Dando alas a la esperanza

Categoría: covid-19
Escrito por Yanet Alina Camejo Fernández
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Toma de los signos vitales primera consulta por donde pasan los voluntarios 2888La organización, rapidez, profesionalidad de sus especialistas y la limpieza de toda el área del vacunatorio del Hospital Provincial Saturnino Lora de Santiago de Cuba es de elogiar y admirar por quienes asisten a esta institución con el objetivo de participar en el ensayo clínico del candidato vacunal CIGB-66 anti covid-19.

En esta instalación de salud ya se recibe a los voluntarios para la aplicación de la segunda dosis la cual marcha hasta el momento con la total normalidad y seguridad que ha caracterizado al candidato Abdala.

El salón de informática donde se procesan los datos 2Nancy Chacón Fernández, tiene 80 años y es una de los 48 mil voluntarios que participan en esta III fase del ensayo y que se desarrolla por estos días en el oriente cubano.

Esta señora es santiaguera, pertenece al área de salud del “Julián Grimau”, y acude al policlínico de especialidades, donde está ubicado el vacunatorio del “Lora” para recibir su segunda dosis.

¿Cómo se siente? Fue la primera pregunta para esta anciana que demostraba su alegría al llevar el segundo pinchazo ya en su brazo.

“Me siento muy bien, tanto en la primera dosis como en esta no he tenido ninguna reacción adversa. Siento mucho orgullo en participar en esta gran batalla contra el coronavirus.

“Yo pongo mi brazo y mi cuerpo para este estudio, pues se que de este ensayo y de los otros que se realizan en el país,  van a salir las vacunas que inmunizarán a todo el pueblo cubano, y más para las personas mayores así como yo que somos muy vulnerables a este virus.

“Quiero reconocer la atención y organización de los trabajadores del vacunatorio en este proceso, el cual ha sido excelente, todo ha sido maravilloso”, sentenció Chacón, quien se marchaba muy contenta con su tarjeta de Abdala.

Y es que desde sus inicios, el vacunatorio del Hospital Provincial se ha caracterizado por el buen trato a los voluntarios, la agilidad en el proceso y la profesionalidad de su gran equipo compuesto por enfermeras, médicos especialistas, farmacéuticos, laboratoristas, informáticos, personal de limpieza y custodios.

Aimara Rosado8888La Licenciada en Enfermería y Máster en Urgencias Médicas, Aimara Rosado Rosado, es la coordinadora de los ensayos clínicos por el “Saturnino Lora”, siendo este el sitio principal en la III fase, ya que el mismo se ha desplegado hacia otros policlínicos de todo el municipio cabecera, así como también en Guantánamo y Granma.

“Aquí el estudio está dirigido hacia la población en general, pero atendemos específicamente a los estudiantes voluntarios de la Universidad de Ciencias Médica, de la Universidad de Oriente y una gran parte de los del policlínico Armando García y Julián Grimau.

“Cuando llegan aquí las enfermeras los van llamando poco a poco para la toma de los signos vitales, luego pasan a la consulta donde son valorados por los médicos, y si todo marcha bien, pasan al área del vacunatorio donde es aplicada la inyección. Posteriormente entran al salón de atención al público para la espera por una hora por si existe algún evento adverso que pudiera suceder; pasado ese tiempo se vuelven a tomar los signos vitales y vuelve a ser evaluado por un médico. Si todo cursa como hasta ahora, que ha marchado bien sin ningún problema, se dirigen hacia su casa para luego volver dentro de 14 días y recibir la siguiente dosis”, comentó Rosado.

En el “Saturnino Lora” todo marcha y se ejecuta al pie de la letra, como si fuera computarizado, velando por la seguridad de los voluntarios y del personal que labora en la institución, cumpliendo con las medidas de bioseguridad y buenas prácticas clínicas.  

Para estos hombres y mujeres no hay horario, se les ve llegar desde muy temprano en la mañana y salir en las noches, pues mientras haya un voluntario se está trabajando.

Eneida desde la fase I toma los signos vitales a los voluntarios 1La enfermera y máster en urgencias médicas Eneida Sánchez Carbonel sabe muy bien que esta tarea conlleva sacrificio pues ella pertenece a este valeroso grupo desde el inicio de la fase I.

“Estoy aquí desde principio de diciembre del 2020, cuando se dio inicio al ensayo clínico. Recuerdo muy bien al primer grupo compuesto por 133 sujetos y hasta ahora ha sido un trabajo bastante duro y sacrificado, pero nos queda el aquel de que lo estamos haciendo por una causa justa y que cuando termine, Cuba y su pueblo, contarán con una vacuna contra la Covid-19, porque confiamos en la ciencia y en sus científicos”, destacó.

Juliet primera de derecha a izquierda junto a su compañeras en el área de vacunacionzzzzDe igual forma Juliet Sigüenza Castillo, farmacéutica del hospital provincial, nos comenta su vivencia: “fui escogida para participar en el ensayo porque ya tenía experiencia en otros realizados en la institución.

“Las farmacéuticas trabajamos de conjunto con las enfermeras en el área de vacunación desde la primera fase, aquí lo que hacemos es dispensar el medicamento, velar la temperatura de este y la devolución del medicamento, entre otras cuestiones propias de nuestra actividad.

“Este es un trabajo bastante fuerte y tiene que estar organizado para que pueda salir bien, porque son muchos voluntarios, comenzamos con 250 diariamente, pero hemos ido subiendo a más de 500”, puntualizó Sigüenza.

Ya son más de cinco los meses en que estos trabajadores de la salud se han volcado hacia esta tarea de forma titánica, no importa si es de día o de noche, lunes o domingo, con mucha entrega y profesionalidad ponen lo mejor de sí en esta batalla, dejando a sus familias en casa y dando alas a la esperanza.