La Habana (Prensa Latina) La inversión en el desarrollo de la industria alimentaria y favorecer el encadenamiento de ese sector con otras actividades económicas como la agricultura, constituye una prioridad permanente del Gobierno cubano.
En medio de un escenario de creciente hostilidad de la actual administración estadounidense, Cuba estableció las prioridades de su Plan de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, el que en su primera etapa (de tres) se concentra en dirigir la mayor cantidad de recursos a seis sectores estratégicos por su efecto en la economía, entre ellos la producción de alimentos.
A pesar de los recursos que el Estado destina a ese estratégico renglón, los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a la isla también se hacen sentir con fuerza en esa rama y en la agricultura, con afectaciones ascendentes a 412 millones 230 mil 614 dólares en el período comprendido desde abril de 2018 hasta marzo del presente año.
El recrudecimiento de esa política hostil, con los visibles efectos de su carácter extraterritorial, constituye una de las causas principales de la inestabilidad apreciada en el mercado nacional de productos de alta demanda.
Al respecto, el informe de Cuba sobre la necesidad de poner fin al bloqueo, que será presentado en la Asamblea General de Naciones Unidas el mes próximo, expone que las empresas nacionales responsables de la elaboración de alimentos importan aproximadamente el 70 por ciento de sus materias primas desde mercados distantes.
Lo anterior obedece a la imposibilidad de hacer las compras en el vecino norteño, cuyo mercado resulta atractivo por sus precios, proximidad y diversidad de ofertas de materias primas.
Las restricciones, además, impiden importar de Estados Unidos marcas registradas en ese país, lo que la obliga a acudir a mercados distantes con facilidades de crédito pero cuyos fletes son superiores.
Empero, frente a la escalada agresiva de Washington, que afecta prácticamente a todos los sectores, Cuba ha dado muestras de que no está paralizada, como reitera el presidente Miguel Díaz-Canel, y busca soluciones a fin de que en la mesa del cubano no falten los alimentos.
Con un estilo personal de trabajo dinámico, Díaz-Canel creó un modelo de gestión que lo vincula de manera constante con la población para el debate, el análisis y el rumbo de los planes gubernamentales.
En la agenda del Presidente está, de forma permanente, el tema de la alimentación, el cual supervisa en los recorridos que de forma sistemática realiza por las provincias, donde ha insistido en la importancia de lograr una producción sostenida y que las ofertas sean variadas y con calidad.
Al uso eficiente de la tierra, la revisión del programa ganadero, el fortalecimiento del sistema de acopio, la extensión de las buenas prácticas en algunos cultivos hacia otros rubros y el aprovechamiento de los resultados de la ciencia a favor del desarrollo ha llamado el mandatario, en aras de lograr la satisfacción de la población y elevar el aporte de ese sector a la economía.
Hoy, los esfuerzos también se dirigen a cumplir con el plan de autoabastecimiento municipal, lo que significa que cada territorio sea capaz de aprovechar el potencial productivo que posee, para lo cual es esencial continuar fomentando la agricultura urbana y suburbana.
En esa misma línea, el Estado también delineó un programa para incitar a las industrias locales, de forma tal de satisfacer las necesidades internas, disminuir las compras y aumentar las exportaciones.
Muestra de cuánto se puede hacer desde la industria local lo es la Empresa Agroindustrial Ceballos, situada en la central provincia de Ciego de Ávila, la cual dispone de una decena de líneas productivas, donde se elaboran surtidos de frutas y vegetales como jugos, pulpas y encurtidos.
Con una excelente aceptación entre la población y con el sello DCballos, distribuye más de 40 productos, los que son vendidos en la red de comercio minorista, a la vez que abastece a los polos turísticos del país. Algunas de sus mercancías están situadas en el mercado internacional, como la pulpa de mango y el carbón vegetal.
Durante una sesión extraordinaria del Parlamento celebrada en abril pasado, el ministro de Economía, Alejandro Gil, destacó la importancia de que Cuba avance hacia la estabilidad alimentaria, con un mayor suministro al mercado interno y al turismo, lo que permitirá, además, disminuir las compras y ampliar las ventas.
De acuerdo con el informe sobre la política alimentaria mundial de 2018, Cuba se encuentra entre las naciones que más han avanzado en sus políticas alimentarias con igualdad, y están más próximas a alcanzar las metas incluidas en el objetivo de la Agenda de Desarrollo Sostenible para 2030, referida a la seguridad alimentaria para acabar con el hambre y la pobreza en el mundo.
* Directora editorial de la Vicepresidencia de Publicaciones de Presa Latina.