El partido que se jugará en las oficinas

Categoría: Serie Nacional de Beisbol
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cuba orioles de baltimore santiago de cubaEn poco menos de un mes llegará a La Habana el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Coincidentemente en tiempo y espacio visitará la capital cubana el equipo de los Tampa Bay Rays, de Grandes Ligas, para jugar un partido amistoso ante una selección antillana.

Desde la óptica deportiva, la novena de la Florida tomará la estafeta de los Orioles de Baltimore, único elenco de las Mayores que después de 1959 ha realizado una serie amistosa (en 1999) ante la selección caribeña, para en claro acto de diplomacia continuar con el acercamiento de las posiciones del gobierno cubano y la Major League Baseball (MLB).

Lo que no acabo de entender, y no sé si alguno de ustedes lo hará, es por qué resulta tan complicado armar una selección cubana para celebrar UN JUEGO y designar el manager que llevará las riendas del grupo. Cuestiones como estas dan la medida de lo distorsionado que anda el béisbol en la Isla.

Pareciera que se preparan para un Clásico Mundial, cuando solo será un partido de exhibición, ante una novena que ni siquiera ha confirmado que asista con sus mejores exponentes y para un choque donde el mayor beneficiado será el público, que podrá disfrutar de un espectáculo con peloteros que se desempeñan al más alto nivel del béisbol.

La realidad es que la atención de muchos no estará centrada en lo que ocurra en el terreno del renovado estadio Latinoamericano, sino en los oficina de este. Será allá donde se muevan los hilos principales de lo que todos quieren saber: ¿Cuándo será que los peloteros cubanos podrán jugar en la MLB sin tener que romper con su país?

Obviamente el bloqueo económico es el principal culpable de esto, aunque no es el único tabú. Los peloteros cubanos no solo se marchan a otras tierras para probarse y conseguir los beneficios económicos. “Huyen” además, del estricto control que no les permite ser parte decisiva en sus contrataciones por equipos foráneos.

El doctor Antonio Castro dijo en una entrevista a la cadena multideportiva ESPN: “Las leyes de Estados Unidos impiden a nuestros jugadores desempeñarse en las Grandes Ligas sin romper con su país. Es decir, tienen que fragmentar los lazos con Cuba. Y terminan por ser, si quieren o no, desertores (...)”.

La Dirección de Deportes aspira a que los atletas (de todos los deporte esperen por un contrato gestionado por la agencia Cubadeportes, quien acelerará el proceso en dependencia de la confiabilidad política del beneficiado y tendrá siempre en sus manos la decisión del cuándo, cómo y dónde.

Como dato ilustrativo, desde 2013, cuando el gobierno cubano permitió la contratación de deportistas en ligas extranjeras, apenas poco más de 40 atletas -en nueve deportes- se han beneficiado de ello. 

La vida activa de un jugador de alto rendimiento es extremadamente corta. En el deporte sí valen las prisas.

Así que ya saben, no se vayan con la primera bola. Mejor esperemos a ver cuándo se firmará el pacto Cuba-MLB (es un hecho que llegará tarde o temprano), y cuánto puede beneficiar eso a los peloteros cubanos.

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