Literatura para esperar el fin del mundo

Categoría: Culturales
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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lecturabaireAsí como lo leen. La jornada “Tierra Adentro”, un evento de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Contramaestre, surgió en 2012 con el objetivo de esperar, entre amigos y con literatura, el supuesto fin del mundo que tanto predecía el Calendario Maya. Y este 2019 alcanzó ya su quinta edición.

Estuvo dedicada al entrañable escritor Eduard Encina, gran promotor de la literatura desde el Oriente cubano e iniciador de la idea, y fallecido prematuramente en 2017. Sierra Maestra se unió a la aventura y fuimos hasta el municipio santiaguero, y apenas bajamos del transporte nos dirigimos a la sede de la AHS, donde se celebraba la peña “Tertulia: Té a la palabra”, de la poeta Dianet Espinosa. En ese espacio se presentaron varios libros de Ediciones Caserón; así como el plaquet promocional de la AHS provincial, esta vez con una muestra de la obra del joven poeta Onel Pérez Izaguirre. Siguió un interesante momento de lectura entre poetas y narradores, donde la literatura estuvo al día.

Cont5De ahí, nos movimos rápidamente a la peña “Nombrar las Cosas”, en el Café Cantante de Contramaestre, donde era invitado el destacado poeta José Luis Serrano. Este contó anécdotas de su relación de amistad con Eduard Encina, y la labor de editar el libro póstumo de este, Estructuras del Silencio. Además de otra serie de lecturas, se conversó sobre la importancia del Tierra Adentro como vía de expresión de los jóvenes escritores que luchan por hacerse un nombre a muchos Kilómetros de la capital, o desde el mismo campo de la Cuba profunda.

Cont2Luego de la descarga nocturna en la AHS, momento de relajación y de socialización con los representantes de otras manifestaciones artísticas como la música y el audiovisual, los invitados no pudieron evitarlo y, fuera de programa, característica natural de la AHS, se escabulleron hacia una habitación del Hotel Caribeño a hablar de literatura hasta la madrugada.

El domingo, bien temprano, salió del hotel el transporte hasta Baire, de donde era original Encina y donde reposan sus restos, en un sepulcro que prueba el aprecio que hacia él sentían sus coterráneos, pues los artesanos de la zona lo han arreglado para que luzca como un pergamino y lleve uno de sus más notables versos: “Un hombre no es un hombre, es un destino”. Allí se le rindió un homenaje muy merecido entre versos. En la Casa de Cultura de esta comunidad fue presentado entonces el libro Estructuras del Silencio, obra póstuma del destacado y muy querido poeta.  

De regreso a nuestra redacción, quedamos con la grata imagen de un municipio que defiende la literatura escrita lejos de los grandes centros poblacionales, y es capaz de coordinar sin demasiado presupuesto un evento que, muy pronto, será conocido en toda Cuba como lo que es: la viva muestra de la labor de la AHS, desde  tierra adentro.  

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