En Santiago de Cuba, la cuna del son, están de fiesta los integrantes del Septeto Los Guanche, y en especial su director, el entrañable y siempre alegre Armandito Machado: ellos, porque la agrupación cumple 25 años en esa labor impostergable de defender la música tradicional cubana; él, porque está celebrando tres décadas y media de vida artística.
Nadie pierde de vista un hecho indiscutible: cuando en esta ciudad, cuna del bolero y de los emblemas mundiales del son, se le hace un reconocimiento a una agrupación o a una figura de la música tradicional, la distinción cobra una dimensión superior.
En la Casa de la Trova Pepe Sánchez, o sea: el “cuartel general” del conjunto, ya le hicieron ese cumplido al septeto. Fue en el Salón de los Grandes, en la segunda planta del inmueble histórico.
Y el pasado jueves por la noche, en la antigua Casa de la Música, hoy restaurante-centro nocturno La Micaela-Galería Tamayo, el Dr. Leo e Israel Tamayo, artista de la plástica, le hicieron también un agasajo, por todo lo que representan “Los Guanche” y su director para el sonido más tradicional del pentagrama cubano.
Con su estilo peculiar, en el que se funden esas voces siempre como nuevas y los instrumentos típicos, el grupo ocupa un sitio de privilegio entre los cultores del género, algo que ellos no solo han paseado por casi todo el mayor archipiélago del Caribe sino también por España, Francia, Japón, Inglaterra, varias islas del Caribe…
El 17 de septiembre de 1993 comenzó la aventura de este septeto. Para ese momento, Armandito ya llevaba 10 años en los trajines musicales. Todos unieron sus talentos y no por azar la Agencia Son de Cuba los tiene en su catálogo de excelencia.
No quisieron quedarse atrás en los homenajes, los estudios de grabaciones Siboney, de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) en Santiago de Cuba y allí también le festejaron sus aniversarios al conjunto y a su director.
Sin embargo, en medio tanta celebración, Los Guanche y Armandito solo hablan de nuevos proyectos, de nuevos discos y de cómo hacer “siempre un poquito más por nuestra música tradicional”, algo que los santiagueros en particular, y los cubanos en general, agradecen.