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Destacan en Santiago de Cuba impacto de la obra “Ominira” en la escena teatral

Categoría: Culturales
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Teatro MartíEl público santiaguero disfrutó dos puestas en escena dirigidas por la argentina Gaby Fabro y la cubana Bárbara Ramos, y que se exhibieron recientemente en esta suroriental urbe de la isla.

Fabro trajo hasta el escenario del Teatro Martí su proyecto Mestizo, con la obra “Ominira”, y en la misma función, Bárbara Ramos presentó “Too iban echo” (Todo está bien. Que reine la paz), con la prestigiosa Compañía Teatro de la Danza del Caribe.

Al respecto, Pascual Díaz Fernández, especialista del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, recordó que la argentina es la coreógrafa de Almas mariposas, reciente estreno de Teatro de la Danza del Caribe.

“Mestizo” y su directora, apunta Díaz Fernández, se interesan por la integración de un lenguaje corporal y del movimiento, con una expresión de sentido identitario latinoamericano y caribeño.

Pero en esta ocasión se conjugaron los esfuerzos de ambas directoras porque Ominira es una coproducción entre ambas agrupaciones.

Y Bárbara, entonces, incluyó en el programa su Too iban echo (Todo está bien. Que reine la paz), danza moderna con rasgos genuinos y aportes de Ramiro Guerra y Eduardo Rivero.

Gaby conoció personalmente al maestro Rivero Walker en 2001, según señala Pascual Díaz.  

Añade el especialista de Artes Escénicas, al referirse a Ominira, que “todo comienza con dos hombres, unidos por un lazo, tan real como alegórico, y dos cantos sucesivos, un rezo extraído del espiritismo de cordón y un canto de raíz conga. Luego, el evento danzario transita por universo de encuentros y desencuentros, búsquedas y sorpresas, que culmina en una integración total”.  

Manifestó Díaz, que la directora argentina logró que Ezequiel Barrios (Argentina) e Isandri Wilson (Cuba) adecuaran sus cuerpos y mentes para alcanzar una fusión artística espectacular.

“De la violencia a la comprensión, ambos bailarines crean gestualidades y composiciones de alto valor estético dentro del lenguaje de la danza moderna”, manifestó.  

En la puesta escena en el “Martí”, contribuyó decisivamente, el trabajo de los músicos de Teatro de la Danza del Caribe, tanto en las presentaciones en vivo como su incidencia en los fragmentos grabados, donde fueron acentuados los ritmos de raíz africana, aires del tango y música de otras zonas, que confluyen en América y el Caribe.

Agrega Pascual, al referirse a “Too iban echo” (Todo está bien. Que reine la paz), que la directora de Teatro de la Danza del Caribe sigue el camino que emprendió hace varios años con obras como Merenseu, en las que está presente la evocación del maestro Eduardo Rivero y al mismo tiempo, la personalidad imaginativa y fusionadora de Bárbara.  

Puntualizó Díaz, que hubo momentos privilegiados debido al virtuosismo de los bailarines, y en referencia a uno y otro sexo añadió nombres: Ezequiel Barrios, Daryl Caballero y Rafael Colón; y Claudia Ruiz, Surelys Medina, Maylín MacDonald, Grette Rodríguez y Cecilia Caballero.

Por último, el especialista del Consejo de las Artes Escénicas aseguró que mucho de lo exquisito y sublime del alma humana hubo en el encuentro de las agrupaciones argentina y santiaguera.   “Danza es libertad, identidad, cultura: ominira. Que reine la paz”, finalizó Pascual Díaz Fernández.

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