
Con cinco días de debates y aportes sustanciales al conocimiento y el intercambio sobre temas de la región caribeña finalizó en el Teatro Heredia de Santiago de Cuba, uno de los espacios más importantes de la Fiesta del Fuego, el coloquio El Caribe que nos une.
Aracelis Avilés Suárez, subdirectora de Investigaciones de la Casa del Caribe y coordinadora general del espacio, y Mercedes Pérez, a cargo de la relatoría, dirigieron los trabajos que ocuparon la mañana y parte de la tarde de este lunes en cada una de las cinco jornadas en las que se presentaron 26 ponencias y cinco libros, y se desarrollaron cinco paneles.
El Coloquio Internacional como el propio Festival en su edición 39, estuvieron dedicados a los 60 años del triunfo de la Revolución cubana y a la República Oriental del Uruguay.
Precisamente, desde la nación sudamericana llegó Alejandro Cruz para asumir la conferencia inaugural Eurocentrismo en Uruguay, la idea de un país donde lo popular y lo periférico son entidades invisibles.
También de Uruguay fue el panel De Ritos, Rituales y Mixturas, donde se trataron aspectos acerca del aporte africano en la formación de Uruguay, además de la relación de amistad entre Cuba y el país sudamericano. El espacio rindió homenaje a Cheche Santos, reconocido exponente de la música popular afro-uruguaya, señaló Mercedes Pérez.
“Relaciones intracaribeñas y procesos de construcción identitarios” fue otro tema abordado en el Coloquio, además, el Excmo. Sr. Andrés Pavón Murillo, Embajador de Honduras en Cuba, habló sobre las relaciones de ambos países y destacó las acciones solidarias de Cuba con su país, especialmente el apoyo incondicional que le ofreció a Honduras tras el ciclón Mitch, en 1998, con una brigada médica con más de 300 integrantes, que se mantuvo allá por mucho tiempo, además de la asistencia en otros renglones.

Pérez Herrera añadió que la reflexión de Entre Úrsula y Amarantas: las mujeres en el universo cultural del Caribe, incluyó ponencias con enfoque de género, relacionadas al tratamiento de la mujer en el carnaval de Barranquilla; también, Avatares de género en la religión de los orishas; La mujer como sujeto y objeto en el arte del Caribe contemporáneo; La educación popular y el empoderamiento femenino...
En la reunión de intelectuales y artistas, la Casa del Caribe hizo un reconocimiento especial al Dr. José Loyola por sus innumerables aportes a la música y la cultura cubanas.
Y en relación con la música, en el Coloquio fue presentado el disco de patakíes del sello Egrem Los orishas cuentan y cantan, con dirección musical de Humberto Bravo Sagarra y narración oral, guion y dirección general de la Dra. Marta Cordiés Jackson, directora del Centro Cultural Africano Fernando Ortiz.

La ponencia Antropología y fotografía: la representación de las culturas centró los análisis en el tema Una mirada a la representación de las culturas desde la realización audiovisual.
La ocasión sirvió para la premier del documental de 52 minutos Manana, sobre la Steel Band del Cobre, con dirección de Kenia Rodríguez, de la TV Serrana.
Un cierre de lujo tuvo el Coloquio con el panel Estudios sociológicos en Cuba. Acercamiento desde el Centro de Estudios Sociales Dr. José Antonio Portuondo, de la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, a cargo de la Dra.C. Alicia Martínez Tena, que suscitó las intervenciones del Dr. Raúl Ruiz Miyares, y de otros especialistas de la Casa del Caribe como Corbea, referidas a El Cobre, y de Víctor Sigué, sobre las donaciones a diversos proyectos en la provincia.
Precisamente, en este panel se desarrollaron trabajos de estudiantes del presente ciclo doctoral, precisó la Relatora, con temas como La interrelación de las agendas sociales en la construcción de los problemas públicos y generación cero; Ruta crítica para una caracterización, y el trabajo doctoral ya concluido del Dr. Erick Mosqueda Mosqueda, titulado Prácticas institucionales y factores sociales en el proceso de orientación profesional.
La conferencia Color piel: concebir el arte con carácter instrumental fue el aporte en el cierre del Coloquio, del uruguayo Alejandro Cruz, muy activo en todo el Festival porque además codirigió la hermosa gala de su país en el Teatro Heredia.
Cruz apoyó sus palabras con una interesante muestra audiovisual que enseña cómo durante 24 horas, convirtió una pinacoteca en peluquería para teñir de amarillo el pelo de numerosos participantes en el filme.
Y la ponencia -la última del programa en 2019- llevó como título Fuera locura, pero hoy lo haría: sensamientos literarios uruguayos, a cargo de Sonia Rodríguez, de Uruguay, con la presentación exclusiva de los trovadores Marcella Turubich y Jorge Damseaux.

En relación con las publicaciones, en el espacio se presentaron, varios títulos y el número 68-69 de la Revista del Caribe bajo la denominación De la Tumba Francesa y el mestizaje. Asociaciones y Fraternidades, todo a cargo del editor e investigador de la Casa del Caribe, León Estrada. Y también, por Ernesto Limia, el libro Debatir en Revolución, de Yosvani Montano, un texto que, en opinión de León Estrada, llama la atención sobre qué hacer para incluir más activamente a los jóvenes en el pensamiento crítico.
Jesús María Serán Moreno se encargó de Herencia española y africana en Canarias, Cuba y México, de Guadalupe Álvarez Sánchez; otros libros mostrados y analizados en el Coloquio fueron Escribiendo a las mujeres negras en la historia. Relatos de libertad en Cuba y Colombia, de las editoras Carmen Cosme y Aurora Vergara, y La sociología de Martí: una concepción del cambio, del Dr. Omar Guzmán Miranda, de Cuba, presente en el panel y responsable de los análisis.
Muy interesante fueron las reflexiones sobre el texto Rodar en Cuba, de Ann Marie Stock, referidas a los nuevos realizadores del audiovisual en la Mayor de las Antillas. Además, se dio a conocer el proyecto Cuban Media Project entre la William y Mary University, de Virginia, y la TV Serrana.

El Coloquio, sin lugar a duda el espacio más puntual del Festival y que reúne mayor cantidad de investigadores y estudiosos de los temas caribeños y a otros intelectuales cuyas pesquisas son afines con esta región del mundo, consumió cinco jornadas de las siete de la Fiesta del Fuego, ocasión en que se desarrollaron, además, los talleres de pedagogía, religiones populares, Temas del Caribe, y el taller de medicina natural y tradicional.