La hora de Ismael

Categoría: Deportes
Escrito por ROSA MARÍA PANADERO y JORGE R. MATOS CABRALES
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ismael borrero lucha santiago de cubaEnérgico y de pocas palabras, conversar con el recién coronado monarca universal de lucha grecorromana en la división de los 59 kilogramos, Ismael Borrero, fue una experiencia inquietante .

Su rostro siempre sonriente, deja ver signos de un joven soñador que se acaba de consagrar como uno de los atletas más sobresaliente del deporte revolucionario en la actualidad.

El entrenamiento siempre apremia, por lo que solo dedicó un par de días para saludar a las suyos. Sierra Maestra, en medio del reconocimiento que le brindó en su barrio natal la Dirección Provincial de Deportes en Santiago de Cuba, tuvo la oportunidad de intercambiar con el grequista.

-¿Cómo te iniciaste en la lucha grecorromana?

-Realmente mis inicios fueron en la disciplina de levantamiento de pesas, en la Sala Polivalente Alejandro Urgellés, pero el profesor Julio Rodríguez vio en mí cualidades de luchador y me pidió que cambiara para la lucha. Finalmente me decidí por la modalidad grecorromana. Una vez matriculado en esta disciplina, tuve la oportunidad de trabajar con el preparador Humberto Suárez Rubio, a quien le agradezco mucho, porque con él llegaron mis primeros resultados.

En el 2004 obtuve medalla de plata en los Juegos Escolares Nacionales, y al año próximo gané el oro. De esa época recuerdo a al entrenador Joaquín Ortiz y al profesor Camué, quienes me ayudaron a que en el 2006, fuera seleccionado para estudiar y entrenar en la ESPA Nacional. Esos primeros momentos en La Habana fueron muy difíciles para mí, sobre todo el período de adaptación, pero gracias al apoyo de mis padres y de mi familia en general, me mantuve firme y seguí adelante. También debo dar las gracias a los entrenadores Linares, Almanza, Morgado y otros que estuvieron siempre pendientes de mis resultados.

-En el 2010 te conviertes por primera vez en Campeón Nacional y eres elegido como uno de los mejores deportistas del año en Santiago de Cuba. ¿Qué recuerdas de ese momento?

-Fue importante para mi carrera deportiva, porque me permitió al año siguiente ser integrante del equipo nacional, y eso te abre las puertas a competencias en el extranjero, donde puedes representar a tu país. Una vez allí tienes que hacerlo bien, porque es una oportunidad única. Recuerdo también que en el 2012 fui subcampeón nacional y en el 2013 nuevamente me coroné campeón de Cuba, o sea, estar en el equipo nacional me permitió demostrar mejor mis habilidades. Luego llegaron otros compromisos de mayor rango.

-Toronto 2015. ¿Experiencias en suelo canadiense?

-Los Juegos Panamericanos eran la competencia más importante que teníamos para el cierre del primer semestre de este año. La preparación fue buena. Yo me sentía seguro y sabía que podía ganar, pero a veces las cosas no salen como uno piensa, después de vencer en mi primer combate, las cosas se me complicaron. Creo que me falló la táctica, incluso yo le había ganado al norteamericano Spencer Mango en otras ocasiones, pero ese día no pude hacerlo. Fue un momento duro para mí, porque me fui sin medallas cuando muchos me daban como presunto campeón panamericano.

-Paradójicamente en el Campeonato Mundial de Las Vegas, tu primer contrincante fue precisamente Spencer Mango, a quien derrotaste 4-2. ¿Pensaste tomar el combate como una revancha?

-Él fue una “piedra en mi zapato” en Toronto, pero ganarle era algo que yo podía hacer, simplemente fue el primer eslabón para el logro del resultado final, porque después de derrotarlo venían combates mucho más difíciles para mí. Eran medallistas mundiales y olímpicos, y esos rivales sí te exigen el extra de luchador. A partir de ahí era que tenía que mostrar lo que yo era capaz de hacer. Finalmente gané los seis enfrentamientos que tuve ese día.

-En el combate final dominaste por superioridad técnica al azerí Rovshan Bayramov, quien además es uno de los luchadores más laureados en la división de los 59kg. ¿Qué pasaba por tu mente antes de enfrentar a un rival de su categoría?

Bayramov es un luchador de clase probada. Ha sido subcampeón olímpico dos veces y cuatro veces medallista mundial. Derrotarlo no iba a ser tarea fácil, pero mis entrenadores me prepararon tanto táctica como psicológicamente. Néstor Almanza que era el que estaba en mi esquina me daba las instrucciones y yo trataba de llevarlas al pie de la letra. Ya tenía la presea de plata en el bolsillo, pero yo quería tener el oro y lo logré.

-¿Qué sentiste al escuchar las notas de nuestro Himno Nacional en el Orleans Arena de la ciudad de Las Vegas?

-Fue un momento inolvidable, porque es mi primer gran resultado a nivel internacional. No solo era la victoria y los rivales que había derrotado, sino que además ese triunfo me aseguraba la presencia en las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016. No tengo palabras para describir lo que sentí, porque además fue la única medalla de oro de la delegación cubana y eso para mí es un gran orgullo.

-¿Esta corona te eleva las expectativas para los Juegos Olímpicos?

-Desde ya me preparo y entreno fuerte, porque ganar el Campeonato Mundial es el primer paso para el logro de resultados superiores. El máximo sueño de un atleta es ser campeón olímpico, por lo tanto ese también es mi sueño. Quiero representar a mi provincia, a mi país y poner en alto el nombre del deporte cubano en la arena internacional por muchos años.

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