Aquel muchacho iba caminando con total tranquilidad, mientras pregonaba, a toda voz, algo que parecía insólito: “¡Se vende medicamento, vecina, yo soy su farmacia, lo que usted necesite!” Siempre hubo alguien que lo llamó… ante la curiosidad de ver qué medicinas traía ese joven en su mochila.
“¡Oiga eso!, ¿usted está loco? ¿un blíster se Cefalexina 400 pesos, pero si con eso no llego ni a la mitad del tratamiento?”, expresó muy alterado el interesado que, en definitiva, no pudo comprar.
Lo que me llamó la atención fue el descaro del pregón con algo tan delicado, porque… lo de la venta ilegal de medicamentos ya no es un secreto para nadie. Lo que antes se hacía de la manera más discreta hoy cuenta incluso con grupos de compra, venta y donación en redes sociales como Whatsap, Facebook y Telegram.
“Es duro lo que se está viviendo, pero los medicamentos nada más que aparecen por esa vía, pues si llegan hoy a la farmacia, dentro de una hora ya no hay nada”, me comentaban hace unos días.
Para nadie es desconocido que nuestro país está pasando por momentos muy difíciles en todos los ámbitos, y el tema de los suministros de medicamentos a la población, es uno de los más afectados. Muchos tienen que ser importados. al igual que varias materias primas para su producción.
El férreo bloqueo que nos impone Estados Unidos impide adquirir estas sustancias a precios preferenciales y en mercados cercanos, por lo que se debe recurrir a terceros países. Y en las circunstancias actuales de pandemia, en el mercado internacional se complica la situación, mientras que nuestras necesidades van en incremento.
Hay que reconocer que el gobierno de Cuba hace un esfuerzo inimaginable por minimizar esas carencias, pero no nos engañemos: uno de los desafíos más grandes del país en estos momentos es eliminar de una vez por todas las ilegalidades, para que los medicamentos no se desvíen, y no tenga lugar su comercio ilícito.
¿Cómo explicar que personas totalmente ajenas al sistema de salud sean los “dueños” de las medicinas y tengan la potestad para expenderlos, y a precios exorbitantes? ¿De dónde los sacan ellos? ¿Los fabrican, los importan? Personalmente, no lo creo. Desde mi punto de vista, y estoy convencida de que es también el de la mayoría de los santiagueros, esas sustancias salen de nuestro propio sistema y se “pierden” en el camino a su destino.
¿Cómo es posible que medicamentos restringidos al uso hospitalario, no están en esos centros y sí en manos de los vendedores ambulantes? ¿O que sustancias controladas por el llamado tarjetón (que no se venden por la libre ni siquiera con recetas médicas) estén en falta en las farmacias, pero las encontramos en el mercado negro?
Y me refiero, no solo a la medicina en sí, sino a materiales tan necesarios como guantes, bisturíes, sondas, esparadrapos… y otros que, a veces las instituciones no poseen.
Es momento de que a quienes les corresponde velar porque se cumpla la cadena entre la producción y la venta en farmacias, se quiten la venda de los ojos: la venta ilegal de medicamentos está ahí, a la luz… resta detectar el eslabón donde se rompe la cadena, o lo que es lo mismo, identificar a las personas implicadas en el desvío de estos insumos tan sensibles.
He visto a personas asmáticas entrar en pánico porque no hay salbutamol y no tienen los 100 pesos para comprar el spray “por la izquierda”. Todo el mundo no cuenta con el dinero para “resolver” en un momento determinado, y no podemos olvidar que los mayores consumidores de estos productos son personas de la tercera edad, muchos de los cuales viven de su pensión, por lo que no les alcanza para adquirir medicamentos a tales precios.
Ah, también hay que educar a la población para que no consuma remedios innecesarios, porque pueden tener graves consecuencias a corto, mediano o largo plazo, como en el caso de los antibióticos: muy de moda en estos tiempos y utilizados (cuando aparecen) para casi cualquier afección, a riesgo de que pierdan eficacia ante las enfermedades que realmente los requieren.
En conclusión, este es un llamado de atención: es preciso mejorar la prescripción médica y garantizar el bienestar del pueblo con lo poco o mucho que se tiene, pero es vital que llegue a quien en verdad lo necesita.
Comentarios
Son medicamentos controlados en su gran mayoria los que se estan comercializando por vendedores ambulantes.
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