“Amar lo que hacemos es nuestra fortaleza"

Categoría: covid-19
Escrito por MAYLÍN CAMILO CASTILLO/Fotos: Cortesía de la entrevistada vía Whatsapp
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Estudiantes de Medicina que laboran en el Centro de AislamientoA principios de este mes de enero, la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba conjuntamente con la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) anunciaron que un grupo de estudiantes de Medicina de 2do y hasta 5to año voluntariamente reforzarían los equipos de salud que trabajan en la red hospitalaria de asistencia a la pandemia y en centros de aislamiento.

 Estos bisoños están preparados para incorporarse a las salas de pacientes sospechosos en los que se requiere una atención esmerada y perseverancia en el seguimiento de los signos vitales. Los estudiantes fueron preparados en temas como la bioseguridad y los protocolos de enfrentamiento a la Covid-19.

Mónica Arencibia Alvarez Estudiante de Medicina que labora en el Centro de Aislamiento de la Facultad 2 de Medicina Uno de estos Centros de aislamiento es la Facultad de Medicina #2, en estos momentos allí se encuentran 38 estudiantes dando su corazón en la lucha contra la mortal pandemia. Mónica Arencibia Álvarez es una de estas valientes estudiantes, ella está en 5to año de la Carrera y cuenta su experiencia a Sierra Maestra:

“Hoy nos toca enfrentar esta dura y rara realidad. Nuestra vida se ha convertido en un caos pandémico que nos impone nuevos desafíos y cumbres por escalar. Te confieso que en el momento que pidieron nuestra disposición fueron muchos sentimientos encontrados”.

“A seis días de estar aquí son esos sentimientos los que invaden cada día. Solidaridad, empatía, anhelos, temores, desesperos, pero sobre todo amor y confianza en los que nos apoyan, nos inundan de esperanza a cada uno”.

 “Nuestra labor es incalculable hacemos de todo, mensajería, ropería y pantristas fueron las labores para las que fuimos designados, pero sí, somos estudiantes de Medicina, muchos casi médicos y es imposible apartarnos de esta profesión por lo que nuestra tarea va mucho más allá”.

 “Nos hemos convertido en mediadores, consejeros, terapistas y amigos de los pacientes tratando de neutralizar de alguna manera los efectos en la esfera psicológica de la Covid-19 valorando el desgaste emocional y la dificultad para canalizar los desconciertos que esta enfermedad provoca lo que por momentos lleva al desespero y la inconformidad”.

 “Enseñarlos a ser resilientes cuidadosos y responsables con su salud fue otro reto trazado por nosotros mismos. En pocos días comenzamos a ver el fruto del trabajo siendo reconfortante las palabras de nuestros pacientes cuando nos dicen que el momento de más alegría para ellos es cuando los estudiantes de Medicina llegan a los cuartos o cuando expresan ¡llegaron nuestros amigos! acompañado esto de un agradecimiento eterno por nuestra labor”. “Hemos sido testigos de sonrisas, llantos, angustias y alegrías, pero junto a los médicos, enfermeras, laboratoristas, personal de servicio y administradores han hecho que a nuestro árbol genealógico le crezcan innumerables ramas convirtiéndonos todos en una gran familia”.

“Gracias por la entrega y apoyo insoslayable de todas las personas que están en zona verde que no me atrevería a mencionar nombres porque se que hay muchas más que aún no conocemos, gracias a todo el personal que labora con nosotros que a pesar del ajetreo y el trabajo interminable han combinado nuestra estancia en el centro con importantes ejercicios docentes que nos ayudarán en el futuro como profesionales”.

 “Gracias a la familia y amigos que a diario se preocupan por nosotros. Gracias a Dios por permitirnos estar aquí y ayudarnos a sobrevivir a la mayor tristeza que a diario nos mata y paradójicamente nos mantiene vivos y nos da fuerzas para seguir trabajando porque la memoria de quienes han muerto por esta enfermedad debe ser honrada. Gracias a mi padre por enseñarme siempre que la esencia de vivir es sucumbir a nuestra mayor debilidad: AMAR, esa siempre será nuestra fortaleza”.