Mientras en la Casa del Caribe, en el reparto de Vista Alegre, se desarrolla hasta el final de esta tarde la primera Fiesta Antillana del 36. Festival del Caribe, Santa Bárbara, con su aureola de misticismo, se paseaba por la calle Enramadas, acompañada de una corte de creyentes y una respetable cantidad de transeúntes, incluidos visitantes, sumados espontáneamente.
* En Santiago de Cuba “… ya comienza la pasión, suerte y ashé”
Aunque omnipresente en ceremonias mágico religiosas de la Fiesta del Fuego, es la primera vez que Santa Bárbara desfila así por la urbe santiaguera como parte del festejo caribeño.
La procesión se denominó Festividad por Santa Bárbara y partió poco antes del mediodía, desde la Plaza de Marte, bajó lentamente por Las Enramadas rumbo a la Plaza Dolores (conocida como El Boulevard), siempre con la imagen de Changó en alto, al compás de cantos y bailes de la religiosidad popular.
Reynaldo López, especialista de la Casa del Caribe, explicó detalles de la ceremonia, mientras formaba parte del desfile:
“Uno de los objetivos fundamentales del Festival del Caribe es mantener viva la identidad de nuestros pueblos. Al defender esos proyectos y mostrarlos, le estamos diciendo al mundo que los pueblos no deben permitir que se borre su memoria histórica.
“En esta cultura popular tradicional, como decía Joel James Figarola, está la defensa de la Patria, y esta fiesta a Santa Bárbara, que es un ritual que se hace históricamente, quisimos introducirla como una celebración más de la Fiesta del Fuego en esta edición 36. Es primera vez que se hace en el Festival.”
López aseguró que de ahora en adelante se va a mantener esta Festividad por Santa Bárbara en el programa del evento caribeño, del 3 al 9 de julio cada año.
“Mira… te das cuenta que cantidad de pueblo nos acompaña y es que tiene eso en la sangre, en su vida, por eso insisto en que en la cultura popular tradicional está el sostenimiento de la Patria.”
Referencias tomadas de la red, señalan que Santa Bárbara es Changó es uno de los más populares Orishas del panteón Yoruba; es sincretizado en la iglesia católica con Santa Bárbara; se considera el Rey de la regla de Osha; es el Orisha de los truenos, los rayos, la justicia, la virilidad, la danza y el fuego; fue en su tiempo un rey, guerrero y brujo, quien por equivocación destruyó su casa y a su esposa e hijos y luego se convirtió en Orisha.
“Orisha de la justicia, la danza y la fuerza viril, dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés, de la danza y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida, la belleza masculina, la pasión, la inteligencia y las riquezas.
“Changó es llamado también Yakutá (el lanzador de piedras) y Obakosso (rey de Kosso); su nombre significa revoltoso; fue el cuarto Rey de Oyo y el primer awó; cambió el ashe de la adivinación con Orunmila por el de la danza; es dueño también de los tambores Batá, debido a que intercambió el Oráculo de Ifa con Orula por los tambores batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés.
“Fue esposo de Obbá, Oyá y Oshún; fue hijo de Obbatalá y Yembó o de Obbatala y Oddua o de Aggayu Sola, aunque en algunos caminos desciende directamente de Oloddumare.
“Hermano gemelo de Agayu, sin embargo en todos los caminos se considera criado por Yemayá y Dadá. Hermano de la última, como también de Eleggua, Orula, Oggun, Ochosi y Ozun; enemigo de Oggun en la guerra a quien le robo su segunda esposa Oyá. Es también padre de los imejis (jimaguas) en algunos caminos y es ahijado de Ozain.
Entre las ofrendas y bailes a Santa Bárbara se incluyen amalá, hecha a base de harina de maíz, leche y quimbombó; plátanos verdes, plátano indio, otí, vino tinto, maíz tostado, cebada, alpiste… También se le sacrifican carneros, gallos, codornices, jicoteas, gallina de guinea, palomas…
“Furibundo con sus descendientes al saber que Oggún había querido fornicar con su propia madre, Obatalá ordenó ejecutar a todos los varones. Cuando nació Changó, Elegguá (su hermano) se lo llevó escondido a su hermana mayor, Dadá, para que lo criara. Al poco tiempo nació Orula, el otro hermano, Elegguá, también temeroso de la ira de Obatalá, lo enterró al pie de la ceiba y le llevaba comida todos los días. El tiempo transcurrió y un buen día Obatalá cayó enfermo. Elegguá buscó rápido a Changó para que lo curara. Luego de que el gran médico Changó curó a su padre, Elegguá aprovechó la ocasión para implorar de Obatalá el perdón de Orula. Obatalá accedió y concedió el perdón. Changó lleno de gozo cortó la ceiba y de ella labró un hermoso tablero y junto con él le dio a su hermano Orunmila el don de la adivinación.
“Desde entonces Orunmila dice: “Maferefun (bendición) Elegguá, maferefun Changó, Elegbara”. También por la misma razón el ékuele de Orunmila lleva en la cadeneta un fragmento del collar de Changó (blanco y rojo) por una punta. Desde entonces Orunmila es el adivinador del futuro como intérprete del oráculo de Ifá, dueño del tablero y consejero de los hombres. Según Ifa el dueño de la pata izquierda del ekuele es Elegua que es quien se lo pidió a Orula.”