En Santiago, un sendero para la poesía

Categoría: Culturales
Visto: 1444

santiago de cuba pintura mientras pasa la esperaLlegar a un barrio cubano siempre representa un placer, sobre todo por el movimiento, desenfado y musicalidad de sus inquilinos, quienes en medio de las tareas hogareñas conversan en una esquina sobre el más insospechado tema, o se regodean ante la ficha conveniente en la mesa de dominó.

Pero llegar a una cuadra de la ciudad de Santiago de Cuba  -sin ánimos de parecer chovinista- puede que lo sea mucho más, no solo por el espíritu hospitalario de sus pobladores, sino también por la gracia típica y la originalidad que acompañan a los de este oriental terruño.

La comunidad donde radica el CDR 1 de la zona 23, en tercera  entre calle Blanca y Pedrera, del reparto Portuondo, es muestra de ello  al albergar el proyecto El sendero de la poesía, fundado y coordinado por el joven Yasmany Castro, uno de los vecinos del sitio.

Todo comenzó por iniciativa de un cineasta norteamericano al que conocí durante su visita a la urbe, y como en aquel momento me desempeñaba como delegado de mi circunscripción, me sugirió hacer una intervención comunitaria con un enfoque cultural, explicó Castro.

A partir de ahí, añadió, montamos un mural fotográfico sobre la pared de una antigua bodega china ubicada en el reparto, pero con el paso del tiempo las instantáneas se deterioraron y surgió la idea de concebir algo que perdurara.

Entonces hablé con el ceramista santiaguero Luis Aragón, quien colocó algunas de sus piezas sobre esa pared, que colinda con un pequeño parque, donde muchas veces las personas se sientan a consumir bebidas alcohólicas, por lo que varios lo llamaban “El parque de los borrachos”, comentó.   

Hoy este lugar muestra otra imagen, dijo, ya que sobre el muro colocamos azulejos y cerámicas esmaltadas con fragmentos de poemas de autores santiagueros como Reinaldo Cedeño, José Orpí y Teresa Melo, que junto a otros intelectuales apoyaron la iniciativa, al igual que los vecinos.

No todo quedó ahí, declaró, pues, además, colocaron en las paredes aledañas a las entradas de sus casas azulejos con fragmentos del libro Poesías de amor hispanoamericanas, de la selección de Mario Benedetti; así como también obras de otros autores.

El joven de 24 años, quien se autodenomina un promotor cultural de nacimiento, señaló que al principio muchos ofrecieron resistencia y comentaban: “Esto es una cosa de locos, es un invento de intelectuales”.

Incluso algunos dañaron algunas de las piezas, pero por cada objeto quitado poníamos dos, apuntó.

Finalmente nos apoyaron y se han identificado con esta idea, que ha resultado positiva para un barrio marginal donde existen no pocas carencias culturales, subrayó.

La creación de un Rincón Martiano, el próximo 19 de mayo, es uno de nuestros proyectos inmediatos, detalló, al que se sumarán otros en pos del enriquecimiento espiritual de la comunidad, en especial de los niños y jóvenes.

Pisar un barrio cubano, no hay dudas, es toda una aventura, pero llegar al reparto Portuondo, de la urbe santiaguera, significa emprender todo un sendero que comienza desde una pared y termina en las puertas de los hogares de la gente común.

La misma gente que a las seis de la tarde del nueve de marzo de 2015 se reunió en el parque para ver cómo un jovencito soñador escribía en un olvidado muro unos versos de su inspiración:

“El barrio es ese, el borracho, el chismoso, la gente que aman y odian, barrio soy yo, el que vive por ti y para ti, viviendo en todos los sueños que se cuentan en lo bueno, el barrio eres tú, el que se va todos los días a trabajar construyendo una nueva Cuba en tus ideas”.   

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar