En la investigación de la cadena de transmisión, su hijo resultó contacto de un caso positivo al Sars Cov-2. Ella por conviviente con su primogénito también tenía que ir para un centro de aislamiento.
Los trasladaron entonces para la Facultad #2 de Medicina, destinada a estos fines. Y allí estuvieron hasta que llegó el resultado de su PCR: negativo para alegría y tranquilidad de ellos.
Hoy agradecen las atenciones de quienes allí laboran, desde los trabajadores de servicio hasta los alumnos, los voluntarios, personal de enfermería y otros especialistas.
“Llegamos el día que tocaba el cambio de brigada, pero esos nos atendieron en la madrugada y el día.
“Son hombres jóvenes los que limpian los albergues y baños. Y cada dos metros cambian el agua con cloro y todo con mucho cuidado.”
Habla además de los estudiantes voluntarios y su buen trato al servir las distintas comidas del día, a lo que añade el reconocimiento a los médicos que hicieron el PCR.
“A pesar de la hora que era, cuatro de la madrugada, fueron muy agradables, principalmente Mónica, quien es la tercera vez que está prestando servicios en un centro de aislamiento; es muy jocosa con todos y con ese carácter nos quitaba los nervios” nos dice sonriendo Beatriz Reyes, quien contactó con Sierra Maestra para dar las gracias a esos que rompen con los miedos para cuidar de los sospechosos o positivos.
“Al despedirnos les agradecíamos y ellos nos pedían que nos cuidáramos mucho para no repetir la experiencia.”
Aun cuando el sol tiene manchas, las luces le hacen brillar. Es poco todo agradecimiento para con esos seres que dejan a sus familiares, se exponen al virus, y aunque no parezca, también se agotan. Llegue a todos, absolutamente a todos, la gratitud. ¡Gracias!