Para muchos de los representantes de la esfera editorial de más de 45 países asistentes a la cita el hecho deviene insólito, igual se sorprenden con la decisión de dedicarle un escenario tan espacioso como la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, a fin de facilitar el acceso del público.
Una de las pasiones literarias de los lectores de estas tierras suele ser la novela histórica, no necesariamente aferrada al hecho probado, sino por el contrario forjada a base de datos o cuentos concretos y mucha imaginación.
América Latina es el continente donde en el siglo XX proliferaron fenómenos literarios como el boom y el post-boom, donde lo real maravilloso y el realismo mágico calaron la creatividad de generaciones que volcaron su influencia en el cine, la música, las artes plásticas y otras.
Para la profesora universitaria cubana Susana Haug, la novela histórica ha sido uno de los grandes pilares del canon literario en América Latina y desde sus orígenes planteó nuevas maneras de narrar a partir de la imbricación de historia y ficción, y la manera de reflejar el vasto tema de las identidades.
Durante un panel sobre literatura latinoamericana efectuado la víspera en la sala Alejo Carpentier de la Cabaña, la académica intercambió con escritores relevantes del continente como la argentina Luisa Valenzuela, el ecuatoriano Raúl Vallejo, el peruano Paolo de Lima y el cubano Rogelio Riverón.
Haug recordó que la historia misma es una construcción pues los hechos al ser reconstruidos desde el lenguaje se reinterpretan, mientras Valenzuela alegó que nunca fue consciente de escribir una novela histórica pese a tener varias alusivas a relatos de ese corte.
Escribo para entender, apuntó la autora de Cola de lagartija, Realidad nacional desde la cama, Novela negra con argentinos, La travesía, y El mañana.
Todos los ponentes coincidieron en que la percepción del momento vivido como histórico se nos escapa muchas veces pero, a juicio de Valenzuela, el sonido y la furia creada por la novela contribuyen a recuperar o rescatar personalidades o sucesos no reconocidos en los libros oficiales de historia.
Al decir de Vallejo, la novela histórica debe construir y reconstruir hechos que ayuden a entender por qué somos así y poner al día un pasado significativo.
El actual ministro de Cultura de Ecuador destacó la posibilidad que brinda la literatura de contar lo obviado por historiadores, en tanto el poeta peruano legitimó las mediaciones como una forma de abordar la realidad.
Lima aseguró que la novela histórica sirve para dialogar con el presente y abordar con profundidad temas trascendentales para los pueblos del continente, comunes y particulares, relacionados con las identidad, el mestizaje, las consecuencias de las guerras y otras formas de violencia.
A tono con lo manifestado, Riverón cerró el coloquio con una expresión del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, quien definió: La historia es un subproducto de los hechos.
La Habana, 13 feb (PL) La 26 Feria Internacional del Libro que se realiza en Cuba pondera los aportes de la novela histórica latinoamericana en las culturas y sociedades de este continente.