Al margen de presentaciones artísticas y el programa habitual, hoy, penúltimo día de la edición 35 de la Fiesta del Fuego, tendrá tres momentos especiales: la “carga” de la Mpaka, la Oda a Yemayá, y la Fiesta Campesina El Platanal de Bartolo.
La Mpaka es un artilugio mágico religioso a partir del cuerno de un bovino, que es el símbolo del Festival del Caribe. En medio de una ceremonia también mágico religiosa se le va introduciendo “todo lo bueno” de la Fiesta del Fuego y luego se le entrega a la representación del país al que al año siguiente está dedicado el festejo.
A la ceremonia de preparación del artificio es a lo que se le llama “la carga de la Mpaka” y tradicionalmente tiene lugar en una casa templo, que en el caso del Festival es la casa del célebre escultor santiaguero Alberto Lescay Merencio, en calle Blanca, en el populoso barrio de Portuondo, en el sureste de la ciudad.
Como las acciones en la Casa Templo ocupan buena parte del día se intercalan presentaciones artísticas comunitarias, especialmente folclóricas, hasta que comienza a declinar la luz solar, cuando tiene lugar la ceremonia que deja lista la Mpaka.
La Oda a Yemayá acontece a partir de las tres de la tarde aproximadamente, en la playa de Juan González, en la costa oeste de Santiago de Cuba, y al igual que en la “carga de la Mpaka”, asiste un público numeroso. No importa la distancia considerable que separa esta urbe de las arenas y las aguas de la “Juan González”. Hasta allá van decenas de personas de la población y numerosos participantes en la Fiesta del Fuego, cubanos y extranjeros, a rendir pleitesía a la deidad.
Sobre esta ceremonia ha escrito el Lic. Víctor Sigué, especialista promocional de la Casa del Caribe:
“El mar, airado. Olas rebeldes, espíritu cimarrón, trono azul. Yemayá reina en esta playa. Y los tambores invocan; los cantos claman su bendición. Hay sacrificios, peticiones, trance… El mar es el mismo mar de la isla de Java; sus descendientes están aquí porque sus ancestros atravesaron en canoa el Pacífico Sur. Están los cimarrones de Suriname que dejaron su selva atrás porque también conocen el Océano, en definitiva el Atlántico es también el mismo mar. Los congos cubanos están tocando, limpiando con gallos colorados y cantando. Es el panteón Yoruba la fuente, la raíz inevitable. Por eso fluye la energía. Hay asombro pero, sobre todo, entendimiento; las barreras desaparecen por una tarde, por una semana, para siempre. Sino mírate las venas para que veas un torrente de pueblos, un puente de amor: el Mar.”
La Fiesta Campesina El Platanal de Bartolo comienza bien avanzada la mañana en la propia Casa del Caribe y cubre horas y horas de música del campo cubano e improvisaciones de los repentistas.