Santiago de Cuba, / ISSN 1681-9969

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“Cada instrumento musical es mi orgullo” dice luthier Jorge Fuentes Ricardo desde Santiago de Cuba

IMG 3075 copiaJorge Fuentes Ricardo tiene 70 años. Nació y vivió en Chamarreta, unos 15 o 20 kilómetros en pleno campo, en el noreste de la localidad de San Luis, uno de los municipios de la provincia santiaguera.

En Chamarreta, un barrio rural completamente agropecuario y cafetalero por excelencia, también fundó la familia el padre de Jorge.
Por esos lares se mantuvo el joven Funtes Ricardo hasta 1981 en que vino a residir a la ciudad de San Luis, 30 kilómetros en el norte de Santiago de Cuba, en el barrio conocido como Camino de La Caridad, posterior al hospital municipal Alberto Fernández Montes de Oca.
Jorge no es cantante ni célebre instrumentista. Pero tiene mucha fama en el mundo musical en varias zonas del país, porque sin su arte no sonarían decenas y decenas de guitarras, bajos, tres, violines… Él fabrica y repara instrumentos musicales de cuerdas. En esa labor, sin discusión, pocos lo igualan.
En el portal de la casa de este renombrado luthier sanluisero, Pablo Cabrales Mendoza está probando su guitarra. Impresiona saber que a sus 96 años, el día de la conversación se había trasladado desde uno de los barrios periféricos de la distante ciudad de Santiago de Cuba, hasta San Luis, detrás de la calidad en la reparación de su instrumento.
IMG 3077 copiaAdentro, el hogar de Jorge tiene impregnado ese olor característico de la madera trabajada; en las paredes cuelgan plantillas, cajas de resonancia a medio hacer. Allí todo es abrumadoramente artesanal.
“Los mejores instrumentos que se tocaron aquí en Oriente los fabricaban Vicente Fuentes, el papá de este hombre, y Regüeiferos, y Maduro… Eran los tres mejores fabricantes que había en Oriente. Su papá era muy técnico; en  el diapasón había que respetarlo”, dijo
Pablo.
A Jorge le fue imposible despojarse de la influencia del padre. Hoy suma cerca de cuatro décadas dedicadas a la fabricación y reparación de todo tipo de instrumento de cuerdas”.
-- Se dedicó a eso pero copiando a su padre, ¿no?
-- Sí, sí. Y déjeme decirle que entre los 15 y 16 años fui ayudante de él. Pero no me atrevía solo porque imagínese: él era el maestro. Mas cuando se enferma y empieza a decaer un poco, me voy adentrando más en el trabajo este, siempre con sus indicaciones, de manera que cuando él muere en 1996 y me quedo yo solo ya tenía algún conocimiento. Entonces vinieron de Cultura: Chichí Calderín, Blanquito, Loidelva… y me dicen: ‘Tú tienes que seguir en esto’. Pensé: En verdad, tengo que seguir el legado de  mi padre hasta que yo viva. ¿Cómo lo voy a hacer? Como mismo él lo hacía: con un serrucho y un cepillo. La sierra y otras máquinas no son para trabajar instrumentos musicales. Me ‘roba’ mucha madera…
-- ¿Ah sí? ¿Ud. todo esto de la guitarra lo hace...?
-- Con un serrucho. Sacando las piezas a milímetros de grueso. Una tabla de una pulgada me da cinco o seis costillas. Con la sierra no me da. De esta, una de pulgada, me da la tapa de cuatro… cuatro tapas. Así que ahorro. Además, la sierra nunca te va a sacar las tapas… si no es un sinfín, como la saco yo con el serrucho: parejita.
-- O sea, ¿Ud. tiene más confianza en sus manos que en la máquina?
--Mucha más confianza. Fallo menos.
-- El diapasón ¿con qué lo hace?
-- Con majagua… lo hago con teca, con caoba… madera dura igual que los puentes.
-- Y los trastes, ¿también los fabrica?
-- Bueno… los trastes sí son un problema. Los hago… cuando no tengo el traste de fábrica, lo hago pilado con un martillo. Lo hago de cobre. No es muy bueno pero sirve. El cobre Ud. lo dobla pero cuando lo pila endurece un poco más. Y Ud. lo pica y parte. No se puede dilatar con candela porque entonces no sirve. El bronce para traste de guitarra ya viene dilatado. Ellos se pican porque ya viene dilatado. Si fueran bronce vivo no se pica; es muy difícil porque la segueta pasa trabajo… y son malas y escasas. Me dedico, entonces, a pilar el cobre para los trastes de las guitarras que van a tocar los músicos. Ya para las chiquitas los hago con el aluminio fino; también pilado y colocado en la misma forma… después se liman, se emparejan; que no lleve ni una curvita para que no chirreen las cuerdas, porque eso ayuda a desafinar la guitarra. Y así con ese trabajo y ese amor, hasta la fecha me encuentro yo. 
--¿Encuentra fácil la madera?
partesdeunaguitarraacustica-- ¿Fácil? Ahora no aparece madera. A mí antes nadie me hacía empatar una tapa tres y cuatro veces. Eso era una sola vez. Ahora lo hago con tres, cuatro y hasta cinco piezas pero mire como quedan: selladas, totalmente. Mire, un día, mi papá me dijo: ‘Nunca pongas la tapa entera atrás’. Y me quedé con eso en la cabeza. ¿Por qué será? Y puse entera una tapa. Efectivamente, como a los seis meses se reventó la tapa. Se reventó porque necesita, con el calor, algo que la haga oscilar. Cuando la tapa es rígida, y es madera dura, lo que hace es que se explota. Y es más difícil de arreglar.
-- Entonces ¿la tapa de atrás la hace con dos piezas?
--Con dos piezas de siete pulgadas y cuarto para empatar al centro, que me quede en una forma acaballerada. Le pego unos clavos en la orilla y cuando la llevo a presión, ella suelta el pegamento por los empates. Ahí es que está bien pegada, siempre y cuando la garlopa o el cepillo de mano tenga la cuchilla en cero. Si está muy larga se embroma eso. Tiene que ser como una raspilla… que le lleve el pelito… para cuando Ud. doble la tapa y la mire así, que no se le ve la claridad, entonces es que está lista para pegar.
-- Y cuando ya pegó, y botó la cola y todo eso ¿con qué Ud. le da la terminación?
--Con una raspilla hecha de un pedazo de serrucho. Raspillo, quito lo más alto, quito lo que sobra de cola y después lija fina y la última lijada ‘a dulcero’, para darle el acabado.
--¿Con qué  lija da el acabado?
--Con doble cero porque es la más fina.
-- A ver, Jorge, y ¿cómo Ud. mide la colocación de los trastes, porque ahí es donde se decide la afinación?
--Por plantilla. Tengo varias plantillas. Escojo la que a mí me guste más por el sonido y la afinación. La que no me llega a la afinación que quiero la aparto. Últimamente estoy trabajando la guitarra con una plantilla mejicana, marcada con un puntero para que no se corra. Siempre se marcan los trastes con el diapasón a cuadro, para poderle poner la escuadra. Si hace la plantilla cónica después no trabaja la escuadra. La pieza tiene que estar bien cuadrada. Si tiene seis centímetros tienen que ser seis centímetros de arriba abajo. Se marcan los trastes y luego es que se le da la forma cónica. Eso no falla. Si no es así luego viene el desafine.
El puente tiene que ser bien medido: del huesillo a la octava, que viene siendo el traste 12, los mismos centímetros del traste 12 al cejuelo o huesillo al clavijero, a las llaves.
--¿No le gusta usar baticola? 
--Sí, a veces cuando me lo piden. Pero ¿cuándo yo pongo baticola? Cuando el pegamento es acetato puro. Si está aguado… he tenido malas experiencias, pues se van los puentes. No me gusta ponerle tornillo a una guitarra nueva. A la vieja sí. Entonces reservo una gotica de de cola molida para poner el puente.      
 
Desde el 2001 hasta la fecha, entre fabricar, arreglar, reparar Jorge  ha trabajado más de 700 instrumentos: bajo acústico, bajo eléctrico, guitarra eléctrica, vihuela, violines, guitarras, tres, cuatro, requintos…
 
--¿Ud. toca tres?
 
-- No. Para afinarlo aprendí algunas notas. Y en la guitarra también, cuatro o cinco notas solo para afinarla. Sé cuando afinan, porque el oído no me engaña. Hasta la fecha no ha aparecido una persona que me diga ‘No afina’.
Fuentes Ricardo no siempre hizo guitarras. Primero fue encofrador en la construcción. Y en lo que se llama carpintería en blanco hizo  muebles, sillas, armarios, camas… pero iba alternando con los instrumentos musicales. Cuando se jubiló se consagró a estos. Hace 11 años se jubiló en la Empresa Cafetalera de San Luis.
En Cultura le tienen una gran estimación por su labor: es Vanguardia, es “Memoria Viva”, trasmite sus conocimientos. En fin: es todo un personaje, altamente apreciado y muy querido.  
Ahora, después de tanto tiempo solo, un hijo, el yerno y un sobrino están junto a él, copiándoles las habilidades.
--Las hacen bastante buenas y afinan. Si una guitarra es bella y no afina no sirve.
De La Habana hasta Oriente quizás no haya un sitio desde donde no le hayan encargado una guitarra a Fuentes Ricardo. Y también desde el extranjero.
-- Ojalá que haya 30 o 40 que quisieran aprender, así cuando yo no pueda más quedarán ellos. Mi hijo varón está dedicado a la carpintería, a los instrumentos. Y mis dos hijas son profesoras. Eddy Fuentes, un sobrino mío que vive en La Habana, hace guitarras muy buenas. Y mi hermano Yoendri, que vive en Chamarreta también las hace especiales pero se dedica a otra cosa.
-- ¿Qué tiempo le ocupa hacer una guitarra?
--Una semana… para que fragüe bien el pegamento. Y además, para comprobarlo todo. Cada instrumento es mi orgullo. 

Comentarios   

#1 José Mario Maldonado 25-10-2018 12:18
Me gustaría saber el precio de las mejores guitarras que ustedes producen. Me refiero a guitarras para profesionales y si pueden, enviarme fotos
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