Con fragmentos del poema dramático de José Martí “Abdala”Sumaba José Julián Martí Pérez solo 15 años de vida cuando escribió aquel poema sobre el joven árabe que dio su vida por la Patria. Ya desde entonces se percibía el amor incondicional a la tierra indómita que lo vio nacer y que debía ser liberada del yugo opresor al costo de cualquier sacrificio.
“(...) En la Nubia nacidos, por la Nubia
Morir sabremos: hijos de la patria,
Por ella moriremos, y el suspiro
Que de mis labios postrimeros salga
Para Nubia será, que para Nubia
Nuestra fuerza y valor fueron creados.”
Fue de sus primeros escritos y en este establece la forma en que siente la relación entre la Patria y sus hijos. Se publicó en el único número de su pequeño periódico “La Patria Libre” el 23 de enero de 1869.
Solo habían pasado tres meses de que Carlos Manuel de Céspedes liberara a sus esclavos y en La Demajagua, diera inicio a las luchas por la independencia de Cuba.
“Decid al pueblo que con él al campo
Cuando se ordene emprenderé la marcha;
Y decid al tirano que se apreste, -
Que prepare su gente, -y que a sus lanzas
Brillo dé y esplendor. ¡Más fuertes brillan
Robustas y valientes nuestras almas!”
La llamó Nubia, tal vez por darle un vuelo poético, o quizás por las circunstancias de la época en la que reinaban los fusilamientos y torturas a quien defendiera a Cuba y se inclinara por su separación de la nación española.
No obstante, su actividad revolucionaria ya había iniciado y por pertenecer a grupos independentistas cuando cumplió los 17, Martí fue condenado a seis años de cárcel, realizando trabajos forzados hasta que su estado precario de salud le valió el indulto.
“¡Por fin mi frente se ornará de gloria!
¡Seré quien libre a mi angustiada patria,
Y quien le arranque al opresor el pueblo
Que empieza a destrozar entre sus garras!”
Con escritos, creación de clubes, recaudación de fondos, organización de la insurrección del exilio y la fundación del Partido Revolucionario Cubano, Martí instrumentó en la distancia lo que él mismo llamaría la “Guerra Necesaria” que inició en 1895, y en la que perdió la vida un 19 de mayo.
“Ni laurel ni coronas necesita
Quien respira valor. Pues amenazan
A Nubia libre, y un tirano quiere
Rendirla a su dominio vil esclava,
¡Corramos a la lucha y nuestra sangre
Pruebe al conquistador que la derraman
Pechos que son altares de la Nubia,
Brazos que son fuertes y murallas!”
La lucha no se detuvo con la partida física del “Apóstol”, los años que prosiguieron fueron de incansable contienda para los cubanos dignos hasta que el martiano más consagrado que ha existido en esta nación, Fidel Castro Ruz, al mando de un grupo de jóvenes que aglutinó a la mayoría del pueblo por la causa de la libertad, logró el triunfo definitivo el 1ro de enero de 1959.
“¿Yo detenerme, madre? ¿No contemplas
El ejército ansioso que me aguarda?
¿No ves que de mi brazo espera Nubia
La libertad que un bárbaro amenaza?
¿No ves cómo se aprestan los guerreros?
¿No miras cómo brillan nuestras lanzas?
Detenerme no puedo, ¡oh, madre mía!
¡Al campo voy a defender mi patria!”
Fueron muchas las obras de Fidel con la Revolución en el poder, pero sin lugar a duda una de las más grandes fue la creación del polo científico cubano, y con este un grupo de instituciones que le otorgaron soberanía a nuestro país también en el campo de la medicina y la biotecnología.
Elementos que hoy, cuando el mundo es atacado por un virus letal, han permitido a Cuba contar con varios proyectos de vacunas para enfrentar una nueva enfermedad: la Covid 19.
Uno de esos candidatos vacunales tenía que llevar el nombre del personaje más patriótico de Martí: Abdala, y su valor, reflejado en los 48 mil 290 voluntarios que pusieron su brazo para participar en las tres fases del ensayo clínico que hoy evalúa sus resultados.
“¿Acaso crees
Que hay algo más sublime que la patria?
(...) ¡Quien a su patria defender ansía
Ni en sangre ni en obstáculos repara!
Del tirano desprecia la soberbia;
En su pecho se estrella la amenaza;
Y si el cielo bastara a su deseo
¡Al mismo cielo con valor llegará!”
Fidel ya no está tampoco físicamente entre los cubanos, pero este inmunógeno del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) es definitivamente producto de su visión. Y es que la búsqueda de una vacuna también es salvar a la Patria, como lo hizo en otras circunstancias el jefe guerrero creado por Martí y que dio su vida por liberar una región del continente africano.
Por tanto es un acto de justicia unir en “Abdala” la labor de dos grandes hombres de esta tierra de valientes. Un mismo nombre para dos obras diferentes, llevadas a cabo en épocas muy distintas y lejanas... pero con una línea similar de pensamiento: el amor a la Patria y a la humanidad en general. Por eso, no cabe duda de que Cuba logrará contener esta peligrosa pandemia.
“¡Nubia venció! Muero feliz: la muerte
Poco me importa, pues logré salvarla...
¡Oh! Qué dulce es morir, cuando se muere
Luchando audaz por defender la patria!”