Tras los secretos del vino…

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fábrica de vinoEl vino tiene sus secretos… y en su proceso de fabricación se despliega la destreza y el arte de varios hombres y mujeres, que dedican ho­ras a su obtención.

Entre quienes han quedado prendados de sus encantos, se encuentran los trabajadores de la Fábrica de Vinos José Francisco Costa Velázquez, quienes siguen una tradición arraigada en este centro, que se remonta a su fundación en el año 1920.

Ubicada en el municipio de Guanajay, la unidad se dedica a la producción de vinos dulces y secos, y desde hace algunos años incorporaron la de ron.
“La producción es muy artesanal, con mé­todos tradicionales. Esta es la única fábrica de este tipo de la provincia, perteneciente a la Em­presa de Bebidas y Refrescos de Pinar del Río”, comenta Josué Marcos González Her­nández, jefe del área de producción.

Con destino a la gastronomía (la de mayor demanda), la cadena del Ministerio de Co­mercio Interior (Mincin), y el turismo, producen los vinos dulces El Valle; y los secos son adquiridos por los dos últimos clientes. Por otra parte, obtienen el ron Campechano (mar­­ca lanzada recientemente).

Principalmente los vinos a granel se distribuyen, además, en las provincias de Pinar del Río, Mayabeque y Matanzas.

“La cantidad de botellas que nos entrega materias primas, aunque se cumple lo contratado, no satisface la demanda, por lo que las producciones embotelladas solo se distribuyen en el te­rritorio”, agrega González.

La fábrica tiene una producción mensual de alrededor de 60 000 a 70 000 litros de vino a granel, y entre 1 400 y 1 500 cajas, en igual periodo.
Entre los sabores destacan los vinos de pasas (los que han hecho tradicionalmente), y además, desde el 2011 introdujeron otras esencias, como las de piña, melón, y naranja; por estos días incorporaron la de guayaba.

Desde alrededor del año 2002, también se dedican a la producción de ron, “a fin de abaratar los gastos, pues permite bajar los costos de producción”.
Al cierre de junio se encontraban a un 138 % de cumplimiento del plan previsto hasta la fecha, que contempla ambas bebidas.

Hace tres años Adela Acosta trabaja en el de­partamento de control de la calidad. “Desde que comienza la fermentación, todos los productos se van muestreando para ver cómo evolucionan.

“Cuando la levadura consume todo el azúcar y tiene un grado de alcohol de entre 7 y 10, se detiene la fermentación; entonces se ordena estabilizar (mediante preservantes) y luego clarificar. A partir de ese vino base se hace el seco o el dulce”, añade.

Este año aspiran a producir 7 980,3 hectolitros de ron y vino, compromiso asumido por los 23 trabajadores, quienes dedican esfuerzos para garantizar la continuidad de estas bebidas.

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