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Este bar o centro nocturno es muy demandado por los turistas extranjeros, (en las calles O entre 17 y 19, en el barrio del Vedado) e incluso con frecuencia aparece en programas de la televisión cubana.
Constituye el resguardo, por decirlo de alguna manera, de un estilo de recreación que une a lo mejor de la canción cubana con la poesía y la música local y la pintura.
Tal es así, que sus empleados comentan que en sus inicios la vajilla del lugar estaba totalmente confeccionada por la pintora Amelia Peláez (1896-1968), una de las más significativas de su tipo y de su época.
Este lugar de dos pisos y un portalón de entrada, tuvo como visitantes asiduos al dramaturgo Virgilio Piñera, al poeta nacional Nicolás Guillen y sobre todo a muchos cantantes de bolero y filing.
En la lista anotan a Moraima Secada, Elena Burke o la visita de pintores como Wilfredo Lam, muchos ya fallecidos, o la excéntrica musical Juana Bacallao, que aún actúa.
Como novedad, el trago de la casa -de siempre- tiene el nombre de 'El orgasmo del gato', a base de whisky, cremas y cacao.
El Gato Tuerto abrió sus puertas en 1960 por iniciativa de Felito Ayón, un animador y fundador de la también famosa Bodeguita del Medio, restaurante emblemático del país, ubicado en La Habana Vieja.
Como objetivo estaba crear una tertulia de amor y dicha, y por ello en un inicio leían y vendían libros, discos, obras de arte y de paso se comía bien.
La planta baja estaba dedicada a trovadores, pianistas y cantantes, que en un rincón, al extremo de la barra, deleitaban a los noctámbulos. Para ese caso el restaurante estaba en la planta alta para no molestar a los comensales.
Sus paredes se ambientaron con obras de pintores cubanos como Amelia Peláez, Raúl Acosta, Mariano Rodríguez, Luis Mariano Pedro, Alberto Falcón, Tomas Marai y Raúl Tapia, con diseños de Evelia Piña y Frank Olorticochea, sobre todo en su época inicial.
Las descargas comenzaban al caer la tarde, e incluso se presentó en el lugar el primer disco de poemas de Nicolás Guillen (1902-1989), Poeta Nacional de Cuba.
Para la década de 1970 del pasado siglo, el local fue cerrado y reabrió de 1980 hasta 1985. Luego volvió a ser remodelado y después se completó el bolero más largo del mundo (76 horas) con la participación de 498 cantantes y dos mil 175 canciones del 21 al 25 de junio de 2001.
Incluso el dramaturgo y poeta Virgilio Piñera (1912-1979) lo identificó como 'En el Gato Tuerto hay una noche dentro de la noche'. Se trata por tanto de un lugar muy especial del turismo.
La Habana, 14 jul (PL) Un singular centro nocturno anima a turistas llegados a La Habana desde muchos rincones del mundo, sobre todo a peregrinos en busca de ambientes bohemios y muy musicales: El Gato Tuerto. 
