Periódico Sierra Maestra

Switch to desktop Register Login

Del compositor Laureano Fuentes Matons

laureanoEn pocas ocasiones el mundo abraza el talento y la justicia al mismo tiempo, o en una época. Para la que se describe, hablamos de restricciones en la libertad de prensa y reunión, la aplicación de leyes de garrote, la pugna entre normativas inglesas para abolir la esclavitud, contra la española; así como la compra de la libertad de algunos mulatos.

Esto para el Occidente, que oía del derecho romano, de las conspiraciones de Soles y Rayos de Bolívar, de Narciso López, de José María Heredia, de Plácido; y del Oriente, con sus esclavos y hacendados, e ideas independentistas más radicales.

Laureano Fuentes Matons nació un 3 de julio de 1825 en Santiago de Cuba, en medio de estos pasajes efervescentes de la Patria de esa época, tan retratados en la novela de Cirilo Villaverde: Cecilia Valdés o La Loma del Ángel. El compositor, el que abonó piezas profanas y religiosas, el director de orquesta y violinista, tendría numerosos maestros en su camino artístico.

Destacan sus presentaciones en la Capilla de Música de la Catedral; creó la Orquesta del Teatro Principal, la Revista Musical La Lira Cubana y la Academia Santa Cecilia, y se codeó de coterráneos procedentes de Suecia y Estados Unidos.

“Galatea”- que en griego antiguo significa blanca como la leche- fue una pieza que lo condujo a ganar los Juegos Florales de Puerto Príncipe; Requiem (o “descanso” en latín) figura como dedicatoria a su conyugue, y composición magistral exhibida en el Teatro de la Reina de esta ciudad; se publicó su ópera “La hija de Jefté” (personaje bíblico), que tiempo después se exhibió en el Teatro Nacional de La Habana.

Más allá de la influencia en su estilo de los cánones europeos, la tradición popular sobre la cual se versa sus partituras hacen de Fuentes Matons un prolífico en ese campo. Dominaba el latín y adquirió nociones de Filosofía en el colegio San Basilio el Magno, quizás por esto los nombres a sus creaciones y la noción con la cual las versaba.

Influenciado en el romanticismo, es considerado el primer cubano en componer ópera. Creó, de igual manera, un poema sinfónico, y acumuló un currículum en misas, lecciones, salmos, secuencias…entre otras revisiones y adaptaciones de obras de otros autores.

Destacan sus boleros, danzones, baladas, y zarzuelas, muy reproducidas por artistas en las denominadas “cunas” de aquellos años, o fiestas públicas en las cuales se filtraban algunos representantes de la alta sociedad en busca de pasiones ocultas, de amores sufridos que daban vida al criollo de la unión de españoles y africanos.

“Las artes en Santiago de Cuba” constituye una obra de su autoría, en la que esta vez el escritor y maestro de sus descendientes registra elementos imprescindibles en esta materia para la historia del territorio. Posteriormente dio vida a “Americanos en Cuba”, en un contexto epidérmico para hablar de estos fenómenos, aunque el intérprete supo mirar más allá.

Sus días finales transcurrieron en Jamaica. Quizás como el de los que emigran, con la nostalgia y el recuerdo de la tierra anhelada en su Santiago. Aquel que trasciende hasta nuestros días en lo más elevado del talento y la justicia a su vida, obra y trascendencia.

 

Periódico Sierra Maestra/ Correo: cip226@enet.cu / Directora: MSc. Olga E. Thaureaux Puertas/ Redacción Digital: Lic. Clara Gayoso Giro, MSc. Arnaldo Clavel Carmenaty / Informático: Ing. Alberto Elers Pérez / Copyright ©. Todos los Derechos Reservados. Autorizamos la reproducción de trabajos de este sitio, siempre que sea de forma íntegra y se cite la fuente.

Top Desktop version