En ¿Qué tan cerca está Cuba...? (I), publicado hace algunos días por Sierra Maestra, expusimos los avances de dos de los cuatro candidatos vacunales cubanos contra la Covid-19: Soberana 01 y Soberana 02, desarrollados por el Instituto Finlay de Vacunas.
Ahora hablaremos de dos formulaciones del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología que ya se encuentran en la primera fase de ensayo clínico: Mambisa (CIGB-669) y Abdala (CIGB-66); y de otros proyectos de vacuna que impulsa esta institución científica.
Aunque no hallamos mucha información disponible sobre estos programas de investigación, se ha divulgado que son fórmulas más experimentales. Mambisa (CIGB-669), por ejemplo, se administra por la nariz para inmunizar las membranas mucosas, un punto de entrada clave para el virus. Mientras Abdala se aplica por vía intramuscular. Ambas -según el doctor Eulogio Pimentel Vázquez, director del CIGB- tuvieron buenos resultados en los estudios en primates y demostraron su capacidad para generar anticuerpos contra el coronavirus y garantizar una respuesta sistémica del organismo.
Estos posibles inmunógenos se están probando en voluntarios de La Habana y de Santiago de Cuba (solo Abdala). En el caso de esta suroriental provincia, unas 200 personas participan en el ensayo clínico que se realiza en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Saturnino Lora Torres.
Además de Abdala y Mambisa, se trabaja en otros candidatos vacunales, que aún no están listos para solicitar la autorización para pruebas en humanos. A decir de Pimentel Vázquez, uno está basado en péptidos que se modelan mediante la bioinformática, mientras el otro emplea una proteína propia del nuevo coronavirus.
El directivo ha asegurado que la clave de cada uno de los proyectos es introducir un tipo de respuesta inmunológica desde la primera barrera que el cuerpo impone al virus, en este caso el sistema nasofaríngeo.
Cuba lidera la carrera regional por obtener la vacuna. Mientras la mayoría de los países latinoamericanos aspiran a inmunizar con productos extranjeros, como la vacuna china o la rusa, la isla caribeña apuesta por fórmulas propias que le permitan proteger a su población frente al SARS-Cov-2.
La semana que concluye nos deja la buena noticia de que Soberana 02, el candidato vacunal más avanzado entre los proyectos cubanos antiCovid-19, pasará a la segunda fase de ensayo clínico en los primeros días de enero; lo cual confirma la voluntad de que una buena parte de los cubanos sea inmunizada en el primer semestre de 2021.
El presidente de BioCubaFarma, Eduardo Martínez, afirmó durante una comparecencia en el espacio televisivo de La Mesa Redonda, que Cuba tiene las capacidades para cubrir la necesidad de vacunas de la población, una vez que concluyan los estudios clínicos imprescindibles para garantizar la seguridad y eficacia de los inmunógenos a aplicar. En esa ocasión dijo no tener dudas sobre el logro de más de una vacuna cubana.
"Tenemos capacidades para producir las muestras necesarias para vacunar a nuestra población y suministrar el producto a otros países", precisó.
A pesar de que no es muy probable que ocurra, los científicos cubanos no descartan el riesgo de que se produzca una mutación del SARS-Cov-2 capaz de resistir las primeras vacunas; de ahí que ya se trabaje en otros antígenos que pudieran incluirse en otros candidatos vacunales.
Contar con productos propios garantiza la posibilidad de acceder a la vacunación sin enfrentar las restricciones del bloqueo norteamericano a la Isla.