Próximo a la circulación de la obra reeditada por ediciones Caserón de El mundo de los asombros, publicada por primera vez por la Editorial Oriente en 2010, del autor José Orpí Galí, Sierra Maestra conversó con el escritor santiaguero para profundizar en su vida y obra. El poeta y narrador ha expuesto su labor en diferentes revistas literarias nacionales y extranjeras.
Su bibliografía incluye los títulos siguientes: Acto de amor frente al espejo (Editorial Oriente, 1994); El encantador de serpientes (Ediciones Santiago, 2001); Para despertar al duende (Ediciones Santiago, 2003 y 2009); Alguien se desnuda en la oscuridad (Ediciones Santiago, 2009); Saltar al abismo (Ediciones Caserón, 2011); y El mundo de los asombros (Editorial Oriente, 2011).
Ha sido miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba en la provincia Santiago. Entre sus reconocimientos obtenidos sobresalen el Premio de Poesía José María Heredia (1990 y 1999), y el Nosside Caribe (2003). También ha sido multipremiado y jurado del concurso de poesía Luisa Pérez de Zambrana.
¿Cuándo comenzó su pasión por la escritura?
Desde muy temprana edad yo me di cuenta que sentía vocación por escribir y leía mucho. En mi casa, a pesar de ser gente muy pobre con escasa instrucción, siempre hubo una desmedida atención por la lectura, de ahí que me fuese inculcada esa pasión por el intento de crear las grandes obras que yo consultaba.
Durante la adolescencia, cuando tenía 14 años, me integré a un taller literario, en el cual comprendí que la poesía sería parte imprescindible en mi vida.
¿Qué otros géneros ha desarrollado?
He redactado cuentos, crónicas, teatro, además de la literatura para niños y jóvenes.
¿Cómo llega al imaginario de los infantes?
Es extraordinariamente difícil cuando el público infantil es el destinatario, porque ellos tienen una exigencia muy grande. Uno debe escribir pensando en cómo los niños van a recibir la obra, de un modo que lo disfruten y les agrade, de lo contrario se aburrirían. De ahí que para prepararme yo aprovecho sesiones de talleres y encuentros con ellos.
Allí yo presento mis textos y, en dependencia de la aceptación que tengan, los modifico o conservo. A partir de eso me adecuo a sus intereses.
¿Qué le han enseñado los niños?
He aprendido de la ternura, el amor a la naturaleza y la sencillez, es decir, el ser feliz con pocas cosas. También comprendí que la ambición y la vulgaridad dañan al espíritu de las personas.
¿Qué ofrece al público El mundo de los asombros en su reedición?
Son cuentos en forma de poesías que narran cosas asombrosas y curiosas. Para esto utilicé recursos propios de la imaginación y la fantasía, relacionados con el mundo infantil. Por ejemplo, la primera parte se llama Historias desconocidas, en la cual hay unos vampiros que bailan rap, una bruja que se va a jubilar porque ya no asusta a los niños, y un gato que danza rumba.
La segunda parte es sobre el mundo del circo, y aparecen personajes como los payasos, el mago, los malabaristas y los animales que participan en la función. Aparte hay un tesoro escondido con claves para llegar a encontrarlo.
¿Qué caracteriza a toda la obra de Orpí Galí?
Se caracteriza por una devoción especial a la poesía como matiz, a atrapar la belleza, de comunicar algo a través de imágenes sorpresivas y de dotar al lenguaje de un carácter amable, interesante y con recursos válidos de nuestra lengua.
¿Considera su talento empírico?
Soy autodidacta, nadie en mi familia se desempeñó en esta labor. Fue un don que me otorgó la naturaleza, el cual agradezco mucho. Gracias a la escritura me puedo refugiar de muchos males y me siento salvado.
No obstante, yo estudié pedagogía y toda mi vida, además de ser un asiduo lector siempre he estado al tanto de los giros en el lenguaje y las variaciones idiomáticas de la Real Academia Española. En este sentido, la lengua para mí es el tesoro más grande que puede tener el ser humano.
¿Cuáles son sus paradigmas de la literatura nacional y universal?
Siempre se descubren cosas nuevas a pesar del tiempo, pero el mundo fascinante de Gabriel García Márquez es un ícono para mí, porque es un ejemplo de la literatura que me gustaría haber hecho. Me fascinan las obras de ciencia ficción relacionadas con lo humano, los sentimientos y las cosas fantásticas como los libros de Ray Bradbury.
De Cuba cito a Dulce María Loynaz, Carilda Oliver y Eliseo Diego, los cuales redescubro todos los días.
¿Qué le ha aportado en lo personal su labor como escritor?
Yo estoy vivo gracias a la literatura, ya que los momentos de creación te abstraen de dolencias físicas y mentales que agobian al ser humano. Me da fuerza y poder de sanación, me hace crecer como persona y ayudar a otros.
Es difícil combinar la cotidianeidad y la vida en sociedad con el proceso de concepción literaria. Para esto resulta importante tener juicio y concentración con el propósito de deslindar los problemas terrenales de la mente y el espíritu.
¿Qué consejos les daría a los jóvenes escritores?
Que nunca desmayen en su intento y siempre traten de dar lo mejor de sí, sin resistencia al ímpetu de la belleza, o al reflejo en la obra personal de lo más íntimo. Además, que no dejen de hacer arte porque es una necesidad y refugio de salvación.
El mundo de los asombros de José Orpí Galí estará una vez más a la venta, con la corrección de Rodolfo Tamayo Castellanos de la Editorial Caserón, la composición de Herson Tissert Pérez, el diseño de colección de Gabriel Cascante y la elaboración de la portada e ilustraciones de Carlos Javier Álvarez Bravo.
En la obra los lectores de todas las edades, en especial el público infantil, percibirán, según expresó el autor en una definición de sí mismo como escritor, “a un hombre que pasa por la vida creando, sufriendo y soñando siempre por la belleza”.