
El 4 de octubre ya es un día sagrado en la historia del atletismo cubano. Y es que las discóbolas Yaimé “La Rusa” Pérez y Denia Caballero se encargaron de inmortalizar la fecha con el 1-2 que acaban de lograr en el Campeonato Mundial que acogerá hasta mañana domingo la ciudad catarí de Doha.
Me llamó la atención que, tras clasificar en el primer lugar, la santiaguera Pérez no diera declaración alguna a la prensa. Ella no es de muchas palabras, pero tampoco es de las que les huye a los reporteros. Ya sabemos que había un motivo para tanta reserva.
La muchacha oriunda del municipio Songo-La Maya sufrió una lesión hace apenas unos días y temió lo peor. Por eso prefirió esperar el cierre de la competencia, y cuando se supo ganadora, dio riendas sueltas a un torrente de emocione.
“Estoy muy feliz y agradecida con mi terapeuta Abdel Murgia. Hace tres días sufrí una lesión y pensé que no podría recuperarme. Mi vida no será lo suficientemente larga para agradecerle por esta medalla. Este es mi cuarto Mundial y aunque antes llegaba en plena forma, siempre me fui sin preseas.
“También quiero agradecer a mi entrenadora Hilda Elisa Ramos, así como a mi madre, mi familia y a mi novio. Gracias a todos por el apoyo”, dijo Yaimé en la zona mixta del Khalifa Stadium, solo minutos después de alcanzar el que es –hasta ahora- el resultado más importante de su carrera.
No se lo puso fácil su compatriota Caballero, quien también se mostró en una gran noche. “La Rusa” dio primero, con un tiro de 68,18 metros (m) que envió la alerta de que era en serio su intención de convertirse por primera vez en reina universal. Su disparo de 69,17m en el quinto intento, poco después que Denia lanzara 68,44m, se convirtió en la tercera mejor marca del año.
Para la villaclareña, campeona del orbe en Beijing 2015, el final tuvo un matiz diferente. Ella celebró el subtítulo casi como si fuese un oro, porque lo sucedido en Doha le sirvió para ratificar que es también una campeona, y para dejar atrás aquel fantasma de hace un par de meses en los Juegos Panamericanos Lima 2019.
En definitiva, el podio de esta competencia fue una especie de copia al de los principales certámenes de la temporada, con la estelar croata Sandra Perkovic en el tercer escalón tras las cubanas, ahora con un bronce de 66,72m.
El título de Yaimé se convirtió en el segundo de la historia para Cuba en la disco para mujeres, y la actuación de las caribeñas iguala el 1-2 que consiguieron en Roma 1987 las entonces alemanas democráticas Martina Hellmann y Diana Gansky.
Lo conseguido las discóbolas cubanas clasifica como la primera vez que la mayor isla de las Antillas consigue dos medallas en esta especialidad en una misma cita del planetaria.
Además, en todas las participaciones de Cuba en citas universales, por tercera ocasión se gana el oro y la plata en un mismo evento. Un resultado así antes solo lo habían logrado las saltadoras de altura Ioamnet Quintero y Silvia Costa en Stuttgart 1993, así como las triplistas Yargelis Savigne y Mabel Gay en Berlín 2009.
Con estas preseas Cuba asciende hasta el octavo lugar del medallero, con un premio de cada color. Asimismo, en el ranking por puntos ahora se coloca décima con 30 unidades, luego de sumar también el quinto puesto de Luis Enrique Zayas en el salto de altura. Estados Unidos y China lideran ambos escalafones.
Zayas volvió a tener una gran competencia, como en Lima 2019, y ahora se elevó hasta los 2,30m sin fallo alguno, que constituye lo mejor de su vida. El ídolo local, Mutaz Essa Barshim no le falló a su público y se coronó con lo mejor del año: 2,37 metros. La plata y el bronce quedaron para los rusos Mikhail Akimenko e Ilya Ivanyuk, en este orden, ambos con 2,35m.