Corredor Biológico del Caribe: ejemplo de manejo medioambiental
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San Antonio del Sur, 6 jun.- La Reserva Ecológica Baitiquirí, comunidad piloto del proyecto internacional Corredor Biológico del Caribe (CBC) muestra excelentes resultados en el manejo y conservación medioambiental.
El mejoramiento de los indicadores socioeconómicos y productivos de la localidad, el uso de fuentes renovables de energía y la rehabilitación de los ecosistemas degradados, son algunos de los logros obtenidos a poco más de un año de aplicarse aquí esa iniciativa.
Auspiciado por la Unión Europea y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el proyecto se aplica en comunidades pilotos de Haití, República Dominicana y Cuba, que cuenta con dos áreas: Sigua, en Santiago de Cuba y Baitiquirí, en Guantánamo.
La Reserva Ecológica Baitiquirí, ubicada en la semidesértica franja costera sur de esta provincia del extremo oriental cubano, exhibe un variado ecosistema y altos valores de biodiversidad, pero sufrió durante años la explotación desmedida de sus recursos.
El franco deterioro que amenazaba la biodiversidad del área llevó a los gobernantes locales y especialistas del Ministerio de Ciencias y Tecnologías (CITMA) a aplicar algunas acciones para revertir ese proceso, es así que en enero del 2013 pasa a formar parte del CBC.
Conservar la naturaleza y lograr un armonioso desarrollo del hombre con la misma es el objetivo supremo de esa iniciativa regional encaminada, además, a cumplir dos de los Objetivos del Milenio (ODM): erradicar la pobreza extrema y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente en la tierra.
Desde su aplicación se logró mejorar la calidad de vida de los pobladores, para evitar así acciones devastadoras sobre la biodiversidad, explicó a Prensa Latina, Sandra Chapman Stable, coordinadora del proyecto en esta provincia.
Más de 10 familias y al menos 40 personas en edad laboral se benefician de las nuevas fuentes de empleo generadas desde su puesta en marcha -en una localidad donde el 19 por ciento de su población económicamente activa estaba desocupada-, explicó.
Esta es un área donde la principal actividad económica es la agricultura y otras asociadas a la producción de sal y la pesca de subsistencia, por lo que se hizo necesario educar y capacitar a sus pobladores en el manejo de los suelos y la explotación racional de los recursos marinos.
Las acciones educativas con un adecuado enfoque de género y la vinculación de los actores locales dieron sus frutos y ya se puede hablar de una recuperación paulatina de la Reserva Ecológica.
Se logró reforestar más de una veintena de hectáreas (ha) con especies maderables y frutales, y otras 40 ha de suelos degradados se recuperaron mediante la aplicación de barreras vivas y muertas, indicó la especialista del Centro de Aplicaciones Tecnológicas para el Desarrollo Sostenible (CATEDES).
De igual forma se trabaja en el rescate de las áreas costeras y en el cuidado y conservación sistemática de la Bahía de Baitiquirí, fuente de ingreso y alimentación de los pobladores, según refiere Chapman a PL.
Pero lo más importante, puntualizó, es la participación de la población, que ganó en conciencia gracias a los programas de educación ambiental.
El ecoturismo también forma parte de las actividades que se promueven como fuente de empleo y obtención de recursos para la comunidad, actualmente hay en explotación dos senderos interpretativos para la observación de los principales valores naturales, históricos y culturales de la reserva.
La existencia en esta zona de una flora y fauna características, el importante número de especies endémicas regionales y locales, y el papel preponderante de la Reserva dentro de las Áreas Importantes para la conservación de las Aves (IBAS) en Cuba, exige de un manejo adecuado, explicó la especialista.
Los resultados que exhibe esta comunidad piloto de Baitiquirí, no difieren de los obtenidos en el resto de las áreas donde hoy se aplica esta iniciativa regional.
Basta recordar las palabras de Margarita Astrálaga, directora y representante de la Oficina Regional del PNUMA para América Latina y el Caribe durante la V Reunión del Comité Ministerial Trinacional de Seguimiento del CBC, el 13 de noviembre del pasado año en Santo Domingo:
"Los últimos dieciocho meses el proyecto centró sus esfuerzos en generar alternativas de vida sostenibles para proporcionar un sustento nuevo o adicional a las comunidades, así como proteger el medio ambiente de la zona. Las experiencias han sido desarrolladas de la mano de organizaciones locales y junto con las comunidades, un hecho que garantiza la sostenibilidad".
Queda así evidenciado que programas de cooperación como este son la única alternativa viable para la protección de los recursos naturales y el desarrollo local de los países del Caribe.

