
Santiago de Cuba, marzo 11.- Como cantantes, los vocalistas líricos son excepcionales. Por ellos he sentido una admiración especial. Para interpretar cualquier género, se necesita primero haber nacido con talento; luego, educarlo y pulirlo con denuedo; cuidar y hasta mimar la voz. Después de todo lo anterior hay que aprender a ser lírico, como hizo Ángela Cristina Delisle Rodríguez, que cultivó su sonido para regalarlo al público desde hace más de 35 años.
En los pasados años 70 creció mi curiosidad por este tipo de música, porque en la calle Celda de esta ciudad, casi esquina a Cuartel de Pardos, al cruzar ante una de las viviendas, de esta salían música clásica y cantos líricos. Mis oídos, acostumbrados a la Década Prodigiosa, a la Aragón, a los Van Van, a Los Zafiros... percibieron enseguida, que en aquella casa oían algo especial.
Cristina es del bando de aquellas personas, y además, es de la estirpe de quienes jamás claudican. Asegura que desde bien pequeña se relaciona con la música clásica; que a pesar de todos los obstáculos ella persevera porque quien lo hace vence.
Un recorrido “a vuelo de pájaro” en los 60 años de vida de Cristina, conocida también como “la voz de ébano”, la ubica en clases de música en sus años infantiles, con la maestra Vicenta Limonta; en piano básico, en 1969, en el Conservatorio Esteban Salas; en la carrera de dirección coral en la Escuela Nacional de Arte, en 1971; en canto lírico, en el Instituto Superior de Arte, en 1977; en el Rincón Lírico creado por Daniel Vázquez en Santiago de Cuba, en 1982, y luego como profesora, en la Cátedra para el Arte y la Cultura Ignacio Cervantes y en la Escuela Comunitaria de Música Lauro Fuentes; en Mali, donde formó a varios intérpretes, y su presencia obligada en los escenarios más diversos, en los que además del canto lírico, incursiona en el bolero, la balada y hasta en la salsa, como parte del catálogo de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos.
Han pasado años y años y su nombre sigue ahí, sembrado en el canto lírico; admirablemente firme, al lado de un género quizás hoy no muy favorecido pero imposible de relegar.
De lo precedente hablamos sin ninguna formalidad periodística, cuando fenecía diciembre de 2017, sentados en un banco del Parquecito del Tres, en la intersección de Enramadas y Reloj.
Recuerda con especial devoción cuando se suma al movimiento lírico liderado por el inolvidable Daniel Vázquez. Y es que Cristina siente pasión por las creaciones de J. S. Bach, de Mozart, de Schubert; sabe que ella ha continuado los derroteros señalados por los colonos franceses, quienes al llegar a esta región oriental procedentes de Haití, con sus costumbres europeas trajeron la interpretación lírica, reforzada luego por la visita al archipiélago de intérpretes italianos del género.
Cristina ha cantado bajo la batuta de directores cubanos, y de España, Estados Unidos... ha ganado premios y reconocimientos en concursos diversos. Pero la curiosidad nunca está satisfecha, y “la voz de ébano” ayuda a esclarecer qué debe tener un vocalista para ser un cantante lírico.
“Bueno, digamos que los boleristas se parecen mucho en su línea a los líricos. ¿Qué deben hacer? Someterse a algunos ejercicios técnicos para la proyección más ampliada de su voz; montar clásicos italianos que realmente lideran esta rama del canto, en relación con la afinación, la pronunciación... porque el vocabulario italiano se parece al nuestro, y montar las obras líricas cubanas. Nuestro país tiene un gran repertorio lírico, lo que no hay es ediciones. Pero de esta música hay muchísima.
“Me refiero cuando digo ediciones, a los libros, a la impresión de la música... en eso estamos empobrecidos, especialmente aquí en Santiago de Cuba. Antes, por ejemplo, se editaban cosas de Harold Gramatges, cuando yo estudiaba en la Escuela Nacional de Arte. Pero ahora no aparece nada en las librerías de los compositores actuales, y yo sé que esos autores hacen cosas. Entonces, además de escasa, tenemos que remitirnos a la misma teología lírica: Lecuona, Rodrigo Prat... y en verdad hay que ampliar el universo en ese sentido.”
EL GÉNERO Y SU ACTUALIDAD EN SANTIAGO DE CUBA
En su criterio “... hemos perdido público. Hay que recordar los tiempos de Daniel Vázquez, que inició el Rincón Lírico en 1980, para satisfacción y dignidad santiagueras, en un ámbito de empeño muy noble: Las Noches Culturales de la calle Heredia. Ahí estuvieron otros fundadores como Isabel Dilou, y estaban también, Mayra Galano, Pacheco, Silvia Deruville, Alfonso Lolo...
“En estos momentos no solo la lírica sino la música de concierto requieren más promoción; utilizar más la música que hacemos... Por ejemplo eso se hace en Radio Progreso, hay una hora de la noche que ponen a cantantes líricos, incluso a algunos que no son cubanos.
“Una cantante lírica española que visitó Santiago e hizo un concierto en el Museo de la Música, con obras de Ernesto Lecuona, que muchos de nosotros no tenemos, concibió un disco que salió por Radio Progreso. Es loable lo que ella ha hecho con la música cubana pero más loable sería si lo hiciéramos los cubanos.”
TENEMOS BASTANTE APOYO EN LA RADIO
“Aquí tenemos bastante apoyo en la radio. Si yo voy ahora mismo a la radio santiaguera ellos me sirven como soporte. Además, dan a conocer la programación del Rincón Lírico, es decir la peña de los líricos, que tiene su espacio en la Sala de Conciertos Dolores, el primer y tercer sábado de cada mes, con María Isabel Prado, conmigo, y otros invitados, a las 17:00 horas. Allí siempre hay un público cubano muy fiel y no faltan visitantes extranjeros ávidos de nuestro arte.
“Por eso es justo reconocer la ayuda que nos brinda la radio en Santiago de Cuba, y recordar que así fue en la TV local, un medio que debe multiplicar ese apoyo a este movimiento de canto lírico, que ya en diciembre pasado arribó a su aniversario 36.
¿COMPOSITORES LÍRICOS EN SANTIAGO DE CUBA?
“Pudieran ser muchos, ya que preparación y conocimientos hay de sobra. A varios creadores los he instado repetidas veces para que hagan este tipo de música. Vamos a ver si se deciden. Y aprovecho esta oportunidad que nos brinda el periódico “Sierra Maestra”, que es un magnífico colaborador de la Cultura, para sugerir que cuando haya conciertos líricos, no solo se le dé la propaganda requerida sino que se ofrezcan en varios puntos de la ciudad, facilidades de transporte para quienes desean venir pero tienen que desplazarse desde lejos. En Alemania cuando querían que la gente fuera a ver la ópera, situaban rutas especiales de ómnibus. Si aquí se hiciera eso... Conozco de público del centro urbano José Martí y de otros puntos de la ciudad alejados del centro, que si tuviesen facilidad de transporte vendrían a ver a los líricos porque les gusta.
“Este género sí tiene público en Santiago de Cuba, igual que lo tiene el ballet clásico. Y aun así a veces usted escucha criterios de que estas son manifestaciones artísticas sin seguidores en la ciudad, algo que no es cierto.
“A mí me ha preocupado que se diga que en Santiago no hay tradición lírica y por eso tengo un trabajo listo para convertirse en libro. Puedo afirmar que sí hay tradición lírica en la ciudad. Lo investigué, lo pregunté, fui al Departamento de Fondos Raros de la Biblioteca Elvira Cape, entrevisté a la hermana de Daniel Vázquez... El trabajo está hecho y llevará como título: El arte lírico como tradición en Santiago de Cuba. No, no tengo todavía quien lo publique.”
La Peña ya transita por su año 37, desde aquella memorable iniciativa de Vázquez, pilar del género en esta ciudad musical por antonomasia. Fue tanto el empeño del cantante por dignificar esta manera de vocalizar el pentagrama, que luego de su lamentable fallecimiento el grupo lleva su nombre: Rincón Lírico Daniel Vázquez in memoriam. Lo sugirió su hermana Rosaura y todos estuvieron de acuerdo.
“En nuestras peñas tenemos siempre invitados, entre estos a jóvenes talentosos como Saray, de una voz bellísima. Eso nos dice que a un segmento de la juventud también le gusta el canto lírico y solo tenemos que incentivar esa inclinación. Estoy segura de que Santiago de Cuba no va a dejar que se pierda esta tradición, más cuando tenemos vínculos con tantos territorios de Cuba... en Guantánamo nos quieren muchísimo, en especial María Teresa Manzanares, su colectivo y el público que es excelente.”
¿Entonces?
“... Bueno, que tenemos que levantarnos un poco más en ánimo, en entusiasmo, para ayudar también a que haya mayor asistencia a los conciertos de canto lírico.”