Hoy, 17 de agosto, está cumpliendo años una de nuestras actrices más queridas y talentosas: Nancy Campos Neira.
Recuerdo que hace exactamente un año, recién creado el Centro de Comunicación de las Artes Escénicas, mi primer artículo para el periódico Sierra Maestra fue, precisamente, una felicitación a Nancy Campos. Y en aquella ocasión, hice un resumen de su larga trayectoria en el teatro.
Ahora, para variar, quisiera mostrar una faceta en la vida de esta prestigiosa actriz, que no se menciona con frecuencia: el segmento más humano de su existencia.
Comencemos por decir, que como anillo al dedo, a ella le sirve la frase “detrás de todo gran hombre, existe una gran mujer”, pues por más de 45 años ha sido la compañera en la vida y en el arte del legendario actor Dagoberto Gaínza Pérez, Premio Nacional de Teatro.
Con este mítico actor que ha popularizado por muchos años el personaje de Santiago Apóstol, ha creado Nancy una hermosa familia, que filosóficamente hablando, es la base de la sociedad que soñamos. Tienen ellos dos hijos: Nancy Yanet Ávila Campos y Nelson Amhed Gaínza Campos, excelentes seres humanos; además, les alegran la vida, cinco nietos y hay otro regaló a la pareja: el primer bisnieto.
Nancy Campos Neira es una cubana 100%; es mujer muy vital y llena de energía; cuidó a su longeva madre, Matilde, hasta el final del paso de esta por la tierra.
A la actriz, cómo toda mujer abarcadora, le gusta hacer las tareas del hogar e ir de compras; disfruta mucho cada tarde y con sus amigos, del buen café, porque cree en la amistad.
Ella se levanta todos los días dispuesta a reinventarse la vida, dentro de la cual su verdad inobjetable es el teatro.
Desde su debut cómo actriz en el año 1968, en la obra “La reina de bachiche”, del dramaturgo cubano José Milán y dirigida por Miguel Lucero, hasta su último estreno: “Comedia a la antigua”, del autor ruso Mijail Arbusov, en la que encarna a la enigmática Lidia, una artista de circo, Nancy nos ha regalado momentos inolvidables.
A esta maravillosa actriz y creadora, por éstas y otras muchas razones, le deseamos mucha buena salud, bienestar y felicidad en familia, y le reiteramos en nombre de los santiagueros en particular y en general de su público cubano que la admira tanto, ¡maestra, que cumpla muchísimos años más!