Santiago de Cuba, 19 ene.- En esta ciudad, donde se arrolla al ritmo de un tambor y la trompeta china, se enamoran con acordes de guitarra al pie de una ventana o se lanza intrépidamente una piedra al enemigo, nacieron hombres y mujeres que han quedado en la historia por su reconocida labor en diferentes aristas.
Una de ella fue Luisa Pérez de Zambrana, distinguida poetisa del siglo XIX, aunque tomó el apellido de su esposo, esta santiaguera fue sin dudas una de las mujeres más emblemáticas de la literatura de su tiempo, aún así no vivió una vida de lujos.
Su obra estuvo marcada por la muerte, melancolía y tristeza. Quedó viuda a los ocho años de casada y en una difícil situación económica. En los años que le sucedieron perdió a sus cinco hijos también. De ella dijo Martí: “se hacen versos de la grandeza, pero sólo del sentimiento se hace poesía.”
El talentoso músico Pacho Alonso pertenecía a una de las familias notorias en la ciudad por sus descargas musicales y reuniones con músicos y cantantes. De este ambiente surge su vocación.
En 1946, el pianista, recitador y profesor de inglés, y también santiaguero, Luis Carbonell, y quien se conoció hasta el final de su vida como el Acuarelista Mayor, laboraba como director artístico de varios programas de aficionados en la emisora CMKC. Estimulado por este, Pacho Alonso, que por esa época contaba dieciocho años, se presentó en un programa cantando el bolero Lástima de ti, con el cual obtuvo uno de sus primeros triunfos como cantante. Desde entonces su voz y talento alcanzaron muy pronto fama nacional e internacional.
En 1964, el maestro Enrique Bonne le propuso a Pacho la idea de un nuevo ritmo, el cual él denominó Ritmo Pilón. El mismo se nutría básicamente de los elementos rítmicos, melódicos y tímbricos extraídos del órgano oriental y del golpe y movimiento incesante del cuerpo (como si bailara), que hacen los campesinos en las montañas orientales cuando descansan y muelen o aplastan el café ya tostado en el pilón, especie de gran mortero hecho de un tronco de árbol ahuecado.
Desde los primeros momentos el ritmo prendió entre los integrantes de Los Bocucos, en especial entre los músicos, los cuales con sus toques y sugerencias acabaron de perfilar el Ritmo Pilón, junto a los valiosísimos aportes en el campo y el baile creados por el propio Pacho Alonso.
No se puede mencionar la ciudad republicana sin hablar del primer alcalde republicano Emilio Bacardí, a quien la sociedad de entonces le debe gran parte de su desarrollo social y cultural.
Tuvo una extensa labor literaria, constituyendo una de las más importantes en nuestros días las Crónicas de Santiago de Cuba, donde recoge los acontecimientos más importantes de la época, sirviendo como un referente bibliográfico para estudiosos e historiadores.
Elvira Cape, fue más que la esposa de Emilio Bacardí. Ella trabajó activamente en las acciones de la Guerra de Independencia como informante y colaboradora en la colecta de armas, dinero y todo material útil a las fuerzas insurrectas.
Fundó la Academia Emilio Bacardí, un centro de enseñanza gratis para los obreros fundado a principios de la década del 1920, apareciendo además en el Comité Directivo de la misma. Para ayudar a la salud de madres y niños fundó el 11 de diciembre del año 1923 en esta ciudad el Hospital Infantil y el Instituto de Homicultura, dedicado al estudio de la ciencia de la especie humana.
Por toda su labor social se le otorgó la distinción “Las Palmas de Oro” de la Orden de la Corona Real de Bélgica. Entre los más importantes aportes que realizó a la cultura santiaguera lo constituye el Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau, sitio donde se encuentran los más variados y valiosos objetos que perpetúan la historia y cultura santiaguera.
No alcanzarían las páginas para abarcar la vida de los santiagueros que han dejado su impronta en la vida e identidad cubana, nombres que se repiten a pesar de siglos de existencia.
Pepe Sánchez, considerado el padre de la trova, Félix B. Caignet a quien se le atribuye el origen de los melodramas a partir de su obra El derecho de nacer, y otros tantos destacados no solo en el ámbito cultural y social sino que trascendieron por su arrojo en las huestes libertarias.
Estas tierras engendran hombres y mujeres singulares, para los que dar lo mejor de sí es una razón de vivir y distinguirse en su emp