Con un llamado casi general en todas las intervenciones a difundir más la obra literaria de José Magín Soler Puig, especialmente entre las nuevas generaciones, cerró el coloquio que rindió homenaje al autor de Bertillón 166, en los 100 años de su natalicio.
La última jornada de las tres dedicadas al centenario de Soler Puig cumplió el programa establecido: lo primero fue llevar a una ofrenda floral hasta donde descansan sus restos, en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Far) en la necrópolis Santa Ifigenia.
La narradora Aida Bahr, hija espiritual de Soler Puig, explicó que los restos del escritor se mantienen allí por determinación de las Far, por la trascendencia de la obra de José Magín y por sus vínculos con el Movimiento 26 de Julio y haber sido corresponsal de guerra durante la invasión mercenaria a Playa Girón, en abril de 1961.
Luego fue develada una tarja en la casa donde vivió sus últimos 25 años el autor de “El pan dormido”.
Rodulfo Vaillant, presidente del Comité Provincial de la Uneac, y la escritora Aida Bahr develaron la tarja, tapada hasta ese momento por el emblema de Unión de Escritores y Artistas, asociación que en sus años iniciales en Santiago de Cuba, fue presidida por Soler Puig.
Bahr recordó que en esa morada de calle 5ta., en el reparto Sueño, vivió algunos de los mejores momentos de su vida, y más que todo, “por lo que recibí en esa casa”.
La placa en bronce con una inscripción y la imagen del rostro del escritor fue realizada por el artista de la plástica Mayito Trenard.
En el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales se desarrolló el momento culminante del Coloquio.
Gretchen Menéndez, directora del Centro de Promoción Literaria, dijo que la institución en coauspicio con el Centro del Libro y la Literatura convocó al Premio Especial de Novela Centenario de Soler Puig.
El jurado (Lourdes González, Alberto Garrido y Carlos Esquivel) determinó que la obra ganadora entre las siete presentadas, correspondió a la del joven autor santiaguero Julio Jiménez, por su novela “Ácido blog de poesía”.
Las presentaciones de la revista Gaceta, con un dossier consagrado a una visión múltiple sobre la obra de José Magín, y las reediciones de “El Caserón” y de “Un mundo de cosas” estuvieron a cargo de la investigadora Cira Romero, Manuel Gómez, y Yunier Riquenes, respectivamente.
Rodulfo Vaillant García tuvo a su cargo las palabras de clausura del encuentro por los 100 años de Soler Puig, Premio Nacional de Literatura 1986 y Premio Casa de las Américas (en novela con Bertillón 166) en 1960, en ocasión de la primera edición del certamen literario.
Vaillant destacó el orgullo de los santiagueros porque Soler naciera en esta ciudad, y calificó al escritor como “… Un hombre de su tiempo, que enfrentó las dificultades de la vida en una sociedad capitalista; que no fue ajeno a la lucha contra dos tiranías (las de Gerardo Machado y Fulgencio Batista)…”
Manifestó, que Soler dedicó sus mejores energías a plasmar en sus libros la vida de su pueblo, y se inspiró en su ciudad y en sus habitantes.
“Un hombre que construyó una obra extraordinaria y aun tuvo tiempo para aportar a la obra colectiva, apoyando a quienes se acercaban a él."
El Presidente de la Uneac en Santiago de Cuba señaló que el Coloquio consiguió el objetivo principal para el cual fue concebido: llamar la atención sobre Soler “no de manera efímera y formal” sino al promover el interés por estudiar su obra y difundirla más.
“Soler Puig sería muy feliz de saber que al recordarlo en su centenario se propicia expandir su obra”, precisó.
Dijo que las ponencias llevadas al Coloquio darán lugar a un libro, y reiteró que la Uneac en la provincia mantiene la idea de realizar un documental sobre el autor de El derrumbe, para profundizar en su labor como narrador, guionista de cine y de radio, y su incursión por el teatro.
“Quiero terminar reconociendo, desde el afecto y la admiración, el talento y el esfuerzo de un hombre que, a lo largo de 80 años… luchó incansablemente por dejar una huella de su paso y que esta sirviera a las futuras generaciones. Él la dejó y a nosotros nos toca hacer buen uso de ella.”, finalizó Vaillant.
Durante tres días, del 8 al 10 de noviembre, esta ciudad acogió el Coloquio por los 100 años del natalicio de José Magín Soler Puig, y 12 ponencias de autores de varias regiones de Cuba, una gala artística, una exposición de pinturas… y un debate fructífero y general sobre la necesidad de promover cada vez más su obra literaria y que los jóvenes la lean más constituyeron la esencia de un homenaje de Cuba en general, y de Santiago de Cuba en particular al autor de Bertillón 166.