Es habitual que en una reunión de poetas afloren los sentimientos más guardados en el corazón y en la memoria de quienes participan, y eso ocurrió anoche en el cierre del Encuentro de Poetas del Caribe y el Mundo de la edición 35 del Festival del Caribe, con la coincidencia hermosa de que un nombre, símbolo de la poesía, fue el más recurrido en la velada: Jesús Cos Causse.
Fue el entrañable Cos Causse la persona que más empeño, alegrías y desvelos consagró al desarrollo del Encuentro, al que entregó no solo su imaginación y fina creación poética, sino un accionar incansable por aglutinar entorno a la Fiesta del Fuego, la palabra de bardos de la región y de otras latitudes, con la seguridad de que como él repetía, la poesía es la luz del mundo.
El patio acogedor de la Fundación Caguayo, en Vista Alegre, entidad siempre tan presta a apuntalar proyectos culturales, sirvió para la apertura el día 4 de julio, y anoche para el cierre del Encuentro, cuya organización tiene desde hace varios años a otra figura imprescindible de la poética cubana: la multipremiada Teresa Melo.
Fernando Guerrero con su guitarra; Gretel Arrate con la creación del trofeo entregado a algunas personalidades sobresalientes; la intervención de Waldo Leyva con sus obras y recuerdos de la etapa santiaguera; la sucesión de nombres distinguidos, y diplomas, de cubanos y visitantes de otras tierras, y las palabras siempre certeras y bellas de Reynaldo Cedeño cerraron la reunión.
Pero en ese final no faltó la reafirmación de Teresa Melo, de que ellos, los poetas, dentro del Festival cumplen con una de las aspiraciones de la Fiesta, al llevar la poesía hasta el corazón de las comunidades, barrios y centros de trabajo, por lo que el Encuentro del 4 al 8 de julio y su programa de visitas en la ciudad y fuera de esta; de intercambios, de atenciones especiales a niños sin amparo familiar, de creación de espacios para todo el que tenga una poesía que declamar, fue también un triunfo del 35. Festival del Caribe.