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Antes y después del derribo del CU 455 en Barbados

Categoría: Nacionales
Escrito por Agencia Cubana de Noticias (ACN)
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terrorismo impune contra cuba

La Habana, 6 oct (ACN) Los terroristas anticubanos radicados en Estados Unidos continuaron durante la última década del siglo XX sus planes para derribar aviones civiles cubanos en pleno vuelo, denunció en esta capital el profesor universitario e investigador José Luis Méndez Méndez.


La caída del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética los incitaron a realizar actos de vandalismo que, según ellos, acelerarían el derrocamiento de la Revolución cubana, señaló en declaraciones a la ACN en la sede del Memorial de la Denuncia, inaugurado el pasado 13 de agosto.
Añadió que en esos años, el terrorista internacional Luis Posada Carriles propició desde Centroamérica acciones de ese tipo, y para ello contrató a delincuentes de la zona como mercenarios para colocar bombas en el territorio cubano.
Recordó que en julio de 1993 se conoció su presencia en el aeropuerto de San Pedro Sula, Honduras, donde realizaba estudios sobre el arribo, lugares de estacionamiento, itinerarios y salida de los vuelos de transporte y carga de las compañías cubanas de aviación Aerocaribean y Aerogaviota.
Indicó que en septiembre de ese mismo año, la Fundación Nacional Cubano Americana tenía un avión en Honduras que trataba de introducirlo en Cuba, mientras que Posada Carriles hacía gestiones para adquirir uno de pequeño porte con vistas a tratar de hacer lo mismo.
Su propósito era realizar vuelos charter dedicados al turismo entre varios puntos geográficos de la Isla, bajo el pretexto de que Posada Carriles era accionista de una agencia de alquiler de aviones denominada SOSA S.A.
Por si fuera poco, especificó, mantenía relaciones con un piloto de la línea aérea AVIATECA, quien viajaba a Cuba con frecuencia y se movía por los aeropuertos de esa nación.
También Posada Carriles se desplazó hacia Costa Rica, cuando se reiniciaron los vuelos de la línea aérea Cubana de Aviación hacia aquel país, que comenzaron el tres de diciembre de 1995.
Autoridades policiales del Aeropuerto Juan Santamaría, de San José, observaron sus actividades sospechosas y conocieron de las pesquisas que hizo para caracterizar la presencia de aviones, funcionarios y tripulantes de esa empresa.
Mientras tanto, el hotel Balmoral, en pleno corazón de la capital costarricense, donde se alojaban las tripulaciones cubanas, llegó a ser blanco de amenazas y provocaciones, de acuerdo con la propia fuente.
Dos años después, se mantenía el interés por sabotear aviones cubanos o con destino a la Isla, agregó, y citó el caso del entonces presidente de Honduras, Carlos Roberto Reina, quien ordenó a su Fiscalía, el 13 de octubre de 1997, investigar una posible conspiración de terroristas anticubanos contra su persona, debido a la ola de atentados con explosivos ejecutados en la capital hondureña.
A la sazón, dos bombas estallaron cerca del mandatario, una de ellas en el garaje de su casa, y en la relación de sospechosos estaban el terrorista Luis Posada Carriles y el traficante de armas de origen cubano, Mario Delamico.
Un nuevo intento para sabotear los aviones y ocasionar terror a viajeros con destino a Cuba fue ideado por el criminal Luis Posada Carriles en 1998, esta vez contra aviones procedentes de Centroamérica hacia la Isla.
Las autoridades cubanas alertaron al más alto nivel de la administración demócrata de William Clinton, sobre esta conjura, pero nada palpable sucedió.
El mensaje transmitido por el escritor colombiano Gabriel García Márquez por solicitud del Presidente Fidel Castro, a las autoridades norteamericanas, en su primer párrafo alertaba sobre los planes de actividad terrorista contra Cuba, pagados por la Fundación Nacional Cubano Americana y usando mercenarios centroamericanos.
El 20 de julio de 1998, la organización terrorista Alpha 66 se adjudicó haber realizado una amenaza de bomba contra la línea aérea Cubana de Aviación en San José, de Costa Rica.
Cerca de un año después, el 22 de junio de 1999, la aerolínea Cubana de Aviación, reanudó sus vuelos a Guatemala, luego de 38 años de interrumpidas, mediante la ruta La Habana-Costa Rica-Guatemala.
La apertura estaba dirigida a fomentar el turismo multidestino en el programa Playa-Maya, que mostraría las costas de Cuba y las ruinas milenarias en Guatemala, pero contra tales vuelos se cernieron igualmente amenazas devastadoras.
Durante casi toda la década de los noventa prosiguieron los planes para atentar contra la aviación civil, con la intención de aterrorizar a viajeros, lo que se convirtió en una amenaza letal, concluyó Méndez Méndez en sus declaraciones.

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