Carnaval de juventud

Categoría: Culturales
Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
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carnaal stgoLos festejos carnavalescos de la ciudad de Santiago de Cuba, clasifican entre los mejores del país y del mundo; tanto que han sido reconocidos como Patrimonio Cultural de la nación. A lo largo de su devenir histórico, un grupo etario ha dejado su impronta de manera imperecedera: la juventud.

No caben dudas de que se trata de una etapa de la vida marcada por las ansias de diversión, disfrute, entusiasmo, ímpetu, alegría y, ¿por qué no? también llena de rebeldía. Todas estas, palabras que también caracterizan el jolgorio de nuestro carnaval en sus diferentes etapas.

Durante la Colonia, por ejemplo, cuando los cubanos “merecían” el favor de España, estos festejos eran auspiciados por las autoridades del gobierno, que favorecían la celebración de los “Días de Mamarrachos”.

Desde entonces los carnavales eran un motivo estratégico de la celebración, pues brindaban una forma de escape para el optimismo de los grupos sociales menos favorecidos. Ya en la década de 1860, el carnaval se había convertido en una fiesta mundana y popular para el disfrute de todos los habitantes de Santiago de Cuba y la descarga de sus tensiones cotidianas.

Se dice que aún durante las guerras de independencia contra España iniciadas en 1868, desfilaron los mamarrachos, porque las autoridades españolas apoyaron los festejos para desmentir la participación masiva en la contienda… Pero no midieron las amplias posibilidades que tendrían los revolucionarios para infiltrarse en la ciudad en plena parranda.

Las fiestas carnavalescas en Santiago de Cuba, fueron aprovechadas en la etapa colonial por los jóvenes esclavos para fugarse y alzarse en los montes, formando palenques de cimarrones. Durante la Guerra de los Diez Años, los grupos juveniles de los sectores humildes las utilizaron para criticar y burlarse del sistema español, hacer propaganda en favor de la insurrección y exaltar el sentimiento cubano.

Cuando el estallido de la Guerra Chiquita, los carnavales habían facilitado los preparativos de salida de Guillermón Moncada hacia la manigua burlando la vigilancia que lo acechaba. Y en julio de 1894, las festividades de este territorio indómito anunciaron el levantamiento del 95; el cual, por cierto, tuvo lugar el domingo 24 de febrero… casualmente también día de carnaval.

¿Y quiénes fueron los protagonistas de todas estas gestas revolucionarias e independentistas? La respuesta es muy sencilla: los jóvenes, que siempre han estado a la vanguardia en las causas más nobles y dignas.

No fue diferente en la etapa de República Neocolonial; y así, la diversión carnavalesca protegió la acción conspirativa contra los desmanes, esta vez de la tiranía batistiana. De tal modo, el asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba fue marcado para el amanecer del día de mayor auge de los carnavales: Santa Ana de 1953.

Fue más fácil disimular el traslado de las armas y de los jóvenes integrantes de la Generación del Centenario, encabezados por Fidel, desde La Habana, aprovechado esos festejos para enmascarar aquella movilización convertida en motor impulsor de la Revolución, y demostrando que el legado de Martí aún vivía entre los cubanos dignos de entonces, como en los de ahora.

Dada su valía, su prestigio y su huella indeleble en el rumbo de esta nación, durante el período de Revolución triunfante que comienza el 1ro. de enero de 1959, las autoridades cubanas y santiagueras protegen el carnaval como manifestación por excelencia de nuestra cultura nacional, cuyas raíces y aportes se vinculan a la danza, la música, el vestuario, la gastronomía, y muchísimos otros ámbitos.

El papel de la juventud desde los inicios del carnaval y hasta la actualidad, no se evidencia solo en los hechos históricos que tuvieron lugar solapados en estas fiestas populares… los jóvenes han sido y son sus verdaderos protagonistas en la Ciudad Héroe.

¿Quiénes diseñan y construyen los kioskos? ¿Quiénes adornan las calles, las carrosas? ¿Quiénes participan de forma masiva en los paseos y congas? ¿Quiénes amanecen cada 26 de Julio en la antigua Posta 3 del Moncada para asaltar nuevamente la historia?

No podemos negar la valiosa existencia en nuestros días de una generación ya longeva que comparte sus experiencias carnaval tras carnaval, con los pinos nuevos: ellos fueron los jóvenes de ayer; pero los de hoy y los de mañana, ya son los actores fundamentales del espectáculo de nuestras fiestas populares, mucho más en los últimos tiempos con el surgimiento del carnaval infantil.

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