
Más de una década pasó para que el equipo femenino de balonmano de Cuba retornara a un podio de premiaciones en Juegos Panamericanos, y lo hizo, en buena parte, gracias al aporte de tres santiagueras.
Las chicas del profesor Jorge Coll comenzaron su andar en Lima 2019 con derrota de 29 puntos a 20 ante el potente elenco de Brasil, a la postre campeón del certamen, pero después sacaron un valioso triunfo a Puerto Rico 27-24 y apabullaron 28-15 a Canadá para avanzar a semifinales.
Una vez allí, tropezaron 31-21 con las subtitulares, Argentina, y por el bronce se llevaron el éxito en un espectacular choque ante Estados Unidos, que finalizó 24-23.
Dio gusto ver el desempeño de las porteras indómitas Indiana Cedeño y Niurkis Mora, así como los buenos minutos que dejó sobre la cancha la también santiaguera Lorena Téllez en el lateral derecho. Ellas, acompañadas por la rapidez de la pequeña Eyatne Rizo, el ímpetu de la pívot Yunisleidy Camejo y la veteranía de Lisandra Lusón, fueron complementos de una selección en que lo primero a destacar es que funcionaron como una familia y de ahí nació el triunfo.
“Estoy orgullosa de todas las chicas y ahora a disfrutar la medalla de bronce que la merecemos”, expresó Niurkis -quien además es la capitana del elenco- a la prensa cubana presente en el Polideportivo 1 de la Villa Deportiva Nacional Videna.
“Agradezco a mi coterránea Indiana Cedeño, porque hoy yo no tuve la mejor actuación y le tocó a ella crecerse. Para esto nos preparamos y somos un equipo. Cuando una no puede ahí está la otra para responder y eso fue lo que sucedió hoy”, añadió Mora, feliz por ver a Indiana defender la puerta con un 43% de efectividad, luego de detener 10 goles en 23 intentos.
“Un beso para todos en Cuba y uno más grande para la gente de mi municipio Guamá. Aquí la puerta se cerró con las santiagueras”, se despidió feliz en la Zona Mixta.
Una presea de bronce que disfruta la mayor de las Antillas, gracias a un elenco empeñado, con mucha consagración y tenacidad, y que reúne entre sus jugadoras una juventud que promete futuras alegrías.