Periódico Sierra Maestra

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Un hospital nuevo dentro de un cascarón viejo

reparacion hospitalDe todas las experiencias que ha sobrellevado co­­mo uno de los principales responsables de la rehabilitación integral que se ejecuta en el Hospital Uni­ver­sitario Camilo Cienfuegos, Gon­za­lo Crespo Rodríguez, jefe del De­par­tamento de In­fraes­tructura y Sis­tema Ingeniero de la Dirección Pro­vincial de Salud, ha sacado una conclusión tan llana como la cubierta misma del edificio: “Es mucho más complicado reparar el hospital que construirlo desde cero”.

El principal centro asistencial de salud en la provincia de Sancti Spí­ritus fue fundado a mediados de los años 80 y desde entonces a la fecha había recibido algún que otro retoque, pero nunca antes una reparación capital con todos los hierros co­mo la iniciada tiempo atrás, con un cronograma de trabajo que se ex­tiende por varios años e intervenciones profundas en cada una sus áreas.

Expertos en la materia coinciden en que asumir las labores constructivas sin renunciar a la prestación de servicios ha resultado doblemente embarazoso para la institución, so­bre todo si se considera que a pesar de las regulaciones existentes, en el llamado Hospital Provincial pueden coincidir en una sola jornada hasta 12 000 personas entre pa­cientes, acompañantes, trabajadores, visitantes y constructores, según un estudio desarrollado en el propio centro.

La rehabilitación, sin embargo, constituye una inversión de excepcional trascendencia para la provincia, no solo por la necesidad de revertir el nivel de deterioro que se había acumulado en la entidad —en los años más crudos del periodo especial ni siquiera pudo recibir los mantenimientos elementales—, sino por la importancia que reviste el Camilo Cien­fuegos en la garantía de servicios esenciales de salud para una población cada día más envejecida.

UNA INTERVENCIÓN A FONDO

“A este hospital le han puesto tanto dinero como al puerto del Mariel”, exagera uno de los constructores in­volucrados en los trabajos de terminación que se adelantan en estos momentos en el contexto de los preparativos para los festejos por el Día de la Rebeldía Nacional, que tienen como sede a Sancti Spíritus.

Alrededor de 25 millones de pesos han sido invertidos en este centro por concepto de respaldo a acciones constructivas diversas, adquisición de equipamiento médico y recuperación o reposición de mobiliario, lo que en buena medida significa instalar un hospital nuevo dentro de un cascarón viejo.

Esa es al menos la sensación que percibe la doctora Julia Martha Ga­llego, una oncóloga que ha aprendido a consultar con los bramidos de un martillo neumático comiéndose al­gún muro al otro lado de la pared, pero que aprecia la metamorfosis en casi todos los rincones del sanatorio.

Los dineros puestos a disposición de la obra han posibilitado intervenir siete de las ocho torres con que cuenta el centro asistencial, más de una veintena de salones quirúrgicos, similar cifra de salas de hospitalización, las terapias intensiva e intermedia, el cuerpo de guardia, los la­boratorios clínico y microbiológico y la central de esterilización.

Según Gonzalo Crespo Rodríguez, para el año en curso se dispone de unos tres millones de pesos que de­ben cubrir labores reconstructivas en consultas externas, así como las áreas de legrado y cocina comedor y la construcción civil para una planta para tratamiento de residuales, cuya adquisición está valorada en 1,2 mi­llones de euros.

El ajetreo constructivo, que incluso ha hecho modificar la altura de los tacones a la doctora Raissa Pi­neda, una de las más prestigiosas cirujanas de la institución, no solo ha devuelto vitalidad al centro, sino que ha contribuido a modernizar su infraestructura y ha representado me­joras sustanciales en muchas prestaciones tanto para los profesionales de la institución como para los pa­cientes y acompañantes que concurren a ella.

Así lo ve Alfredo Pérez, un albañil de profesión que lunes, miércoles y viernes recala religiosamente en el servicio de nefrología, donde su es­posa recibe tratamiento de hemodiálisis gratuito para sobrellevar la insuficiencia renal, un padecimiento que ella misma califica como “cruel y ensañado”.

HOSPITAL IN CRESCENDO

Cuando hace 30 años, precisamente a propósito de la celebración en este territorio del aniversario 33 del asalto al Moncada, el Co­man­dante en Jefe Fidel Castro llegó al nuevo hospital, lo caminó con sus zan­cadas de gigante y se extasió con aquellos pasillos todavía a medio pulir, el Camilo Cienfuegos solo es­taba aprendiendo a gatear.

“Este hospital está bien. Eso lo dice todo. Los felicito”, escribió Fidel con su caligrafía inconfundible en un gesto que fue interpretado aquí como un reconocimiento tácito al desarrollo social que venía alcanzando la salud en la joven provincia de Sancti Spí­ritus, una región donde años atrás él personalmente había ayudado a gestar programas de trascendencia económica en las lomas del Es­cambray, en Ya­guajay, Banao o en Sur del Jíbaro.

La asimilación de nuevos y complicados servicios, la incorporación de tecnología de punta, la formación de muchos de sus especialistas y el desarrollo de investigaciones y ensayos médicos al más alto nivel en buena medida resumen la progresión del hospital, hoy reconocida por diversas instituciones dentro y fuera del país.

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