Periódico Sierra Maestra

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Si los Dioses cantan… ¿qué hace el Coro Madrigalista de Santiago de Cuba?

madrigalistacoroSantiago de Cuba, mayo 31.- Porque los poetas tienen esa magia de encerrar lo bello en imágenes breves y hermosas, Reinaldo García Blanco pudo “retratar” así al Coro Madrigalista, que en esta ciudad está celebrando las seis décadas de existencia.

“No sé si cantan como los dioses, pero hay dioses que cantan como ellos”, aseguraba el poeta García Blanco

Bellísima definición de una agrupación que, al margen de sus 60 años, enaltece su perfil con esa manera celestial de cantar.

De una de las épocas esplendorosas de este formato musical guardo el recuerdo del maestro Santiago Fals --elegante, amable, muy culto y educado--  hablándome de cuánto podían influir los coros en la formación adecuada, incluso, de grandes segmentos de la población.

Hoy, cuando el “Madrigalista” festeja las seis décadas puede asegurarse que la historia de la música en Santiago de Cuba estaría incompleta sin el acápite dedicado a este coro que “entrena” sus voces frente al Museo Emilio Bacardí, en el corazón urbano de Santiago de Cuba.

Cuánto honor sentirán los cantores y la joven directora, la maestra Magalys Sánchez, al saberse parte del coro en activo más antiguo de Cuba. Y donde quiera que su espíritu esté, al maestro Miguel García le nacerá el orgullo por haber fundado ese orfeón en 1955, en la Universidad de Oriente, hasta convertirlo en una institución musical prestigiosa y genuinamente santiaguera.  

Miguel y su grupo dejaron de cantar en 1956 para solidarizarse con la huelga estudiantil, y no volvieron a los escenarios hasta enero de 1959, para festejar el triunfo de la Revolución.  

El devenir de la cultura santiaguera tampoco estaría completo sin el “Madrigalista”, porque su presencia es casi obligada en cuanto evento o festejo patriótico, artístico o cultural acontece aquí. También, porque realiza una labor sobresaliente de promoción de la música coral no solo en teatros o salas sino en fábricas, escuelas, barrios, comunidades, asentamientos… lo mismo en ciudades que en lo más intrincado de la campiña;  sus integrantes hacen de cantores y de formadores de grupos de aficionados… 

Recrear más de mil obras de épocas y géneros diferentes; asumir obras épicas, cantatas, oratorias; cantar en todas las provincias cubanas; asumir temas de figuras de la talla musical de García Caturla, Frank Fernández, Nilo Rodríguez, Miguel García, Harold Gramatges, Electo Silva, Roberto Valera, Guido López Gavilán, Salvador Alarcón, Conrado Monier, Beatriz Corona, Gisela Hernández; de Shostakóvich, Heitor Villa Lobos, Stravinsky, Monteverdi… confieren a este coro un innegable sello profesional.

ALGO DIFERENTE SOBRE EL ESCENARIO

En una gala en la Sala Dolores, el auditorio puesto de pie aplaudió con frenesí. Antes, se había movido al compás de la música. Al frente, en el escenario, acontecía algo diferente a lo habitual: ¡un coro polifónico devenido a la vez cuerpo de baile! Todo ayudó a cantores, cantoras y hasta a la directora, que sumaron a las voces, pies y manos para lograr sonido y ritmo excepcionales. Actuaba el Coro Madrigalista. 

Aquella imagen se repetía hace pocos días, durante un ensayo del grupo en la propia “Dolores”, para la gala por su aniversario 60. En un receso, Magalys Sánchez, habló de varios temas:

“Comencé frente al ‘Madrigalista’ en el 2004, o sea, tengo 11 años como directora, pero de vida artística en 2016 cumpliré 20 años.”

Sánchez se graduó en 1996 en dirección coral, en el Conservatorio Esteban Salas y comenzó a trabajar como integrante del Orfeón Santiago, bajo la pupila del maestro Electo Silva.

El Coro Madrigalista llevaba dos años sin dirección, cuando en 2004 se la proponen a Magalys.

“Entonces comencé haciendo la dualidad: por las mañanas ensayaba con el Orfeón Santiago y por las tardes trabajaba con el ‘Madrigalista’, y así estuve durante dos años, hasta ocupar completamente la dirección del coro, responsabilidad que alterno con mi labor como profesora en el ‘Esteban Salas’.”

EN VENEZUELA DE 2010 A 2012

El “Madrigalista” debe haber impuesto una marca: no recuerdo que una agrupación vocal tan numerosa, cumpliera una misión fuera del Archipiélago por un tiempo tan prolongado. Así, entre 2010 y 2012 el coro santiaguero estuvo en Venezuela. De la estancia Magalys recuerda la visita del Presidente Hugo Chávez y el trabajo en general:

“Fue una experiencia muy hermosa y un reto, en primer lugar para el coro como institución. No todos los integrantes son graduados de música; los coros se nutren, además, de buenas voces que hay en la calle y, entonces, para algunos no fue sencillo enfrentarse al trabajo que hicimos en Venezuela: formación de coros; de estudiantinas de cuatro, que es el instrumento típico venezolano. O sea: tuvieron que hacer un trabajo al que no están acostumbrados: casi ser directores”.

Para asumir tamaña responsabilidad se implementaron encuentros de superación que nos hicieron crecer a todos como músicos y como instructores.”

Igual trabajaron en su especialidad: el canto, y participaron en  eventos, festivales internacionales. “La acogida en Venezuela fue maravillosa”.

¿QUÉ DISTINGUE AL “MADRIGALISTA”?

Cada coro y cada director tienen un sello, opina Magalys, y agrega:

“Yo creo que el ‘Madrigalista’ se diferencia por su sonoridad, que es grande. Mucha gente decía: ‘es un coro macho’. Realmente, no es que lo sea sino que siempre ha tenido una sonoridad grandiosa, distintiva. Pero lo que nos ha distinguido a lo largo de años es el repertorio, en el que tratamos de abarcar en especial la música popular cubana.  

“Hemos estado trabajando en la escena, bailando… Fue un reto, porque habitualmente los coros no hacen movimiento escénico, y eso también ha sido una distinción en nosotros. Otros coros, como Vocal Leo, también trabajan la parte escénica. Pero Santiago de Cuba tiene ese sabor en los coros que la reafirma como la Capital Coral.

SEIS DÉCADAS SIGNIFICAN…

“Cumplir 60 años el coro es un reto muy grande, no solo para mí como directora sino para los cantores, por la singularidad del movimiento de personal: entran cantantes, salen… y sostener la agrupación ha requerido de constancia y esfuerzo. Y ahí estamos, tratando de mantener una línea con calidad”, dijo finalmente la maestra Magalys Sánchez.    

Así, con momentos luminosos y otros menos resplandecientes,  es un hecho que hace 12 lustros, el “Madrigalista” se mueve entre los coros emblemáticos del país. Con una ventaja innegable para sus integrantes: saben combinar la vitalidad y la juventud con la experiencia.  

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