente, fue para él muy tentadora: una buena taza de té, humeante y reconfortante, y para escuchar, una selección de los mejores temas de Lennon.
Así, bien temprano en la mañana de este miércoles, tengo ante mí al autor de “Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa”, el poemario del espirituano-santiaguero Reinaldo García Blanco, que convenció al jurado de poesía de esta 58. edición del Premio: Selena Millares (España), Eduardo Langagne (México) Leonel Alvarado (Honduras), Freddy Nañez (Venezuela) y Sigfredo Ariel (Cuba).
Lo del té y Lennon fue una realidad, y en medio de la “ceremonia” le recordamos a Reinaldo, que el tribunal del certamen lo distinguió “por la expresiva claridad de exposición y su escritura depurada, no desprovistos de un delineado humor y una serena ironía” (…) y que la obra “refiere personajes y situaciones de la cultura contemporánea sin extraviarse del verso libre o del poema en prosa”; que “el poemario contiene un doble diálogo con la inmediatez y la tradición, donde lo literario no es una realidad libresca sino natural y cercana”. Esa fue la mirada del jurado, entonces:
¿Desde tu óptica cómo ves este libro?
“Es un libro algo lúdico. No faltan las referencias, las intertextualidades. Hay guiños a personajes como Frida Khalo y León Trodsky; Lennon y Lenin; La perra Laika y Nikita Jruschov. Y está dividido en dos partes, como los antiguos discos de vinilo. Una Cara A que termina con un texto titulado Canción rusa para escuchar en inglés y la Cara B, que concluye con Canción en inglés para escuchar en ruso. Es un libro breve y me sentí muy bien con su escritura.
Por las referencias ¿la obra también está marcada por lo político?
“De manera general el animal poético que intento ser, se da la mano con el animal político que soy. Ya el acto de escribir contempla una toma de partido. En lo personal creo que la poesía es un acto de fe por la cual vale la pena emborronar alguna que otra cuartilla.”
En el umbral de tus 55 años que cumplirás pronto, ¿qué significa para ti este Premio Casa?
“Cuando me dieron la noticia un poco de asombro y contento. Ahora algo asustado. Pensar que en esa colección hay libros que he leído con fruición. Autores como Fayad Jamis, Félix Grande, Antonio Cisneros, Gonzalo Rojas, Víctor García Robles, Enrique Lihn… y otros que ahora no vienen a mi memoria; pensar que José Martí, ese misterio que nos acompaña, solamente recibió en vida como escritor una medallita. Y José Lezama Lima, ese misterio que nos persigue ni un diploma de Vanguardia Nacional… Mira, creo que los premios tienen mucho de azar, mucho de coyuntura. Uno los asume, lo festeja pero no es ir por ahí pavoneándose. No estamos en Irlanda donde a los poetas hasta se les hace rebajas en los mercados.”
Casi todos los premiados en todos los concursos siempre dedican su éxito a alguien, algo… Tú no eres la excepción ¿no?
“Por estos días he pensado mucho en mis familiares que ya no están. En mis compañeros de ruta, de ruta literaria. A inicio de los ochenta entré a un Taller Literario, en Sancti Spíritus. Desde entonces viajo en compañía de esa cofradía. Cómplices del acto escritural, cómplices de prestarnos libros, cómplices de pensar en voz alta la literatura.
“Este es un Premio que por cuestiones de estrategia promocional te avisan con muy poco tiempo. Incluso ya en La Habana pensaba en una mención… Pero, bien, ahora me gustaría mencionar a los compañeros de la Editorial Oriente y de la Fundación Caguayo que se tomaron el Premio como de ellos e hicieron lo imposible para que yo asistiera a la premiación. También, agradezco a los amigos que desde cercanas y distantes riberas se han unido en este jolgorio. A esos que siguen creyendo en la poesía como en un acto de fe.”
En ese momento “Strawberry Fields Forever”, que es una de las canciones más bellas concebidas por John Lennon aunque él no le tenía ninguna fe cuando la hizo-- nos sacó del tema literario y nos adentramos en el alma de The Beatles; en sus números y en cuál de los cuatro fue más decisivo para la fama planetaria alcanzada por el grupo inglés. En eso se nos fue el tiempo, se nos terminó el té y Reinaldo se despidió.
Luego caí en la cuenta: no hablamos nada de su empeño en el Taller Literario Aula de Poesía que él coordina en la Librería Ateneo Amado Ramón Sánchez, y de cuánta belleza espiritual encierran las iniciativas que junto a Mirna, su esposa, él desarrolla en su comunidad del “Abel Santamaría” ni de sus ideas que tanto brillo le imprimen a cada Feria del Libro en Santiago de Cuba ni de cómo a fuerza de hacerle tanto bien a la poesía en esta ciudad oriental, Reinaldo García Blanco también ha ayudado, desde su pluma, a consolidar la cultura santiaguera. Quizás será en el encuentro venidero o cuando se publique su poemario “Esto es un disco de vinilo…” el libro ganador en 2017, en la venidera 59 edición del “Casa de las Américas”, en 2018.
DEL PREMIO CASA
DE LAS AMÉRICAS
Desde su instauración en 1960 se han celebrado 58 ediciones del Premio Casa de las Américas y en estas alrededor de 110 obras de cubanos han obtenido premios o menciones.
El primer cubano en ganar un “Casa de las Américas” fue el santiaguero José Soler Puig con la novela “Bertillón 166”. Ocurrió en la primera edición del certamen, y esa vez, fue el único nacional en agenciárselo.
El “Casa de las Américas” primero, en 1960, se llamó Concurso Literario Hispanoamericano, luego, en 1964, Concurso Latinoamericano Latinoamericano, y en 1965 adopta el nombre actual.
Inicialmente se premiaba solo en poesía, cuento, novela, teatro y ensayo; después se fueron sumando: testimonio (1970), literatura para niños y jóvenes (1975), literatura caribeña de expresión inglesa (1975), literatura caribeña francófona (1979), literatura brasileña (1980) y literatura indígena (1994).
El Premio Casa de las Américas es uno de los certámenes literarios más antiguos del Continente.
DE SANCTI SPÍRITUS
A SANTIAGO DE CUBA
Reinaldo García Blanco nació en 1962 en el municipio Venegas, en la provincia de Sancti Spiritus. Avanzado el tiempo vino a residir a Santiago de Cuba donde fue director del Museo Casa Natal de José María Heredia y vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de la que hoy es Miembro de Honor. Actualmente escribe para CMKC Radio Revolución y coordina el Taller Literario Aula de Poesía, en la librería Ateneo Amado Ramón Sánchez. Tiene numerosos libros y folletos publicados; poemas suyos han aparecido en revistas, tabloides, periódicos y boletines de Santiago de Cuba y otras provincias cubanas, y en Francia, República Dominicana, España, México y Argentina.
Reinaldo ha hecho recitales y lecturas en Cuba, y en Chile, Brasil, Colombia, Venezuela, Costa Rica y Argentina.
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