Periódico Sierra Maestra

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Manzanillo, Bayamo: Pozos sí garantizan agua suficiente y segura, pero…

estacion rebombeoEl 26 de mayo del 2014 este diario publicó una información en la que se aseguraba que la en­­trada en ex­plotación de siete nuevos pozos profundos, perforados en una cuenca abundante y segura, permitía que esta ciudad costera del oriente cubano pudiera recibir toda el agua po­table demandada por la población y la eco­nomía.

Bajo el título Nuevos pozos garantizan agua segura y suficiente a Manzanillo, el trabajo pe­riodístico exponía que el moderno campo de estaciones de bombeo es capaz de generar has­ta 400 litros por segundo.

Explicaba la información que con el crecimiento poblacional, hacía varios años que el abasto de agua resultaba insuficiente, pero en el 2012 la complicación aumentó cuando la cuenca de Cuentas Claras —la otra fuente de suministro a la ciudad—, fue inhabilitada para el consumo humano debido a una contaminación bacteriológica significativa.

Y añadía la nota que aunque la inversión del nuevo campo de pozos permitiría suplir el efecto de los dos problemas, rigurosos estudios recientes confirmaron la desconta­mi­na­ción total del área antes afectada y la posibi­lidad de utilizarla otra vez; por lo cual Man­­za­nillo dispone aho­ra de fuentes suficientes y capa­ci­da­des tecnológicas para la explotación.

Una misiva firmada el  7 de marzo del 2015 por el lector Reynaldo Cedeño Núñez, cuestionaba la veracidad de la información y solicitaba la realización de otro trabajo periodístico so­bre el tema pues, según el remitente, el sistema de pozos de Cayo Redondo se encuentra afectado por infección bacteriológica y graves averías en las conductoras, lo cual provoca que las aguas residuales de las arroceras pe­netren y contaminen con los químicos altamente peligrosos, situación que, al decir de Ce­­­de­ño, puede poner en riesgo la salud de la po­blación.
Dada la importancia del tema, Gran­ma de­cidió ir a la raíz del asunto.

¿AGUA SUFICIENTE?

El Acueducto de Manzanillo actualmente presta servicio a 109 305 habitantes, a través de tres sistemas (Sistema Cayo Redondo Zona Baja, Sistema Cayo Redondo Zona Alta, y Sis­tema Carretera), precisó a este diario Lionel Castro, director de ingeniería en la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado, en Granma.

Según explicó, el Sistema Cayo Redondo Zona Baja responde a una población de 53 824  habitantes y está compuesta por los sectores hidrométricos 5, 6 y 7, que reciben agua en días alternos, y el 8 cuyo ciclo de distribución es cada 3 días.

Mientras, el Sistema Cayo Redondo Zona Alta incluye los sectores 1, 2A, 2B, 3 y  4, y atiende a una población de 35 738 habitantes, a los cuales se les distribuye el líquido cada cinco días, informó.

Por su parte, dijo, el Sistema Carretera comprende los sectores 9 y 10, así como a siete co­munidades de la periferia, alcanza una población de 19 743 habitantes y tiene un ciclo de distribución diario.

La norma cubana referente al ciclo de distribución de agua plantea que para poblaciones de más de 100 000 habitantes y hasta 200 000, la dotación es de 320 litros/segundos. Es decir, multiplicando 109 305 (que es el total de habitantes a abastecer), por los 320 l/s, se traduce en 34 millones 977 000 litros diarios, ci­fra que al dividirse por los 86 400 segun­dos que tiene un día, indica que se necesitan 406 l/s para darle agua suficiente a Manza­nillo, y ac­tualmente están extrayendo 576, señaló.

Precisó que entonces, para satisfacer las demandas por sistema tendrían que sacar 200 litros para la zona baja, (se están extrayendo 260), 133 para la alta, (se están extrayendo 182), y 73 para la zona de carretera (se están extrayendo 134).

Desde el punto de vista matemático, el agua que tiene Manzanillo es suficiente para la población que abastece el Acueducto de esa zo­na del país, incluso se obtiene, según los cálculos, un 42 % por encima del líquido necesitado.

Surge entonces una interrogante: ¿por qué si se adquiere más agua de la necesitada no se acortan los ciclos de distribución en sectores hidrométricos en los que reciben el líquido cada cinco o tres días?

Al respecto Eduardo Bauzá, director de la unidad empresarial de base (UEB) Acue­ducto de Manzanillo explicó que para lograr el abasto diario a todas las zonas, es necesario la construcción de registros pitométricos que permitan regular el caudal por sectores, y la colocación de válvulas (en fase de importación) para homogeneizar la presión, a fin de conseguir un suministro simultáneo, sin que haya exceso de agua en la parte ba­ja, en detrimento de la franja alta de la ciudad.

También la mejora en el servicio, dijo, re­quiere otras acciones comprendidas en el proyecto de explotación, tales como el metraje de todos los clientes, para lo cual se deben instalar más de 6 300 metrocontadores; de ellos ya se han colocado 4 200.

El citado plan considera también el reem­plazo de aproximadamente 39 kilómetros de tuberías entre redes y conductoras, de estos ya se han sustituido 4,2 kilómetros en la conductora de Cayo Redondo a Las Novillas, y 1,6 kilómetros en la tubería paralela a la conductora de la calle Yara.

Estas acciones no se ejecutarán a corto plazo, ya que hay recursos imprescindibles para ello, con los cuales el territorio no cuenta, entre ellas las válvulas y ventosas necesarias para suprimir la mayoría de los salideros en conductoras y redes. La demanda ya está he­cha, pero el material no ha llegado al territorio, insistió.

El proyecto de explotación está concebido para ejecutarse en un plazo de cinco años, comentó.
La intención, dijo, es que al concluir ese periodo y ejecutar al 100 % el proyecto de ex­plotación, todos los habitantes conectados al sistema de Acueducto puedan recibir el agua con un ciclo diario.
Diario no quiere decir las 24 horas, aclaró.

¿AGUA SEGURA?

La potabilidad del agua en el Acueducto de Manzanillo está certificada, asegura Lionel Castro. Aunque no es menos cierto que existen riesgos porque hay conductoras que atraviesan algunos canales del arroz, hasta ahora la vulnerabilidad se ha minimizado con el tratamiento del agua, indicó.
Víctor Bazán, especialista principal de in­geniería de la citada UEB, explicó que la desinfección del agua está garantizada a partir de 22 estaciones de cloración, de ellas 21 con hipoclorito de sodio, y una con clorogas.

El tratamiento se rige por la norma cubana. Hasta la fecha la potabilidad está por encima del 95 %, que es lo requerido, comentó.

“Además hay indicaciones en cada estación de parar el bombeo si se detecta alguna irregularidad, es decir organismos que puedan resultar intolerantes a la población. Ello se detecta mediante pruebas de bacteriología que realizamos regularmente”, añadió.
La cloración y la desinfección del agua la te­nemos garantizada con la cobertura del cloro,  y no se le suministra agua sin tratamiento al pueblo, insistió.
Destacó que en el caso de la ocurrencia de fugas en las conductoras que puedan generar bacterias o microorganismos, son detenidas por el proceso de desinfección.

Estas declaraciones son corroboradas por Luis Guerra, jefe del Departamento Ambien­tal del Centro Provincial de Higiene y Epi­de­miología, quien explicó que la citada institución mantiene una constante vigilancia de la calidad del agua y para ello tienen establecidos 208 puntos claves en redes y conductoras, que avalan la seguridad del líquido.

Cuando se identifican fugas, se muestrea el grado de cloración pues cuando este se man­tiene a más de dos partes por millón, entonces no hay microorganismo que resista, añadió.

La calidad del agua que consume la población de Manzanillo está asegurada, insistió.

LA PARADOJA DE MANZANILLO

Aunque especialistas dan fe de la calidad y cantidad del agua en la ciudad costera de Man­zanillo, paradójicamente el suministro efi­cien­te del líquido en la parte alta de la urbe, con­ti­núa siendo una tarea pendiente.

Según los especialistas hay identificados 26 salideros en esa ciudad, por los cuales se pierden 25 litros de agua por segundo.
En este sentido Yosuani Osorio, director de proyectos en la delegación provincial del Ins­tituto Nacional de Recursos Hidráulicos, explicó que como la construcción de la conductora de Cayo Redondo se hizo con premura, dada la complicada situación epidemiológica en Manzanillo en el 2012, se buscó la forma más rápida y viable de ejecución.

Se diseñaron las válvulas de aire con collarines, cuya medida no se correspondía con los de la conductora, porque en esos momentos no existían en el país aquellos con las características requeridas, por tanto estos tuvieron que ser empatados, informó.

Según reconoció, desde los inicios la obra no quedó con la calidad necesaria. Al hacer la prueba inicial se detectaron salideros, que fueron corregidos. Sin embargo, las averías han aumentado por las altas presiones y lo recomendable es cambiar los collarines, añadió.
Ya la demanda está hecha, pero los salideros serán resueltos en la medida en que lleguen los recursos a la provincia, subrayó.

Para Rebecca Benítez e Irma Leyva, ambas del reparto Caimares, es penoso ver cómo el agua se despilfarra por las avenidas, y en los hogares no llega con la fuerza suficiente para disfrutar de una buena ducha.

Según comentaron, en esa zona, perteneciente al sector 2B, llega el agua cada cuatro o cinco días, y aspiran a que en alguna ocasión el ciclo de distribución sea diario, una promesa que recibieron con la entrada en explotación del Acueducto, y todavía no se cumple.

Ese también es el sentir de Bartolomé Ló­pez, el cual considera, además, que en tanto no se resuelva lo del ciclo de distribución y se supriman los salideros, sería válido recortar el tiempo de entrega de agua, para que no se despilfarre tanto el líquido por las calles.

Mientras, Teresa Fornaris señaló que en no pocas ocasiones el agua la suministran a las cuatro o cinco de la mañana, un horario incómodo porque todos duermen y luego la mayoría debe alistarse para ir a la escuela o al trabajo. El momento ideal es en las tardes, sen­tenció.

En el reparto Horacio Rodríguez, perteneciente al sector 3, Lourdes Ferrales insistió en la necesidad de acortar los ciclos de distri­bución.
“Nosotros lo recibimos cada cinco o seis días y nuestros ingresos nos imposibilitan el ac­ceso a fuentes de almacenamiento del líquido que se expenden en la red de comercio del país”, comentó. El agua, añadió, no nos alcanza para esos días y tenemos que cargarla de otros lugares para satisfacer necesidades bá­sicas.

Para Norma Peláez, del Reparto Vázquez, el mayor problema es la presión del agua, que es muy débil, y por ello en ocasiones el líquido no llega a las viviendas de la segunda planta.

Lamentablemente las problemáticas de la presión del agua y los salideros no son exclusivas de la zona alta de la ciudad. En el centro urbano de la Perla del Guacanayabo, específicamente en la calle Doctor Codina entre Már­tires de Vietnam y Luz y Caballero, la anciana Rafaela Erlinda Lloret sufre la avería de la citada arteria.

Hace más de seis meses estamos denunciando el salidero y no llega la solución al problema.

La situación también molesta a Luis Gerar­do Jerez, residente en la calle Calixto García, a quien su formación como ingeniero le permite apreciar que la proliferación de salideros obedece, no solo al deterioro de las tuberías, sino también a una ineficiente ejecución en las instalaciones.

Tras la indagación de uno y otro lado del problema se hace evidente que la mejoría en el servicio de agua en Manzanillo no va ser cuestión de un día para otro. Ciertamente hay piezas de importación necesarias para suprimir salideros que no han llegado al territorio como las ventosas, sin embargo ello no puede frenar esfuerzos encaminados a impedir que el agua se escape por las brechas del absurdo.

Resulta paradójico que mientras Man­za­nillo tiene agua suficiente para suministrarles diariamente a todos sus habitantes, muchos de los residentes en esta porción del oriente cubano sufran la escasez del líquido.

Por fortuna existe un proyecto encamina­do a garantizar aquí la distribución de agua en la cantidad demandada, con la presión adecuada, y orientado además a asegurar un uso ra­cional del vital líquido. Ojalá en próximas ediciones estas páginas puedan retomar el te­ma y hablar de la total ejecución de un plan que debe redundar en bienestar para la población.

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