Desde hace dos semanas aproximadamente se están vendiendo de forma controlada productos de primera necesidad, como son, pollo, aceite y detergente, para acercarlos a las comunidades, evitar las aglomeraciones y lograr mayor equidad en la venta de alimentos y aseo.
En algunos lugares esos víveres se comercializan en las propias unidades y puntos de venta de la cadena Tiendas Caribe que por razones de logística no les permite llegar a las bodegas.
Sierra Maestra en la semana que concluye hizo un muestreo en algunas áreas para comprobar el desarrollo de ese nuevo método de comercialización y escuchar criterios al respecto.
Nuestro recorrido comenzó por el Comercial del micro 7 en el centro urbano José Martí, donde cumplían con la tarea dependientas de la cadena CIMEX.
Al frente de la actividad estaban los factores de la comunidad, quienes organizaron a las personas por circunscripción y ya tenían la experiencia del día anterior: entraron a los clientes de cinco en cinco para evitar tumultos y según expresaron fue muy rápida la venta.
Una de las presidentas de los Cdr manifestó: “Ayer, -lunes 23- no hubo ningún problema, la venta se realizó por el número que tiene el núcleo familiar, para evitar los turnos, la dormidera en cola, e irregularidades que podían haber aparecido.
“Fue muy ágil la venta, y eso que comenzaron a la 1:00 p.m.; a las 5:00 ya habían terminado y entonces entraron a los que se les había pasado el número, las compañeras estuvieron aquí hasta alrededor de las 7:00 p.m.; por ejemplo, compraron los núcleos del 1 al 750.
“Para lograr que se cumplan las medidas sanitarias ubicamos a la entrada el baño podálico y yo me encargo del lavado de las manos con los productos que están preparados para eso, y exigimos el correcto uso del nasobuco; quien no lo porte, no puede entrar”.
De igual modo las dependientas explicaron que: “de acuerdo con la cantidad de clientes, así es el número de cajeros y dependientas que se ponen, aquí tenemos tres cajas registradoras porque la cantidad de núcleos es numerosa.
“Cuando el pollo llega entero, es más rápido, nos dividimos el trabajo, uno anota, el otro trae los productos y otros cobran y así no hay demora ni se crean baches y eso que en ocasiones los clientes piden paquetes grandes y tenemos que buscarlo; aunque la cadena ha tratado de que los paquetes de pollo sean grandes y su precio oscila entre 4.00, 5.00 y algunos pueden costar hasta 6.00 pesos, pero hasta ahora no ha habido quejas por ninguna de las partes, clientes, dependientes, directivos de la bodega o factores de la comunidad.
Seguimos nuestro recorrido y llegamos al complejo Trocha, perteneciente a Tiendas Caribe, ahí no sucedía igual, las personas estaban aglomeradas y con una conducta que casi era un escándalo. La venta se organizó por orden de llegada, lo que trajo consigo que algunos amanecieran en la cola sin necesidad, y para colmo compraban dos bodegas al mismo tiempo.
Pudimos constatar que se llevaba el control de la venta a punta de lápiz, y observamos que a intervalos se detiene la comercialización porque hay que armar los paquetes de pollo, -las cajas están congeladas lo que dificulta picar y pesar las piezas.
Supimos además que el día anterior habían vendido nada más que 268 núcleos, -por supuesto no terminaron ni una bodega el primer día- a mi modo de ver la venta fue muy lenta; el espacio destinado a la actividad es muy pequeño y había una sola caja registradora.
El delegado de la Circunscripción #110 expuso cómo organizaron la cola: “Comenzamos la venta por mi circunscripción, se les informó a las personas que vinieran por la mañana y se entregaron 100 tickets, cuando compran todos, se vuelven a repartir.
“Hoy están comprando dos bodegas lo que hace más trabajosa la actividad, se complica aún más el control y la venta; hay que seguir buscando mecanismos que nos beneficien a todos porque en nuestro caso la disciplina de la población no ha sido la que hubiéramos querido”.
Otro de los puntos visitados fue el supermercado del reparto 30 de Noviembre, ubicado frente al policlínico del lugar, -donde la venta la realizarían trabajadores del CIMEX- aquí la organización fue casi perfecta.
Observamos en los alrededores de la unidad grupos de personas que esperaban el comienzo de la venta de los productos que ya estaban en la bodega y todo estaba listo para empezar, daban tiempo a que se instalara la caja registradora.
El administrador del comercio nos dijo: “No tenemos experiencia de este tipo de venta, pero hicimos un trabajo previo para cumplir con la tarea y hacerlo bien, nos pusimos de acuerdo ambas partes, ellos vinieron y les entregamos la cantidad de núcleos que tenemos, y organizamos la venta por el número de cada libreta y lo dividimos; ejemplo, ya les informamos que hoy compran del 1 al 500 para que no estén esperando por gusto; los productos que trajeron están contados contra esa cantidad.
“Así evitamos la aglomeración, se gana en disciplina y en agilidad. Además pienso que el pollo porcionado y pesado es mejor, si llega de esa forma no tiene por qué haber demora y pensamos terminar entre hoy y mañana”.
Por último llegamos al reparto Sueño, donde conocimos que se había vendido en algunos lugares y en otros se esperaba por el abastecimiento.
En general la mayoría de las personas aceptan esa modalidad de venta y la agradecen; como es algo nuevo, sobre la marcha se irán limando las imperfecciones. Es preciso seguir observando las buenas experiencias; hasta el momento, al parecer la mejor es la organización por el número de la libreta y no entregando tickets.
Todos los factores involucrados deben seguir buscando alternativas para apoyar esta medida que es de beneficio popular y en nuestras condiciones facilita la vida a las personas.